martes, 24 de septiembre de 2013

EL CIELO EN LA TIERRA SIN-DIOS



EL CIELO EN LA TIERRA SIN-DIOS

1.- CERDO CON AIRES DE REY Y DELIRIOS DE DIOS

 Conociendo las bestialidades, brutalidades, abominaciones indescriptibles e innombrables que ejecutan los siervos, esclavos, colaboradores, adoradores, etc., de satanás en el mundo, es decir, los anticristos, surge un deseo atroz de venganza, de querer y desear su mal, es un instinto natural de defensa y protección contra esos malditos demonios encarnados.

 Lógicamente, no debemos dejarnos llevar, arrastrar, tomar, porque esa es la tentación, el adversario nos provoca para que queramos, deseemos, busquemos, etc., venganza contra sus hijos en el mundo. Suena incoherente, pero no lo es, el adversario provoca a aquellas almas que no lo adoran y no le pertenecen para odien a sus hijos.

 En esto persigue dos fines, por un lado atormentar a sus hijos, esclavos, siervos, representantes, colaboradores, socios, cómplices, etc., y por el otro tentar a quienes no están bajo su poder, dominio, control, imperio.

 Atormenta a los suyos porque es un maldito desgraciado, un infeliz decepcionado que es incapaz de amar, entonces, somete con maldad, domina valiéndose del miedo y humilla a quienes le pertenecen, es para asegurarse que tiene poder sobre ellos.

 Castiga y atormenta a los suyos porque teme ser desobedecido, traicionado, abandonado, entonces, con maldad, odio, furia, intimidación y violencia, pretende retener a los suyos, quiere obligarlos a que sean fieles y lo adoren.

 También atormenta a los suyos por gusto, encuentra cierto placer maltratando. Castiga también a los suyos porque si bien los emplea, usa y dispone de ellos, se sirve de sus inmundas y miserables vidas, al final, los aborrece y quiere librarse de ellos, descartarlos y reemplazarlos por otros.

 Otra razón por la que atormenta y castiga a los le pertenecen es porque les exige que hagan lo que él quiere, y pretende obtenerlo con maltratos, dado que él es incapaz de ser fiel, teme la infidelidad de otros, y como él es inútil, inepto, inservible, cuando se ve reflejado como en un espejo en los suyos, los odia a ellos, como el idiota que al mirarse al espejo lo rompe porque no le agrada la imagen.

 Finalmente persigue otro objetivo al atormentar a los suyos, es presionarlos para que éstos liberen presión presionando a otros. Esto significa que, atormenta, castiga, humilla, denigra, etc., a quien esta a su alcance, a esas almas que son semejantes a él, las mas viciosas, corruptas, ambiciosas y perversas, porque al sufrir éstas, se descargan de la humillación, se cobran venganza, maltratando a otras.

 Ahí también busca un control indirecto de las almas sobre las que no puede poner las garras encima, el que adquiere por medio de las que sí le pertenecen, aquellas que controla, somete y le son fieles de alguna manera.

 Esto es como si las personas estuviesen enlazadas, encadenadas, relacionadas unas con otra y el cerdito infernal con aires de rey delirios de dios, o sea satanás, controlase un extremo de esa cadena o lazo, desde el que toma para sumergir y arrastra a las almas a las que no llega, aquellas que no están directamente a su alcance.

 Como se considera dios y rey, exige adoración y obediencia, por ello es que constantemente esta reclamando postraciones, adoraciones, que lo satisfagan en caprichos y lo sacien en su ambición perversa, desatada e insaciable.

 No debemos caer en la tentación, en la trampa del adversario, él quiere que odiemos, aborrezcamos y repudiemos a los que nos odian y maltratan por encargo directo suyo, por manipulación suya, a su servicio, pues al odiarlos, aborrecerlos, despreciarlos, etc., obtiene que seamos igual, que acabemos por recibir su espíritu que es odio, ira, deseo de venganza, furia, veneno, etc.

 Esta es la razón por la que El Señor dijo que debíamos perdonar a los enemigos y rogar por los que nos maltratan, no hay que perder el tiempo en un esfuerzo por convertirse en lo mismo, por denigrarse, rebajarse y enterrarse en su mismo abismo.

 Desde el fondo de su abismo, satanás nos desafía, provoca, porque así logra llamarnos la atención, obtiene que bajemos la cabeza, no le importa que lo odiemos, le agrada, porque es así como obtiene lo que desea, que le prestemos atención.

