jueves, 9 de mayo de 2013

SIN TEMPLANZA EN EL CORAZÓN Y EN EL MUNDO, CONSECUENCIAS DEL DESBORDE DE LAS TINIEBLAS EN AMBOS, Y EN NUESTRO PAÍS



SIN TEMPLANZA EN EL CORAZÓN Y EN EL MUNDO, CONSECUENCIAS DEL DESBORDE DE LAS TINIEBLAS EN AMBOS, Y EN NUESTRO PAÍS

 Somos cobardes, por ello nos cuesta creer que Dios Sea Verdaderamente Justicia, tenemos miedo, pensamos en nosotros mismos y no queremos admitir la Verdad, y es ahí que inventamos otra realidad, otro dios y nos quedamos con uno excesivamente misericordioso, tanto que resulta pesado, insoportable, abominable, repulsivo y deplorable.

 Somos caprichosos rebeldes, miedosos, verdaderos cobardes, y luego, queremos un Dios excesivamente blando, tierno, misericordioso, incluso adulador de las deformidades bestiales, abominables de la humanidad de estos tiempos.

 Recordar que dijo El Señor que el pecado contra El Espíritu Santo no sería perdonado ni en este mudo, ni en el otro, y es pecado contra El Santo Espíritu insultar a Dios, blasfemarlo, burlándose de su Amor, o sea, extendiendo tanto su pretendida misericordia hasta el punto de justificar toda deformación y el querer permanecer habitualmente en rebeldía contra Él mismo.

 No vemos que la Misericordia Divina se manifiesta limpiando, corrigiendo, purificando, cortando, porque Dios no es humanista como lo son los de estos tiempos que se han vuelto tan egocéntricos que creen que Dios es adulador del orgullo y de los delirios humanos.

 Dios nos ama en Verdad, por ello nos corrige, permite un tropiezo, una caída, una dificultad, contratiempo, etc., porque evita así que nos perjudiquemos mas aun, y porque Es Dios, Creador y Padre, nos llama la atención, nos despierta, advierte, corrige, llama.

 La cuestión es que nos enredamos y enroscamos en nosotros mismos, entonces, no levantamos la cabeza no entendemos, no comprendemos lo que Dios hace, renegamos de Él, nos oponemos a Su Voluntad y nos esforzamos por liberarnos de Ella, entregándonos de esta manera totalmente a los enemigos espirituales, forjando una tiniebla, vacío o desolación que nos convierte en demonios al absorbernos por completo y transformarnos en la oscuridad rebelde y desamorada.

 No es Dios en este caso castigándonos, somos nosotros que, por caprichosos, desamorados, orgullosos, soberbios, engreídos, hipócritas, vanidosos, y por sobretodo, miedosos, queremos enterrarnos mas en tinieblas, insistir mas con nuestros caprichos, delirios, obsesiones, etc., buscando hasta con furia, la manera de rengar de Dios, escapar de Él, evitar su corrección y así, resucitar el orgullo, alzarlo, defenderlo, presentarlo desafiante en su contra.

 No queremos aceptar que nuestras decisiones acarrean consecuencias, deseamos seguir siendo infantiles, tontos por voluntad propia, pero, no por ello, la Verdad va a ser diferente, somos responsables, lo que hacemos, queremos, decidimos, dejamos de hacer, hasta lo que pensamos, tiene o produce efectos, consecuencias, responsabilidades, y es así que estamos sumidos en tinieblas por elección propia, no es Dios el que nos castiga, somos nosotros los que huimos y renegamos de Él eligiendo las tinieblas infernales.

 Nos esforzamos por creer y hacer creer que nada ha pasado, solo cuidamos la imagen, las apariencias, y así es que, quedamos sin Dios, pero, como hemos cuidado la imagen y las apariencias, no lo notamos, queremos no notarlo, fingir que nada ha pasado, y luego, hacer creer a todos que tampoco pasó nada, y que estamos igual o mejor que antes, siendo esclavos de la propia mentira y deseo de ser mentirosos, en definitiva, esclavos del miedo.

 Así es que también nos cuesta creer que todo tenga un límite, pues nos hemos acostumbrado a vivir sin ellos, entonces, no vemos que Dios dijo efectivamente, “¡Basta!”, y que se acabó lo que venía haciéndose, Que Pasó y que solo lo tiene el que realmente lo quiera amar, no así los hipócritas que cuidan apariencias y fingen tenerlo cuando no lo han amado, elegido, sino que se eligieron hasta el hartazgo, hasta el delirio orgulloso a sí mismos.

