miércoles, 25 de septiembre de 2013

SE ABRE EL CAMINO A LA DIVISIÓN DE LA IGLESIA



SE ABRE EL CAMINO A LA DIVISIÓN DE LA IGLESIA

 Dios da la oportunidad de corregirse, rectificarse, de elegir el buen camino, así es que no toma en cuenta lo malo que hicimos antes, nos habla ahora presentándonos una oportunidad de corregirnos, de salir del mal camino.

 Esto no significa que no debamos las consecuencias del mal obrar anterior, sino que impide que eso pese y determine una respuesta negativa contra Él, es como si sostuviera el peso de la herencia, de la rebeldía anterior, de esa tendencia y costumbre de rechazarlo, para darnos una oportunidad nueva y única de corregirnos.

 Si lo aceptamos, si renunciamos a nosotros mismos asistidos por Su Presencia, sin sentir el peso de la herencia, comienza a liberarnos de ésta, nos va purificando porque entra en nuestra vida y su labor consiste en Salvar, entonces, va purgando progresivamente esa herencia de muerte-rebeldía-orgullo-amor propio.

 El problema sucede cuando desperdiciamos la oportunidad que Dios nos da y nos elegimos a nosotros mismos, cuando hacemos un esfuerzo por corrompernos, por volver al orgullo, al amor propio, al miedo y la preocupación por sí, por volver atrás, al desamor consentido.

 Es un problema porque ahí estamos manifestando que no queremos a Dios, que no lo elegimos, no lo preferimos, y con esto, manifestamos que queremos, elegimos y preferimos continuar esforzándonos por ser rebeldes, desamorados, orgullosos, viciosos, dedicados a nosotros mismos, ególatras, etc.

 Eso implica que estamos eligiendo no ser libres de la herencia de muerte, estamos confirmando que deseamos recibirla, ser esclavos de la muerte eterna y ser así rebeldes a Dios, para lo que somos libres de optar, y justamente, estamos en el mundo para poder elegir también perdernos.

 El problema es que, al elegir ser rebeldes a Dios ahora, estamos eligiendo toa la herencia de muerte, de rebeldía, con sus innegables e ineludibles consecuencias si nos falta Su Salvador, un Defensor, un Paráclito. Tenemos al Salvador si buscamos y aceptamos al Señor, tenernos un Paráclito-Defensor, si lo amamos, es decir, si lo preferimos y colaboramos en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nosotros.

 Si no generamos amor a Dios, carecemos de defensa, porque la única y verdadera defensa contra la muerte eterna y esa herencia que quiere atraparnos imponiéndonos por la fuerza que reneguemos de Dios y nos opongamos a Él eligiéndonos orgullosamente y dedicándonos a hacernos adorar, es el amor a Dios, la voluntad de amarlo a Él, el deseo en el que trabajamos, nos esforzamos y sacrificamos para Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad en nuestra vida.

 Esto que sucede con las almas, es similar a lo que acontece con grupos de almas, instituciones, naciones, religiones y con el mundo entero, es como se produce y manifiesta El Gran Milagro anunciado.

 Un ejemplo fue la condena de un sacerdote por abuso a menores en argentina, no era culpable de abuso, pero sí de no obedecer a Dios, sufrió por su rebeldía, pero ni siquiera era la víctima del ataque del adversario.

 Se realizó el show mediático persiguiendo otro fin, el convertir los ánimos y preparar las consciencias, el plantar la voluntad para lo que se va a hacer después, que es reclamar el fin del celibato como si fuese la solución a ese problema.

 La prueba acá fue para el sacerdote que ya hizo su expiación. También fue para la justicia la que podía obrar bien no condenando a quién no había cometido ese delito, si obraba bien la justicia de nuestro país en ese asunto, subsanaba errores anteriores, se libraba de la herencia y responsabilidad de sus múltiples y ya groseros delitos, pero con la actual condena injusta, solo coronó sus pecados, exageró sus rebeldías y confirmó que desea servir a satanás y no a Dios.

 La justicia al cometer una nueva injusticia por dinero y poder, eligió convertirse en tinieblas definitivamente, eligió ser coronada por satanás como elegida suya, como instrumento de su voluntad en el mundo, de manera que se hizo rea de tinieblas y como premio obtendrá aquello de lo que se creyó librar, la temida reforma donde padecerá donde mas le duele, el presupuesto y la fingida independencia.

 La prueba también fue para la iglesia-institución local, porque en vez de apoyar y defender a su sacerdote, lo echó al pozo de los leones, condenándolo tácitamente y sembrando de esta manera la sospecha y condena generalizada. Con esto eligió las tinieblas que ya había preferido anteriormente con sus múltiples e innombrables pecados, con ese constante rechazar, impedir y perseguir la Revelación de Dios.

 La consecuencia es que también sufrirá lo que ha elegido, no como premio, sino como efecto, recibe su elección, pasa a estar sometida al nuevo orden mundial irremediablemente ya sin resistencia ni oposición alguna, pues carece de Espíritu, de presencia de Dios, y por ello de defensa.

 Lo mas grave es que de acá puede terminar de partir, no solo por haber dado al anticristo religioso, la final división y diáspora de la iglesia, esa atomización que significará su desaparición definitiva, su transformación y sumisión al nuevo orden mundial.

 De esas reformas socio-culturales, el efecto cantado es el cisma, la división, la partición en dos de la iglesia-institución, la que es evidencia o signo de que se halla separada de Dios.

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