2.- SUFRE LA SOLEDAD

 La verdad es que el adversario esta solo, increíblemente solo, absolutamente solo, despiadadamente solo, irremediablemente solo, cosa que en sí no parece grave, pero a él le afecta muchísimo, aunque no es para tenerle lástima, es lo que quiso, se buscó y deseó.

 Esta solo como consecuencia de que no quiso amar a Dios, entonces, no recibió a Dios en sí, en su ser, lo echó, lo dejó afuera, entonces, padece las consecuencias de la ausencia de Dios, un vacío imposible de llenar, dado que no hay nada ni nadie que pueda reemplazar a Dios.

 Esta solo porque se ha llenado de orgullo, amor propio, porque no amó a Dios, sino que se dedicó a la autocomplacencia, se adoró a él mismo, no quiso amar a nadie, mucho menos a Dios, se consideró a él mismo su propio dios y no quiso librarse de esa mentira, quedando encerrado por ello en lo que construyó.

 Lo que construyó es el vacío, la desolación, la ausencia de Dios, un abismo tan grande como su ego, como ese amor propio, el amor que se dio a sí mismo adorándose, el que le negó a Dios.

 La capacidad que tenía para amar, en vez de emplearla para bien, en vez de amar a Dios primero, la usó para mal, para autodestruirse, para adorarse a él mismo, para amarse, consumiéndose en esa actividad.

 Se consumió por dos motivos, primero porque dejó de generar amor, y segundo porque se encendió en un deseo desesperado y recalcitrante de adoración insaciable.

 Si hubiese salido de sí, si hubiese dejado por un instante de adorarse y hubiese levantado la mirada, si hubiese mirado a Dios diciendo como San Pedro, “Señor, ¡Salvame porque me hundo-ahogo!”, hubiera sido socorrido y no se hubiera perdido en el abismo en el que quiso convertirse.

 Quiso convertirse en un abismo porque no quiso amar a Dios, deseó hundirse en sí, adorarse, autocomplacerse, mirarse vanidosa y narcisistamente, inventando así el culto idolátrico, a sí, a la propia imagen-idea falsa de sí, a un capricho o ambición, se convirtió en la fuente de todos los males, cuando pudo ser la fuente de todos los bienes.

 Pudo ser la fuente de la Luz, pero no amando a Dios, no adorándolo, no obedeciéndolo, no recibiéndolo en sí, ¿Qué clase de fuente de luz podía ser, si Dios Es La Luz?, por ello es que se convirtió en fuente de oscuridad y tinieblas, y por ello es que es un maldito embustero, farsante y mentiroso cuando se pretende hacer adorar como fuente de luz, lucifer, etc.

 Es un chanta, un embustero, un charlatán, un verdadero estafador, pudo ser fuente de luz, pero se convirtió en fuente de oscuridad y tinieblas porque no recibió La Luz, no recibió al Que Es La Luz, no recibió a Dios. No recibió a Dios porque no amó a Dios, porque no lo eligió desde el principio, porque no lo eligió tampoco cuando pudo ser corregido, salvado y liberado, entonces, claramente prefirió, eligió y tiene la ausencia de Dios, es decir, vacío, desolación y tinieblas.

 Como no recibió a Dios, no pudo llegar a ser aquello a lo que estaba destinado, no pudo acceder a la Predestinación, cosa que ocurre a todos los que no responden a su Vocación, entonces, como es lógico, se convirtió en lo contrario de lo que debía ser, porque en vez de dar lo que debía, lo pide y exige.

 Como no recibió a Dios, no puede transmitir a Dios, como recibió a Aquel Que Es La Luz, no puede transmitir La Luz, entonces, reclama ser llenado en su abismo-ego, devorando todo, hasta la luz de las almas, consumiendo su vida, quitándoles su vitalidad, porque quiere obtener por medios fraudulentos lo que no obtuvo como debía, es decir, renunciando  así, amando y recibiendo a Dios al entregarse a Él.

 Como no recibió a Dios, esta completamente vacío, solo, y para librarse de eso que lo atormenta, reclama adoración, reconocimiento, aceptación, atención, etc., ofreciéndose a ser y hacer cualquier cosa, incluso hasta se quiere hacer pasar por Dios en el mundo y ante las almas, suponiendo que así obtendrá ser adorado y se verá saciado en su ego, conformado en sus caprichos y ambiciones.