 No importan ya las apariencias, considerar que también ocurrió lo mismo en el tiempo de su Primera Venida o Paso, había un clero regular, donde parecía servirse a Dios, pero, es donde primero lo rechazaron, y por ello, según estaba escrito, se quedaron con el templo vacío.

 Ahora también parece estar en las religiones, especialmente en la iglesia católica, pero, no esta en lo absoluto, sino que se vive la gran abominación, la desolación, desde la muerte del Beato Papa Juan Palo II, se acabó la Presencia de Dios, de Su Espíritu en la Iglesia y en el mundo, porque cesó la comunión con Él, la prueba esta en como quedó en evidencia que se halla partida en dos sectas-facciones, cada uno con su propio jerarca, pero, ninguna unida a la cabeza, ninguna colaborando en la Revelación del Señor, sino que, cada una preocupada por sí misma y buscando acrecentar su poder, dominio, negocios, clientela.

 Las innumerables revelaciones del Señor y de Maria Virgen en derredor del mundo desde fines del siglo XIX y durante el siglo XX, eran la intervención del Señor para evitar que la humanidad sucumbiera ante el avance infernal, de los demonios, del orgullo, de las tinieblas, y de las sectas, pero, como no se le hizo caso al Señor, como no hubo conversión, vuelta a lo espiritual, al combate espiritual, los enemigos pudieron apoderarse no solo del mundo en donde ya se encontraban a sus anchas, sino también de las religiones, y por ello del mundo por completo, pues así como un alma que no quiere tener Fe Verdadera se entrega a las tinieblas y a todos los enemigos espirituales, los grupos de almas que son las religiones, cuando reniegan de la Revelación, caen en lo mismo.

 No habiendo amor verdadero a Dios, no puede haber lugar para dios ni en las almas, ni en el mundo, y Él no va a forzar una Presencia suya que no queremos tener, así es que nos quedamos a oscuras, en tinieblas, y a merced de los enemigos infernales que hemos elegido, y es así que tal vez comprendamos que debemos volver a Él, agachar la cabeza, liberarnos de orgullo y amor propio, hacer penitencia, sacrificio, como sucedió con el pueblo que fue elegido antiguamente cuando debió ir al destierro a reflexionar su desamor para con Su Dios y Creador.

 Nos cuesta creer que Dios permita esto, pero, también es Misericordia, Él acepta y entiende que no lo amamos, que lo despreciamos y nos elegimos vanidosa, orgullosa miedosamente a nosotros mismos y renegamos de Su Voluntad, acepta y sufre que queramos creernos orgullosa y satisfechamente importantes y grandes cuando somos en realidad cobardes, infantiles, miedosos, débiles, inconsistentes, vanidosos, etc.

 Hemos llegado a un punto en el que solo vamos a comprender cuando suframos el rigor de la maldad infernal, solo ahí se nos abrirán los ojos. Considerar lo que ocurrió en la novela de G. Orwell, “Rebelión en la granja”, los animales no abrieron los ojos sino hasta el final, cuando notaron que ya no podían distinguir entre los cerdos que los dominaban y los humanos de los que se alegraban de verse libres.

 No comprendemos hasta el final, hasta que es demasiado tarde que nos hemos convertido en seres bestiales, abominables, dominados por el orgullo-tinieblas-amor propio, no lo vemos hasta que sufrimos las consecuencias de nuestros excesos, y desgraciadamente, todavía hay quienes se resisten a aceptarlo.

 Lo mismo sucede en el mundo y a nivel general, por ejemplo en nuestro país, con la revolución o golpe de estado del ’76, comenzó un ‘proceso de reorganización nacional’, que no acabó con la dictadura, sino que se transformó, cambió de apariencia y prosiguió en la supuesta democracia, y es así que estamos en la fase final, ya no hay estado, ha sido ‘reorganziado’, o ‘transformado’ como le gusta decir a la presidente, y tampoco hay nación, fue deformada y convertida en prostituta, y como sucedió a los animales de la precitada novela, ahora se les abren los ojos a muchos para recién comprender que no hay diferencia entre los dictadores del principio y los de ahora.

