martes, 24 de septiembre de 2013

EL CASTIGO DE LOS CAPRICHOSOS



EL CASTIGO DE LOS CAPRICHOSOS

 El verdadero castigo para una persona caprichosa, suponemos con saña y maldad, con deseo de venganza aun encubierto, que consiste en que no obtenga lo que quiere, pero no es así, es todo lo contrario, consiste en que obtenga aquello que desea.

 Es un verdadero castigo para una persona caprichosa el que obtenga lo que desea porque ahí cae víctima de su ambición y construye su autodestrucción. También porque ahí se priva de Dios y se encierra en sí, perdiendo la Vida Eterna, hundiéndose en sus tinieblas y buscando, cultivando y adquiriendo irremediablemente la muerte eterna.

 Una persona que no desiste de su ambición, que se empecina en concretar su voluntad, se enrosca en sí misma, se enreda en sus siempre crecientes caprichos volviéndose despiadada, malvada, obtusa, terca, testaruda y desamorada, es decir, adquiere la muerte eterna, o se deja tomar por ella convirtiéndose en demonio.

 Dios, como Padre y Creador corrige a sus hijos, lo hace por su bien, pero si las almas reniegan de la corrección, si desean desligarse de Dios con caprichos, furia y maldad diciendo que es libertad de un yugo muy pesado, no tienen mas remedio que perderse en el abismo desolado de su obtuso ser desamorado.

 La oportunidad para ser libres de nosotros mismos todos la tenemos, todos tropezamos, alcanzamos los límites propios, besamos el suelo de la humillación, y es una oportunidad única en la que podemos librarnos del orgullo, pero, la verdad es que las almas, a imagen y semejanza de satanás, eligen renegar, odiar, aborrecer y encapricharse diez veces mas.

 El alma que tropieza con su propia torpeza e incapacidad de depravarse, corromperse y degenerarse mas, debería aprovechar para abandonar los malos caminos de las tinieblas, las malas obras de la oscuridad, aquello que la convierte en hija de satanás, heredera de su reino y cómplice de su maldad, pero, orgullosa, llena de amor propio, se alza resentida, odiosa y desamorada cometiendo mas rebeldías, abominaciones y corrupciones.

 Hace un esfuerzo por depravarse y corromperse mas, no retrocede, se encapricha en renegar de Dios y en hacer lo que quiere, desea, que es satisfacerse, hacerse adorar, obedecer, servir, empeñándose en humillar, vencer y dominar, someter y destruir, obrando de esta manera como satanás, construyendo una fantasía, llamando a eso, ‘victoria’, cuando es confirmar su autodestrucción.

 El alma rebelde, desamorada, caprichosa, histérica e insoportable, siempre quiere ganar, prevalecer, imponerse, por eso se empeña en humillar, y en su locura desenfrenada donde desea controlar a todos descontroladamente, se autodestruye, consume, aniquila a sí misma.

 Comprender acá porqué el peor castigo para un caprichoso es dejar que consiga u obtenga lo que desea. Considerar que, si se le impide que logre lo que busca indefinidamente, solo se le da fuerza a su capricho, se lo potencia, porque ha elegido ser caprichoso, rebelde, obtuso y desamorado, entonces, no va a convertirse, no va a retroceder, no va a humillarse, renunciar o hacer algo bueno.

 El alma que sufre una limitación, humillación, etc., tiene oportunidad de detenerse en esa carrera vertiginosa de corrupción y autodestrucción, pero, si se esfuerza por continuar su perverso camino, no sufre castigo real si se le impide que obtenga lo que desea, solo se la potencia para que desee mas eso, porque elige ser caprichosa, porque no quiere renunciar, liberarse, retroceder.

 Ahí es que Dios le permite que obtenga lo que quiere, aun con dolor para Él, porque Él Es Padre y Creador, no Crea almas para mandarlas al infierno, ni para que se autodestruyan o busquen su sufrimiento, son las almas las que desean ir por mal camino, las que defienden su orgullo y se llenan de furia cuando se ven humilladas, en vez de perdonar, de renunciar al mal y al malo, al mal camino y al adversario, para emprender un camino de conversión y salvación.

 Por supuesto que no debemos colaborar en que las almas caprichosas obtengan lo que quieren, desean, ambicionan, es problema suyo, que lo consigan por sí, simplemente tenemos que advertirles primero y tratar de ayudarlas y de hacerles entender que van por mal camino, pero si al final eligen a satanás, que se vayan con él.

 Si eligen a satanás, que consideren como última advertencia donde está ese cerdo infernal que eligen por rey, es un maldito que estrenó el infierno, y de ese infierno se alza para seducir y engañar a las almas, solo para volver a su abismo donde las devora, consume, destruye, haciéndoles creer que el enemigo es Dios.

 Una descripción mas gráfica de lo que ocurre, satanás, el cerdo infernal, como un maldito cachalote se alza desde las profundidades y se echa encima de las almas que son rebeldes a Dios, las que lo reciben como a su dios, salvador, rey, etc., adorándolo y entregándosele, pero, como es un hipopótamo deforme, aplasta a sus adoradores convirtiéndolos en víctimas de su abominable ser amorfo, arrastrándolos y hundiéndolos por su peso en su mismo abismo mientras les hace creer que construyen el cielo en la tierra sin Dios.

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