 Desgraciadamente lo obtiene de muchas almas, son muchas las almas que lo adoran directamente por negociar con él por algo en el mundo, y también las que lo adoran indirectamente no sabiendo lo que hacen, cosa que no las exime de responsabilidad, el debe de vigilar y discernir es para todos, y también debemos tener presente lo que dijo El Señor, “Si alguno hace algo que merece azotes, los recibe, y si no sabía que lo que hacía era malo, recibirá también los azotes que merece, aunque menos”.

3.- EL CASTIGO DE LOS CAPRICHOSOS

 El verdadero castigo para una persona caprichosa, suponemos con saña y maldad, con deseo de venganza aun encubierto, que consiste en que no obtenga lo que quiere, pero no es así, es todo lo contrario, consiste en que obtenga aquello que desea.

 Es un verdadero castigo para una persona caprichosa el que obtenga lo que desea porque ahí cae víctima de su ambición y construye su autodestrucción. También porque ahí se priva de Dios y se encierra en sí, perdiendo la Vida Eterna, hundiéndose en sus tinieblas y buscando, cultivando y adquiriendo irremediablemente la muerte eterna.

 Una persona que no desiste de su ambición, que se empecina en concretar su voluntad, se enrosca en sí misma, se enreda en sus siempre crecientes caprichos volviéndose despiadada, malvada, obtusa, terca, testaruda y desamorada, es decir, adquiere la muerte eterna, o se deja tomar por ella convirtiéndose en demonio.

 Dios, como Padre y Creador corrige a sus hijos, lo hace por su bien, pero si las almas reniegan de la corrección, si desean desligarse de Dios con caprichos, furia y maldad diciendo que es libertad de un yugo muy pesado, no tienen mas remedio que perderse en el abismo desolado de su obtuso ser desamorado.

 La oportunidad para ser libres de nosotros mismos todos la tenemos, todos tropezamos, alcanzamos los límites propios, besamos el suelo de la humillación, y es una oportunidad única en la que podemos librarnos del orgullo, pero, la verdad es que las almas, a imagen y semejanza de satanás, eligen renegar, odiar, aborrecer y encapricharse diez veces mas.

 El alma que tropieza con su propia torpeza e incapacidad de depravarse, corromperse y degenerarse mas, debería aprovechar para abandonar los malos caminos de las tinieblas, las malas obras de la oscuridad, aquello que la convierte en hija de satanás, heredera de su reino y cómplice de su maldad, pero, orgullosa, llena de amor propio, se alza resentida, odiosa y desamorada cometiendo mas rebeldías, abominaciones y corrupciones.

 Hace un esfuerzo por depravarse y corromperse mas, no retrocede, se encapricha en renegar de Dios y en hacer lo que quiere, desea, que es satisfacerse, hacerse adorar, obedecer, servir, empeñándose en humillar, vencer y dominar, someter y destruir, obrando de esta manera como satanás, construyendo una fantasía, llamando a eso, ‘victoria’, cuando es confirmar su autodestrucción.

 El alma rebelde, desamorada, caprichosa, histérica e insoportable, siempre quiere ganar, prevalecer, imponerse, por eso se empeña en humillar, y en su locura desenfrenada donde desea controlar a todos descontroladamente, se autodestruye, consume, aniquila a sí misma.

 Comprender acá porqué el peor castigo para un caprichoso es dejar que consiga u obtenga lo que desea. Considerar que, si se le impide que logre lo que busca indefinidamente, solo se le da fuerza a su capricho, se lo potencia, porque ha elegido ser caprichoso, rebelde, obtuso y desamorado, entonces, no va a convertirse, no va a retroceder, no va a humillarse, renunciar o hacer algo bueno.

 El alma que sufre una limitación, humillación, etc., tiene oportunidad de detenerse en esa carrera vertiginosa de corrupción y autodestrucción, pero, si se esfuerza por continuar su perverso camino, no sufre castigo real si se le impide que obtenga lo que desea, solo se la potencia para que desee mas eso, porque elige ser caprichosa, porque no quiere renunciar, liberarse, retroceder.

 Ahí es que Dios le permite que obtenga lo que quiere, aun con dolor para Él, porque Él Es Padre y Creador, no Crea almas para mandarlas al infierno, ni para que se autodestruyan o busquen su sufrimiento, son las almas las que desean ir por mal camino, las que defienden su orgullo y se llenan de furia cuando se ven humilladas, en vez de perdonar, de renunciar al mal y al malo, al mal camino y al adversario, para emprender un camino de conversión y salvación.

 Por supuesto que no debemos colaborar en que las almas caprichosas obtengan lo que quieren, desean, ambicionan, es problema suyo, que lo consigan por sí, simplemente tenemos que advertirles primero y tratar de ayudarlas y de hacerles entender que van por mal camino, pero si al final eligen a satanás, que se vayan con él.

