jueves, 19 de septiembre de 2013

¿POR QUÉ NO VUELVE EL SEÑOR?



¿POR QUÉ NO VUELVE EL SEÑOR?

 Oficial o públicamente, no va a ocurrir la Vuelta del Señor, simplemente porque las religiones no lo quieren, se les acaba el negocio, es simple y lógico de deducir, si todo esta orientado a la espera del Señor, una vez que Él Viene-Vuelve, ¿Qué queda?.

 La continuación del negocio depende de continuar esperando aquello que no va a suceder nunca. No va a haber alguna religión que diga que El Señor ya Vino-Volvió-Pasó, porque se acabó el negocio.

 Tampoco van a colaborar verdaderamente en su Venida-Vuelta-Paso de ninguna manera porque eso sería como provocarse un suicidio, un fin de los negocios.

 Tampoco colaboran en la Venida-Vuelta-Paso del Señor, porque si viniese y lo tuviesen delante, deberían inclinarse, postrarse, rendirse y comenzar a obedecer, cosa que hace tiempo se dejó de hacer.

 Se dejó de obedecer a Dios cuando las religiones pasaron a buscarse a sí mismas, cuando se dedicaron a captar fieles-clientes en lugar de buscar a Dios, discernir Su Voluntad y obedecerlo. Se dejó de obedecer a Dios cuando las religiones se convirtieron al mundo y comenzaron a robar la viña, convirtiendo la religión en un negocio.

 Se llegó al colmo de convertir a las religiones en empresas transnacionales con filiales en muchos países, bocas de expendio del producto, y bocas de recolección de dinero.

 A esto se añade el hecho de que, al cambiar a Dios por mammón, entra satanás en el seno de la religión, lo que provoca que ésta no salve sino pierda, lo que acarrea la gran y abominable desolación.

 También el subvertir los fines, cambiar los objetivos, el cambiar a Dios por satanás, provoca que las almas no reciban Vida Eterna en las religiones, sino que se les quite la de por sí ya miserable y corrupta vida espiritual, porque las religiones poseídas y/o asociadas a satanás, no dan o no transmiten Vida, no comunican el Espíritu de Dios, sino que succionan vida, roban, son como sanguijuelas que quitan lo que deberían dar.

 Esto sucede porque buscan adoración, reconocimiento, aceptación, porque están desesperadas por captar clientela para sostener la empresa. Las dos cosas van asociadas, mientras que las almas buscan clientela, satanás en ellas y por medio de éstas, busca la vida de esos fieles que suponen que adoran a Dios, lo sirven y obedecen, pero que en realidad le están entregando su alma al diablo.

 Esto es así porque un alma que no adora a Dios, que no lo obedece, que no se halla en comunión con Él verdaderamente, es decir, que no va por El Camino de la Revelación de la Divina Voluntad, sino que hace su voluntad orgullosa, caprichosa y ambiciosa, se dedica en realidad a sí misma.

 Esa dedicación a sí misma es egolatría, busca adoración, aceptación, reconocimiento, quiere ser tenida como auténtica servidora de Dios, seguidora del Señor y representante suya. Esa dedicación, es una consagración a sí misma con apariencias externas de dedicación-consagración a Dios, lo que simplemente es hipocresía.

 El alma que no ama a Dios, que no lo adora, que no busca Su Voluntad y no colabora por lo tanto en Que Se Haga-Reine-Triunfe, por mas que conserve apariencias externas de ser religiosa, piadosa, por mas que hable de Dios y finja e incluso crea rendirle culto, no lo hace, solo practica la egolatría, le rinde culto a su imagen-personalidad, a aquello por lo que espera ser vista, adorada, aceptada y reconocida.

 Esa alma se promociona a sí misma y no sirve a Dios, busca reconocimiento para sí, no amor para Dios, entonces, esta llena de orgullo-amor propio, es un abismo de egolatría, lo que la vuelve imagen y semejanza de satanás, el que puede entrar y pasearse libremente en ella, disponer incluso de ella, porque el alma esta llena de su inmundo y abominable espíritu, el orgullo, la desolación, la rebeldía, el desamor real a Dios.

 Esa alma mientras busca desesperada ser amada, aceptada y reconocida, lleva a satanás por el mundo, y es él el que en ella y por medio suyo esta reclamando aceptación, reconocimiento, adoración, porque el alma se vuelve su imagen, es su representante, y en definitiva es el abismo por el que succiona vida a otras almas.

 Esa alma demanda, exige e impone que le presten atención, y cuando lo obtiene, le esta robando o succionando vida, les quita vitalidad a las almas que le creen, y eso que roba mientras finge hipócritamente que sirve a Dios, va por el abismo de su ego a parar a satanás, a satisfacer el ego de satanás, porque éste se halla reinante en ella por su espíritu de orgullo.

 Así es que no Vuelve, ni Volverá nunca El Señor, porque quienes dicen que lo buscan, sirven y que incluso colaboran en su Vuelta, no lo están haciendo, están sirviendo a satanás, el que, por supuesto, no quiere de ninguna manera Que Vuelva El Señor, él sería el gran perdedor, no podría seguir mintiendo impunemente, ni podría seguir robando vida, quitando vitalidad a las almas con el cuento de la religión.

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