 El problema con los animales de la granja era que querían creer que estaban mejor con la dictadura disimulada o encubierta de los cerdos que con los humanos, tal vez sí en el principio, pero no después, y eso es lo que ocurre ahora, queremos creer que estamos en democracia porque hay elecciones, nada mas lejano de la realidad, que solo ahora se muy exageradamente evidente cuando mientras hipócritamente se habla de democracia, hay una clara suma del poder público en una dictadora, aparente emperatriz, la que no es sino el principio de algo peor que viene después, dado que cada mandatario no hizo sino preparar el terreno para el que lo sucedía.

 No se puede ver-comprender lo que sucede en el mundo, porque no vemos o no comprendemos que en el interior de cada uno ocurre lo mismo, hemos llegado a creer tanto que somos dioses y capaces de todo lo que se nos ocurre prescindiendo de Dios, no haciéndole caso, no prestándole atención, que somos víctimas de ese delirio orgulloso, de esa mentira, la misma mentira nos domina, somete, posee, vence y nos hace creer lo que sea para seguir ella teniendo el poder-control de nuestra vida llevándonos en un delirio total de soberbia a las tinieblas eternas.

 ‘No va a aceptar ningún límite, ninguna corrección, ¿No es cierto?’, dice nuestro orgullo desafiando a Dios, renegando de Él, oponiéndosele, mientras nos hace afirmar a nosotros que es eso lo que queremos, y como no nos oponemos a esta autodefensa, es en eso en lo que acabamos por convertirnos, oposición a Dios, reniego de Él, lucha o guerra contra Su Voluntad.

 Finge nuestro miedo-orgullo defendernos, pero, se esta defendiendo a sí mismo y el dominio que tiene sobre nosotros, y a su entender, nos defiende, porque defiende así su esclavo y presa, aquello de lo que vive colgado como sanguijuela, prendido como zángano que succiona vitalidad para alimentarse.

 Somos nosotros los que no hemos querido tener piedad para con Dios, los que no hemos querido aceptar moderación, ni corrección alguna, por ello, no podemos cosechar piedad, misericordia, sino que estamos a merced de los delirios caprichosos que se nos antoja creer, o peor, de aquellos que a nuestro orgullo se le ocurra inventar para mantenernos encerrados y adorándolo sin poder ver a Dios.

 Así es como hemos desterrado toda templanza, entonces, estamos a merced de la destemplanza que hemos querido tener, de la gula, porque no solo nos saciamos en el cuerpo sin medida, sino en el alma y en el espíritu, no pudiéndonos detener.

 Sin escuchar al Señor, no podemos tener moderación alguna, ni vemos donde esta fermentándole orgullo-amor propio, donde nos estamos conformando a nosotros mismos hasta el hartazgo, y por ello es que somos devorados por el apetito que nos dedicamos a saciar, suponiendo que lo acallamos, no queriendo ver lo que realmente sucede.

 Tanto el adversario, como el espíritu de la muerte eterna, estaban desesperados por tener en el mundo discípulos, hijos, siervos totalmente consagrados, y no descansaron hasta conseguirlo, hasta atrapar y tener reos, cautivos, los que han colaborado en su propia autodestrucción dándole el gusto a los enemigos y negándoselo a Dios, no queriendo ver que Dios siempre que quiere algo, lo quiere por nuestro Verdadero y Eterno Bien.

 El alma que no se entrega a Dios, se da a los enemigos espirituales, los que hacen la parodia del hijo pródigo, pues toman las almas y las adornan y llenan de joyas, les hacen fiestas y celebraciones, volviéndolas bien presas del mundo y adoradoras de éste, para que luego no quieran cambiarlo, no comprendiendo que tal éxito, fama, poder, etc., en el mundo, es la ruina de su alma.

 Por otro lado, si hemos elegido a Dios y seguimos al Señor en El Camino de la Revelación de Su Voluntad, no debemos amargarnos, autodespreciarnos si no encontramos lugar en el mundo, considerar que el mundo se ha convertido en sede y trono del adversario, en reino de tinieblas, por ello, difícilmente no seamos perseguidos, despreciados, etc., pero, en eso veremos que no compartimos su inmundo espíritu rebelde y abominable, y también debemos comprender que es al Señor a quién persiguen y rechazan, del que se burlan porque no lo entienden, y lo hacen en nosotros, porque los demonios cobardes no van contra Él directamente, y porque además, lo ven Vivo y Presente en nuestra vida.

......................


No hay comentarios:

Publicar un comentario

POLÍTICA DEL SIGLO XXI

POLÍTICA DEL SIGLO XXI   Ahora, consideremos lo que surge de la calle, del trato diario y no reflejan las encuestas pagas:   -...