 Si eligen a satanás, que consideren como última advertencia donde está ese cerdo infernal que eligen por rey, es un maldito que estrenó el infierno, y de ese infierno se alza para seducir y engañar a las almas, solo para volver a su abismo donde las devora, consume, destruye, haciéndoles creer que el enemigo es Dios.

 Una descripción mas gráfica de lo que ocurre, satanás, el cerdo infernal, como un maldito cachalote se alza desde las profundidades y se echa encima de las almas que son rebeldes a Dios, las que lo reciben como a su dios, salvador, rey, etc., adorándolo y entregándosele, pero, como es un hipopótamo deforme, aplasta a sus adoradores convirtiéndolos en víctimas de su abominable ser amorfo, arrastrándolos y hundiéndolos por su peso en su mismo abismo mientras les hace creer que construyen el cielo en la tierra sin Dios.

4.- ESPECIALISTA EN ORGULLO

 Como el adversario, satanás, centramos la mirada en nosotros mismos, dejamos de mirar a Dios, entonces, perdemos la visión panorámica, de conjunto, llegamos a considerarnos extremadamente grande y a los otros extremadamente pequeños.

 Lo mismo sucede si observamos de cerca un granito de arena, si lo colocamos tan cerca del ojo que casi se cae adentro, adquiere una dimensión capaz de ocultar al mismo sol, pero si lo alejamos, lo vemos-apreciamos-juzgamos-valoramos en su ser y tamaño real.

 Nos miramos como el adversario tanto que, con el correr del tiempo no hay mas nada ni nadie que nosotros mismos, llegamos a olvidarnos de Dios y de todos, nos volvemos omnipresentes, no dejamos de pensar en nosotros día y noche.

 Llegamos a convencernos de una pretendida grandeza, pues perdemos todo parámetro y no hay ya nada con lo que compararnos, todo se ve lejos, diminuto porque solo nos tenemos presente a nosotros mismos, la mirada la tenemos clavada en nuestro ‘yo’.

 Así es que llegamos a ser como satanás, unos delirantes de soberbia, unos verdaderos alienados que creen sus mentiras, nos convencemos de una pretendida grandeza que solo nosotros vemos, la que nadie puede ver, y donde tampoco podemos ver a mas nadie que a nosotros mismos, de manera que, como idiotas, chocamos unos contra otros convirtiendo el mundo en un inmenso manicomio a cielo abierto.

 Nos encerramos en el abismo de un delirio creciente, locura galopante, nos evadimos de la realidad extraviándonos en las tinieblas del olvido de Dios, de su ausencia, aquella que provocamos al no querer aceptarlo, amarlo, recibirlo, creer en Él, confiar en Su Amor, entregarnos a Su Voluntad.

 Contemplándonos, mirándonos, teniéndonos obsesivamente presentes siempre, perdemos la noción de realidad, nos encerramos en la mentira, en un delirio, construimos una fantasía donde nos evadimos, prescindimos de Dios, Que Es La Verdad, y no hacemos otra cosa mas que mentirnos, engañarnos y exponernos a los enemigos espirituales.

 Encerrados en nosotros, estamos dedicados a construir el orgullo, es decir, una imagen o personalidad por la que lograr ser adorados, a la que adoramos nosotros como si fuese la salvación y el motivo por el cual estamos rechazando a Dios, pues claramente le estamos diciendo que no lo necesitamos, pues solos nos valemos bien, por cuenta propia manifestamos que podemos.

 Eso ocurre incluso entre quienes dicen amar a Dios, seguirlo, servirlo y obedecerlo, entonces, construyen una religión sin Dios, un embuste mas de satanás, donde seducir y atrapar almas, donde tenerlas cautivas y donde ofrecérselas-consagrárselas a él.

 Esto significa que las religiones no se dedican a amar a Dios, ni a servirlo, ni a ayudar a las almas a que se consagren a Dios, sino que se dedican a adorarse a sí, a perpetuarse, a adquirir poder en el mundo, a obtener dinero, a construir una imagen por la que lograr ser adorables, aceptadas y no despreciadas.

 Al realizar eso, no solo no se consagran a Dios, sino que no consagran a las almas que las siguen a Dios, y tampoco consagran el mundo verdaderamente a Dios, sino que lo hacen a satanás y a la muerte eterna, porque las consagran respectivamente a la rebeldía o desobediencia, y al orgullo o amor propio.

