domingo, 22 de septiembre de 2013

NO SE HA SEMBRADO MAS QUE NADA, SE COSECHA MENOS QUE NADA



NO SE HA SEMBRADO MAS QUE NADA, SE COSECHA MENOS QUE NADA

 El Triunfo del Inmaculado Corazón de María Virgen tan anunciado, consiste en hacer Reinar a Su Hijo, a Jesús, El Señor, que también Es Hijo de Dios.

 El Triunfo del Inmaculado Corazón de María Virgen consiste en una preparación como la del bautismo de San Juan Bautista, luego, hay que seguir al Señor, una vez que hacemos penitencia, sacrificio, etc., en vez de ahogarnos y extenuarnos exagerando en eso, debemos empezar a buscar al Señor.

 Esto significa que debemos levantar la cabeza, no tenemos a Dios por lo que hacemos, sino que lo perdemos por lo que hacemos, dado que estamos dedicados al orgullo.

 A veces exageramos lo que hacemos porque en realidad estamos tratando de obligar a dios a que nos mire, adore y preste atención. También porque nos dedicamos al orgullo y porque en realidad estamos encerrados en la autocomplacencia.

 No vamos a ver a Dios haciendo mas de lo mismo, eso ya esta agotado, vamos a ver a Dios obedeciéndolo, levantando la cabeza del propio obligo, comenzando a prestarle atención.

 Como los fariseos, maestros de la ley, saduceos, escribas, etc., hacemos mas de lo mismo, pero no lo que Dios nos pide, entonces, no lo vemos, simplemente porque no lo recibimos.

 Considerar que, la espiritualidad hecha por cuenta propia, construida con el esfuerzo y sacrificio propio, es como la de San Juan Bautista, es el primer paso, es para realizar una verdadera y total consagración al Inmaculado Corazón de María Virgen.

 Después debemos entrar en el movimiento de Jesús dejando el del Santo Precursor, es decir, comenzando a prestar atención a Dios, buscando Su Voluntad, aprendiéndola a discernir.

 Cuando comenzamos a buscar la Voluntad del Señor, a discernirla y a sacrificarnos, a ofrecer la propia como Santo Sacrificio, comenzamos a recibir al Señor, y ahí es que recibimos El mismo Reino de Dios, dado que la Voluntad del Señor Es Su Don, Es Él Mismo, Es Su Sagrado Corazón, y Es en Su Sagrado Corazón donde Reina Dios.

 El Triunfo del Inmaculado Corazón de María Virgen tan anunciado, consiste en hacer Reinar a Su Hijo, a Jesús, El Señor, que también Es Hijo de Dios, y El Triunfo del Sagrado Corazón de Jesús es Hacer Reinar la Voluntad del Padre, porque Él no tiene una Voluntad diferente a la del Padre, lo dijo, “El Padre y Yo Somos Uno”.

 Considerar lo que ha sucedido en el  mundo. Dios dio-ofreció Su Espíritu al que fue su pueblo, al pueblo del nuevo testamento, el pueblo cristiano, pero, viniendo a los suyos, los suyos no lo recibieron, eligieron las tinieblas a la Luz de la Revelación.

 Lo hizo por medio de innumerables apariciones, revelaciones, manifestaciones, etc., pero las mentes orgullosas y los corazones desamorados, siempre encontraron una excusa para rechazarlo, cumpliéndose otra vez lo que dijo El Señor, “Tocaron música alegre y no bailaron, tocaron música fúnebre y no se entristecieron”.

 Las apariciones, revelaciones, manifestaciones, signos, etc., eran para llamar a la conversión, para que el pueblo hiciera penitencia, sacrificios y oración, para que así se preparase el terreno o camino para El Paso del Señor, y a la vez, su Paso, es preparatorio para el Don del Espíritu, para renovar los prodigios obrados en Pentecostés.

 Como no se le hizo caso en la iglesia, en la religión, avanzaron las tinieblas, pudo el orgullo imponerse, el desamor hacer estragos y al final, puede el adversario estar donde no se quiso recibir a Dios, donde no se lo quiso amar, donde se eligieron las tinieblas a la Luz.

 Notar que la mayoría de esas Revelaciones, pasos, milagros, señales, intervenciones, etc., ocurrieron fuera de la iglesia y en medio del mundo, cosa que fue por dos motivos: el primero era para humillar el orgullo, para probar los corazones y para despertar los celos de un pueblo-iglesia desamorado, el segundo era para dar oportunidad a las personas que se mantenían al margen de la iglesia y en medio del mundo para que pudieran acceder a Dios.

 La respuesta a Dios fue casi nula tanto en el mundo, como donde supuestamente había fe, en la iglesia, entonces, las tinieblas pudieron avanzar rápidamente y es así como tanto en el mundo como en la religión reina el adversario, prevalece satanás, se imponen las tinieblas, el vacío, la desolación.

 Esto es así porque siendo el tiempo de la cosecha, de Pentecostés, si no se ha sembrado mas que nada, se recogerá menos que nada.

Este avanzar y prevalecer del adversario consiste en que puede imponerle su voluntad y victoria a la religión y al mundo, es decir, puede hacer prevalecer su voluntad, su mentira, y su vacío atormentado y esclavizando a las almas a su antojo.

 Dios quiso evitarlo, pero la respuesta es harto conocida.

 Los efectos los veremos pronto, por ejemplo, hambres, pestes y guerras, desastres, etc., todo provocado por el adversario directamente, e indirectamente cuando lo provocan sus siervos en el mundo para destruir almas y consagrárselas a él en un abismo de desesperación y egolatría.

 La consecuencia, para no usar la palabra, ‘castigo’, que ofende y asusta a las almas orgullosas, miedosas, cobardes y faltas de amor a Dios que desconocen la Verdad, para la iglesia es el castigo humillante de la división, destrucción, diáspora, ruina, tanto material como espiritual, pero solo la comprenderán o verán cuando la sufran materialmente que es donde están apegados.

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