viernes, 27 de septiembre de 2013

CONSTRUYEN SU PRETENDIDA GRANDEZA



CONSTRUYEN SU PRETENDIDA GRANDEZA

 Si verdaderamente deseamos amar a Dios, debemos recordar lo que dijo El Señor, “Sin Mí, nada pueden”, porque podemos tener muy buena intención, manifestar una buena voluntad, pero quedar anegados en los vicios propio, empantanados en la descomposición e inconsistencia que somos.

 Reconocer que necesitamos al Señor para amar verdaderamente a Dios, es el principio de la humildad, sin la que es imposible llegar a amar a Dios en verdad.

 Podemos creer que hacemos algo importante, bueno, justo, inmejorable, incluso podemos llegar a estar orgullosos y plenamente satisfechos de nosotros mismos, pero, no haber amado nunca a Dios en verdad.

 Del engaño de la presunción y de la ceguera del orgullo quiere rescatarnos El Señor, pero no lo queremos escuchar, no lo buscamos, mucho menos lo recibimos, de manera que continuamos perdidos, alienados, encerrados y perdidos en fantasías sosteniendo ilusiones que adoramos, viviendo una realidad virtual muy ajena y contraria a la realidad.

 Cuando El Señor dijo tal cosa, se refería simplemente a que debemos comenzar por reconocer que lo necesitamos a Él, para poder después hacer lo debido que es movernos a buscarlo. Debemos buscar Su Voluntad, renunciar a la propia y colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida, así es como estamos reconociendo y aceptando aquello que dijo El Señor, “Sin Mí, nada pueden”.

 Mientras no lo buscamos a Él, mientras hacemos lo que queremos, estamos tratando de demostrar lo contrario, es decir, que sí podemos sin Dios, e incluso, estamos tratando de poner en evidencia que Dios miente, que lo que dijo El Señor era mentira, por ello es que debemos considerar seriamente lo que hacemos, tanto mas si decimos que es amar a Dios, seguir al Señor y servirlo.

 Podemos decir que lo que se nos ocurre hacer es religión o servicio a Dios, pero la verdad es que dista mucho de ello, porque la verdadera religión consiste en amar a Dios primero, y el verdadero servicio a Dios consiste en prestarle atención, escucharlo, discernir Su Voluntad y obedecerlo.

 Si hacemos cualquier cosa y después pretendemos convencer a Dios y a otros de que es religión o servicio a Dios mismo, mentimos, es un engaño comparable al de los fariseos, maestros de la ley, saduceos, escribas, etc., es decir, como el engaño de aquellos a los que El Señor llamó “Hipócritas”, y considerar que quien lo dijo Es La Verdad Misma, La Palabra de Dios.

 Justamente eso era lo que no querían ni escuchar ni ver, por eso es que apagaron e impidieron toda Revelación, y desgraciadamente la situación no es diferente ahora, no queremos ni escuchar ni ver la hipocresía en la que nos hallamos postrados, atrapados, perdidos y anegados, entonces, impedimos la Revelación, no buscamos al Señor, no lo queremos ni ver ni oír, así como tampoco queremos Que Se Revele por medio de otros.

 Es así que se inicia la persecución contra quienes aman a Dios y lo eligen y eligieron, porque las almas tontas, inútiles y orgullosas que no hacen mas que perder el tiempo empeñándose en perderse, persiguen a quienes han optado por Dios.

 Los bandos se han dividido, las aguas se han separado, y los que han renegado de Dios eligiéndose orgullosa, ambiciosa, perversa e inmundamente, se dedican a perseguir a los han elegido amar a Dios, sirviendo de esta manera a satanás, su dueño, padre, señor, maestro, guía.

 El cerdo infernal les hace creer que son dioses, pero solo son unos idiotas, unos estúpidos como él mismo, unos delirantes de soberbia que quieren creer esa mentira y que después como adolescentes infelices e inmaduros que son tratan de hacer creer a otros eso que es su delirio y fantasía.

 Se encuentran como satanás ajenos totalmente de la realidad, encerrados en su realidad virtual, en su mundo de fantasías donde dicen ser dioses y donde se esfuerzan por creerlo, y desde el cual se mueven oprimiendo, persiguiendo y esclavizando a otros para saciar su ego, conformar su orgullo, y también para evitar que su hipocresía sea descubierta.

 Ellos mismos no quieren ni ver, ni oír la verdad, por eso es que ese esfuerzan por perseguir, oprimir, eliminar, suprimir a quienes no son hipócritas y delirantes de orgullo como ellos, queriendo creer que, al aplastarlos, suprimirlos, eliminarlos, son grandes.

 Si construyen su pretendida grandeza, no es grandeza real, solo es una mentira que quieren hacer creer, que imponen destruyendo todo y colocándolo por debajo de ellos, como lo hace satanás, pues siendo un cerdo, el peor de todos y lo mas bajo que hay, solo puede estar arriba si logra colocar a todos bajo sus pies.

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