 Con miedo, preocupados, pensando en nosotros mismos siempre, acabamos por volvernos caprichosos, incluso hablando de Dios de todo el tiempo, por ello es que construimos en el vacío, en el abismo, para el ego, por y para nuestro orgullo y para generar amor propio.

 Aunque hablemos de Dios, construimos en contra de Dios, simplemente porque no buscamos a Dios, no discernimos Su Voluntad, solo miramos como alimentar el ego, saciar el orgullo, conformarnos, como continuar admirándonos y haciéndonos adorar, en definitiva, continuamos esforzándonos por prescindir de Dios ofreciéndole y consagrándole todo al ego-orgullo-yo.

 En el fondo, como tenemos miedo, nos dedicamos a hacer cualquier cosa para obtener ser amaos, adorados, tomados en cuenta, aceptados y no rechazados, y es así como caemos en los embustes del adversario que nos dice-sugiere-impone aquello que debemos hacer para obtener adoración y evitar desprecio, dado que es un especialista en el orgullo, es su inventor.

 Tenemos miedo porque estamos vacíos, porque no amamos a Dios y carecemos de Él, y porque ese vacío-ausencia de Dios que provocamos al no aceptarlo, se llena de amor propio, vanidades, inmundicias, basura, corrupciones, los efectos de la autodestrucción en al que estamos empeñados, una real ausencia de Dios en la que todo eso con lo que pretendemos reemplazarlo, no hace mas que engendrar mas vacío, negación de Dios, oposición a Él, rebeldía contra Su Voluntad.

5.- ¿QUIÉN LE PERTENECE A QUIÉN?

 Prescindiendo de Dios la humanidad desea construir el cielo en la tierra, lo que evidentemente es una gran incoherencia, una verdadera contradicción, simplemente porque El Cielo es lo que Dios Hace donde Esta, de manera que, si pretendemos construir un mundo sin-Dios, no es Cielo, sino infierno, es decir, donde Dios no esta.

 Solamente a satanás se le ocurre llamar ‘cielo’ a la ausencia de Dios, a la negación de Él, a la oposición a Su Voluntad, es decir a la rebeldía contra Dios y ese prescindir de Él al hacer algo. Desgraciadamente satanás tiene muchos seguidores, adoradores, esclavos, siervos, etc., entones, hay muchos idiotas que se desesperan por construir un mundo sin-Dios.

 No solo un mundo sin Dios quieren construir, sino que un mundo contra Dios, donde se adora a satanás. Desgraciadamente también, no solo lo van a construir, sino que lo están consumando, apenas estamos amaneciendo, abriendo los ojos a estas realidades siniestras, ocultas y ocultistas, cuando ellos ya están cenando, y la cena somos nosotros, nos están devorando-destruyendo-consumiendo como buitres.

 Todos estamos colaborando de una manera u otra en construir un mundo sin-Dios y contra Él que es un paraíso para satanás, y eso se ve en que la tierra es como el infierno y en que las almas pasan por la faz de la tierra llevando una vida como en el infierno.

 Eso significa que las almas no aman a Dios, no lo adoran, no lo buscan y mucho menos lo obedecen, así como también hay muchísimas que lo odian, todas cosas que se hacen allá abajo, en el infierno. Hay almas que incluso dicen amar a Dios, servirlo, etc., pero, jamás han levantado la mirada de su abismo de miserias e inmundicias, son caprichosas que hacen lo que quieren, que reniegan de la Voluntad Divina y que solo hablan de Dios, pues jamás le han prestado atención.

 El alma que busca concretar su voluntad, que se enreda en sus caprichos entregándose a sus ambiciones, por mas que hable de Dios y que cuide cierta imagen-apariencia en el mundo fingiendo que lo sigue, sirve y que le pertenece u obedece, es una embustera, una hipócrita, un abismo de egolatría, una boca mas de satanás por la que éste succiona vida y vitalidad a otras almas incautas que se asoman a semejante abismo.

 El alma que no busca a Dios, que no discierne Su Voluntad y que no colabora en Que Se Haga-Reine-Triunfe, se hunde irremediablemente en sí misma, se pierde, ahoga y queda anegada en su autodescomposición, y aunque pretenda odiar y acusar, responsabilizar y culpar a otros, el mal se lo ha provocado ella misma.

 Lo que es peor es que se lo continúa provocando, dado que reniega de Dios, no perdona, sigue buscando culpables, a otros a los que endosarles la responsabilidad queriendo con esto salvar a su orgullo, defenderlo, dejarlo intacto o vengarlo haciéndose adorar como perfecta.

