martes, 10 de septiembre de 2013

DIOS ES LA FELICIDAD



DIOS ES LA FELICIDAD

 Es un amargado eterno el adversario, no podría ser de otra manera, es lógico, debido a que la Felicidad Misma Es Dios, de manera que, solo puede ser feliz quien recibe a Dios y él no lo recibió.

 Desgraciadamente no es el único, dado que son muchas las criaturas que, hallándose de paso rechazan a Dios, reniegan de su Voluntad y se encierran en su abismo de nada, orgullo, amor propio, miedo, preocupación por sí, etc., volviéndose por ello eternamente desgraciadas ya desde ahora.

 La tristeza y amargura envuelve a las almas sin Dios, es inevitable, ni siquiera es algo voluntario, es una enfermedad, es el efecto de haber rechazado a Dios, de haber renegado de Él, de haber prescindido de Su Voluntad, de la Revelación.

 Ni siquiera es castigo de Dios, es la consecuencia de no haber amado a Dios debidamente cuando hubo oportunidad y todavía había tiempo, ahora se padece o se tiene lo que se ha sembrado, es inevitable.

 Dios no quiere la tristeza, la angustia, el dolor, la amargura, todo lo contrario, Él nos Ha Creado para tenerlo a Él, para estar con Él, para ser felices, para tener felicidad verdadera, pero, si no lo hemos querido recibir, no podemos ser felices.

 El paraíso sobre la tierra que vende el mundo, es una farsa, un engaño, una gran mentira, un embuste infernal, no pueden la tecnología y el progreso reemplazar a Dios, mucho menos en un mundo perverso y desamorado en donde tales cosas están en las garras de satanistas que las utilizan no por el bien de la humanidad, sino para matarla.

 Realmente quieren reducir la población mundial, de ahí que haya hambres, pestes y guerras, cosas que no suceden porque sí ni casualmente, sino porque las provocan apropósito quienes adoran a satanás y lo sirven en el mundo excitándose enfermizamente con el oro y por el dinero, delirando por el poder.

 El paraíso que dicen construir sobre la tierra es el paraíso según satanás, un paraíso para él, es decir, un mundo sin Dios, sin Vida, sin Amor, sin Verdad, sin nada bueno, donde todo es perverso y contra el hombre, para destruir y corromper la humanidad volviéndola adicta y adoradora de satanás en el lugar de Dios.

 No hablamos de lo que van a hacer, hablamos de lo que hicieron y consuman, concretan y consolidan, desde hace siglos que vienen trabajando para obtener lo que están cosechando en estos tiempos mientras que la humanidad es llevada como oveja al matadero.

 El paraíso en el mundo, el verdadero consiste en vivir en comunión con Dios, en su Presencia, porque ahí es donde Dios, Que Es La Felicidad Misma, nos da la Felicidad Verdadera, la produce al estar en nosotros.

 Comprender acá la necesidad de aceptar a Dios, su Revelación, el Don de Su Voluntad Divina Revelada, dado que es ahí donde recibimos a Dios mismo y donde por lo tanto recibimos la Felicidad misma, aun en medio de las tribulaciones, tal como lo dijo El Señor.

 Dedicados a buscar la felicidad según lo que el mundo enseña que es necesario para acceder a ella, renegamos de Dios, nos olvidamos de Él, nos apartamos hundiéndonos en nosotros mismos y dedicándonos a corrompernos, es decir, hacemos lo que el adversario quiere para sentirse alegre como alcohólico un rato, le damos el gusto a él esforzándonos por creer que lo hacemos por y para nosotros.

 Considerar que nos condenamos a buscar lo que no vamos a hallar nunca, debido a que lo buscamos donde decididamente no esta y donde nos provocamos aquello de lo que pretendemos huir, es decir, la felicidad no esta en dedicarse a sí mismo o a otros, esta en dedicarse-consagrarse a Dios, porque ahí recibimos a Dios Que Es La Felicidad Misma.

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