 Las almas humilladas, limitadas, corregidas, odian a Dios y a quienes las corrigen, en vez de renunciar a sí y a su orgullo, se esfuerzan por defender su orgullo y continuar renegando de Dios, hacen un esfuerzo redoblado por odiar a Dios y a todos, especialmente a aquellos que las dejan en evidencia, las humillan, corrigen o limitan.

 Las almas orgullosas, caprichosas, resentidas, renegadas y entregadas a los malos caminos, aquellas que se hacen adorar con desesperación cobrándose alguna venganza idiota, odian a quienes las ponen en evidencia o denuncian sus maldades, porque así se defienden contra La Luz, contra la Verdad, contra Dios, defienden su orgullo y quieren hacer prevalecer su capricho, volviéndose en el intento mas y mas caprichosas.

 Esas almas se convierten en despiadadas, adoran a satanás por caprichosas, porque adoran esa misma rebeldía donde reniegan de Dios y se oponen a Él.

 El mundo finalmente esta construido sin-Dios y contra Él, es decir, las almas reniegan de Dios y prescinden de Su Voluntad, cada cual hace lo que caprichosamente quiere porque su voluntad rebelde inmortificada ha crecido tanto que se ven desbordadas y descontroladas, controladas por su misma rebeldía que las arrastra a que adoren a satanás y a sus anticristos, obedeciéndolo a él, perteneciéndole, sirviéndolo, entregándosele y consagrándosele.

 No debemos engañarnos por las apariencias, satanás usa máscaras, es decir, almas, Dios mira los corazones, de manera que, sabe quien pertenece a quien. Le pertenecen a Dios las almas que renuncian a la voluntad propia para aceptar la Voluntad de Dios y hacerla propia colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe en su vida, mientras que le pertenecen a satanás las almas que renuncian a la Voluntad de Dios para hacer propia la voluntad rebelde y caprichosa, obtusa y renegada de satanás.

6.- ¿CÓMO NOS FORTALECE DIOS?

 Si hemos padecido, queremos evitar volver a sufrir lo mismo, es lógico, natural, es el mismo instinto de conservación, el problema llega cuando el miedo se vuelve constante y caemos en la histeria insoportable de cuidarnos excesivamente, de defendernos y prevenirnos viendo peligro en todo y en todos.

 Ahí es donde nos encerramos, hundimos, abismamos y quedamos perdidos en nosotros mismos, alejados de la realidad, mirando con creciente miedo y desconfianza a todos, dándole mas lugar al miedo, o sea, a ese instinto de conservación para que crezca, nos domine, someta y esclavice.

 Nos retraemos, retrocedemos, nos hundimos, desmoronamos y al final, acabamos asentándonos en nosotros mismos, encerrándonos y suponiendo que estamos seguros abismados y escondidos, evadidos y convirtiéndonos en negados.

 Separados de Dios, pensando en nosotros, dedicados a nosotros mismos, crece el miedo, no nos libramos de éste, al contrario, nos domina, somete, porque aumenta en la medida que nos alejamos de Dios, porque Él Es La Luz, La Luz Verdadera Que Ilumina a todas las almas, y lejos de Él, solo podemos conocer las tinieblas, el frío, la oscuridad y la noche, donde es natural tener miedo.

 También crece el miedo porque separados de Dios, surge el vacío de Dios, provocamos su ausencia, y el miedo es ese mismo vacío, ausencia, desolación, lo que hay cuado Dios no esta. Considerar que Dios no esta no porque lo quiera, sino porque lo echamos, repudiamos, porque prescindimos de Él y somos rebeldes, obtusos, caprichosos y renegados, porque estamos satisfechos y nos convertimos en arrogantes cuando presumimos de vanidades sobre la faz de la tierra.

 Como tontos, nos entregamos al miedo para librarnos del miedo, lo que es como decir que sembramos miedo y después cosechamos consecuentemente, miedo, no podemos quejarnos. Nos entregamos al miedo porque obramos por miedo, pensando en nosotros, dedicados a tratar de librarnos de éste dándole así importancia, prestándole atención, dejándonos dominar por su obsesiva presencia que estamos provocando.

 Simplemente debemos ignorarlo, despreciarlo, no tomarlo en cuenta, no darle importancia, cosa que solo es posible si buscamos a Dios, si hacemos un esfuerzo por encontrarlo y un real sacrificio por obedecerlo. No hay otra manera de vencer el miedo que amando a Dios, pero no de palabras, y no como hacen muchos que solo fingen amar a Dios cuando están desesperados por hacerse adorar y aceptar por Él.

 Amar a Dios en verdad es buscar Su Voluntad, discernirla, pedirle Que la Revele y sacrificar la voluntad propia en el acto siguiente que es colaborar en Que Se Haga La Voluntad de Dios en nuestra vida, en Que Reine y en Que Triunfe por sobre la voluntad propia que es expresión del miedo, de la impureza, del vacío, de la preocupación por sí, etc.

 Dios nos Fortalece para que podamos ser fieles, pero no lo hace como suponen muchos hinchando de orgullo el corazón o volviendo fanáticas las mentes, Dios no hace fieles exaltados, fanáticos, extraviados, endemoniados, descontrolados, alienados, etc.

 Dios nos Fortalece conduciéndonos, Guiándonos a amar, porque la Verdadera Fortaleza Es El Amor, de manera que la debilidad de la que surge el miedo después, el mismo que engendra mas debilidad en un círculo vicioso sin fin, es el amor propio, adorarse a sí, amarse como satanás, a sí mismo y negarse a amar a Dios.

 El caprichoso es débil, por ello es que pretende darle fuerza a su debilidad con violencia, volviéndose despiadado y acabando por convertirse en desamorado, un inútil histérico farsante que solo demanda ser adorado y exige ser obedecido, que aborrece ser despreciado.

 La Verdadera Fortaleza Es Amar a Dios, la verdadera debilidad es adorase a sí mismo y exigir ser adorado, se nota en el miedo y en la violencia que mueven a los que andan por los malos caminos siguiendo a satanás hacia su perdición eterna.

 Considerar que el que ha padecido, sufrido y teme volver a sufrir, se quiere asegurar no volver a pasar por lo mismo, y ese miedo, esa debilidad y cobardía es la que lo domina, es donde se hunde en sí, se encierra y encapricha volviéndose violento, obsesivo, repulsivamente dominante, humillante y despreciativo.

 La verdadera defensa contra el miedo es perdonar y perdonarse, no dejarse vencer por el miedo, es obedecer a Dios y no estar siempre a la defensiva, suponiendo o temiendo golpes, desprecios y humillaciones, porque ahí es donde las almas se vuelven superficiales, vanidosas, histéricas insoportables que hacen cualquier cosa para lograr ser amadas y no despreciadas.

 En definitiva, Dios no nos Fortalece exaltándonos, haciéndonos adorar, conduciéndonos a volvernos ególatras desesperados por logar aceptación y por imponer adoración exigiendo siempre obediencia, eso es propio del adversario, una farsa.

 Dios nos Fortalece guiándonos a amar, a que crezcamos en el amor y en la pureza, así como en al voluntad de amar, olvidándonos de nosotros mismos, renunciando al orgullo y haciendo simplemente lo que debemos hacer, y bien, solo por amor a Él, pasando de esta manera por el mundo verdaderamente consagrados a Dios y caminando en su Presencia Viva.

7.- QUE CADA UNO SIGA SU CAMINO

 Dios nos Fortalece acrecentando Su Presencia en nosotros, dado que Él Es La Fortaleza misma, mientras que satanás nos debilita, porque, como es la ausencia de Dios, es la debilidad misma. Considerar que solo puede estar el adversario cuando Dios no esta, eso es el signo y la prueba de su debilidad, para él las migajas, los despojos, tal cosa esta escrita en el génesis, notar que solo pudo presentarse la serpiente inmunda e infernal cuando Dios le dejó lugar.

 Comprender acá la necesidad de renunciar a sí mismo, a la propia voluntad, dado que en la voluntad propia, que es rebeldía, estamos buscando a satanás y lo estamos recibiendo en nosotros, entonces, estamos acrecentando la debilidad propia. Considerar que el cerdo llega para saciarse él, no para hacer beneficio o caridad alguna, puede mentir, engañar y fingir que se ocupa y preocupa por nosotros, pero la verdad es llega para consumirnos, devorarnos y destruirnos.

 Debemos buscar la Voluntad de Dios, porque ahí es donde recibimos a Dios, y cuando lo aceptamos aceptándola, adquirimos Fortaleza, porque Dios Que Es El Verdadero Fuerte, Es Fuerte en nosotros, tiene Vida-Presencia.

 Si pretendemos que somos fuertes contra Dios como el idiota de satanás, lo único que logramos construir es una fantasía, alineación, falsedad, nos privamos de Dios y somos fuertes en el abismo de nuestra nada, en aquello en lo que nos convertimos renegando de Dios y oponiéndonos a Él.

 Tenemos que aprender a buscar a Dios, Su Voluntad y a colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe en nuestra vida, porque así crece la Vida-Presencia de Dios en nosotros, y es así como se elimina todo miedo, temor, esa preocupación por sí, que es como una sombra que surge, una nube que se alza cuando no amamos a Dios, aquella que llamamos ‘ego’ o ‘yo’.

 Esa sombra o nube que se nos impone, domina, doblega, somete, es el efecto de la ausencia de Dios que provocamos cuando no lo aceptamos, cuando prescindimos de Él, cuando renegamos de Su Voluntad eligiendo caprichosamente esa que consideramos nuestra y que generalmente es impuesta por el adversario, el mundo, el miedo, los vicios, etc.

 Esa sombra o nube es la muerte eterna que nos toma, que entra y que se genera también en nosotros, pues puede entrar porque se genera o surge en nosotros y en esa oscuridad desembarca la oscuridad reinante, imperante, dominante, aquella que nos circunda como sucede en el espacio.

 También tenemos que perdonarnos a nosotros mismos y dejar de defender el orgullo, porque si no nos perdonamos y continuamos culpando, seguiremos exigiéndonos buscar ser adorados, no perdonando por ello a otros, exigiéndoles que nos miren, tomen en cuenta.

 Ahí nos volvemos serviles como satanás, perseguimos a otros reclamándoles adoración, aceptación, temiendo su rechazo, llegando a hacer y ser cualquier cosa con tal de obtener lo que queremos que es ser aceptados, adorados, tomados en cuenta y no despreciados, volviéndonos por ello también, triviales, inútiles, hipócritas, etc., traicionando y abandonando a Dios.

 Acá es donde muchas almas se entregan por completo a satanás fingiendo guardar las apariencias, porque entregan su pluma a satanás, su vida, etc., permitiéndole a éste expresarse en el mundo, rebelarse y librar la guerra contra Dios mientras exige celosamente ser amado, adorado, visto, aceptado escupiendo su venenosa e inmunda doctrina.

 La doctrina del adversario es un embuste, un fraude, una trampa, adorarse a sí mismo, mentirse, esforzarse por engañarse y autoconvencerse de lo que es una mentira, Dios Hay Uno Solo y no es ni satanás, ni somos nosotros, Es El Que Siempre Fue Dios, El Que Sigue Siendo Dios y El Que Seguirá o Continuará Siendo Dios.

 La doctrina del adversario consiste en mentirse a sí mismo, no podría ser de otra manera, es un mentiroso y es el padre de la mentira.

 Observar como en la práctica las almas practican la religión de satanás, la egolatría, el narcisismo, el culto a sí, a la imagen-personalidad decidiendo pasar sobre la faz de la tierra adorándose a sí y haciéndose adorar en el lugar de adorar a Dios.

 Observar como las almas están orgullosas y satisfechas de sus mentiras-delirios, se autocomplacen en sí como satanás, se deleitan siendo adoradas, vistas y reconocidas por sus mentiras, volviéndose por ello embusteras y convirtiéndose de esta manera en anticristo, incluso y especialmente, mientras hablan de Dios todo el tiempo o fingen pertenecerle, servirlo, seguirlo, etc.

 No vamos a evitar de ninguna manera que nos odien quienes quieren odiarnos, ellos hacen ese esfuerzo por autodestruirse suponiendo que así se mantienen a salvo, que defienden su orgullo y se atesoran a sí, mientras que en realidad olvidan lo que dijo El Señor, que el intenta conservar su vida para sí la pierde.

 Si nos quieren odiar, lo van a hacer de todos modos, no vamos a conseguir que no lo hagan conformándolos, satisfaciéndolo y agradándoles, por ello, no debemos ni mentirnos, ni mentir, simplemente hay que ser fieles a Dios y que cada uno siga su camino.

 Si no aceptamos o no permitimos que otros nos odien, aborrezcan, rechacen, condenen, desprecien, etc., nos odiamos a nosotros mismos, porque nos condenamos a buscar esa aceptación que no nos van a dar nunca y en eso vamos a apartarnos de Dios, olvidarnos de Él y enterrarnos en la nada que somos y en aquella que es eterna en al que nos convertimos al prescindir de Dios y oponernos a Él exigiendo adoración.

 En definitiva, El cielo en la tierra sin-Dios, en este mundo de tinieblas, Es Dios Viviendo en nosotros, Su Presencia Viva, aquella que tenemos solo cuando lo aceptamos, recibimos, cuando colaboramos en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida.
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