jueves, 26 de septiembre de 2013

UNA DESTRUCCIÓN SEGURA DE LA HUMANIDAD, EL ANTICRISTO



UNA DESTRUCCIÓN SEGURA DE LA HUMANIDAD, EL ANTICRISTO

 Viendo que no obtenemos lo que queremos por mas que lo intentemos reiteradamente, ¿Qué vamos a hacer?, ¿Vamos a ponernos a llorar y lamentarnos inútilmente por nosotros?, ¿Vamos a seguir intentándolo como caprichosos y tercos despiadados a los que no les importa ni siquiera su propio bien?.

 La verdad es que podemos hacer lo que se nos ocurra, lo que se nos venga en ganas, somos libres, pero, debemos considerar que todo tiene sus consecuencias, así es que, si persistimos en el error, vamos a acabar por autodestruirnos.

 Debemos aprender a entender a Dios, a prestarle atención y por sobretodo, a escucharlo, si no hacemos un esfuerzo en esto, acabaremos irremediablemente perdidos en tinieblas y autodestruidos, terminaremos por estrellarnos tanto contra la pared que el decir que ‘nos hemos reducido a polvo’, será poco.

 Hay que abrir los ojos y dejar de estrellar la cabeza contra la Verdad evidente, debemos dejar de renegar de Dios, dejar de intentar demostrar nuestra grandeza, porque así es como nos volvemos delirantes, fantasiosos, así es como no solo vagamos errantes sobre la faz de la tierra, sino que es así como también nos extraviamos en tinieblas para toda la eternidad.

 Chocamos contra los propios límites, es decir, somos caprichosos y hallamos los límites de la propia incapacidad para depravarnos y corrompernos mas, para volvernos mas rebeldes contra Dios, mas obtusos, tercos y testarudos, y no obstante, renegamos, odiamos, protestamos y nos quejamos tratando de vencer tale límites para continuar avanzando en el camino de la autodestrucción.

 Todo esto ocurre simplemente porque no admitimos que necesitamos a Dios, porque no admitimos que solos no podemos, porque nos resistimos a ver que estamos tratando de demostrar lo indemostrable, lo que es mentira, o sea, que somos dioses, altos, importantes, que solos podemos y que se puede prescindir de Dios.

 No dejamos de preocuparnos por nosotros, no dejamos de dedicarnos a nosotros, entonces, lo único que tenemos es el vacío y la desolación propias de no amar a Dios ni a nadie, ni siquiera a nosotros mismos, pues continuamos dejándonos dominar y someter por esa rebeldía contra Dios orgullosa que solo nos conduce a la destrucción segura.

 Es hora de librarnos de ella, de volver a la comunión con Dios, tenemos que admitir que hemos sido orgullosos, rebeldes y admitir que necesitamos a Dios porque así es imposible vivir, entonces, tenemos que renunciar a la voluntad propia y elegir a Dios verdaderamente.

 Debemos dejar de elegir a la prostituta, es decir a la voluntad propia que gusta de irse con el adversario y obligarnos a traicionar a Dios.

 Debemos dejar de elegir a agar y empezar a elegir a sara, es decir, debemos dejar de arreglarnos por cuenta propia incluso pretendiendo cumplir con Dios, cuando la verdad es que Dios Solo bien Puede cumplir sus promesas y llevar a cabo Su Voluntad.

 El único obstáculo para Que Se Haga Su Voluntad es que nosotros no queremos. Si queremos Que Se Haga la Voluntad de Dios y colaboramos en Que Reine y Triunfe, Se Hace, porque Dios no quiere imponernos Su Voluntad, quiere que Su Reino-Voluntad, sea recibida voluntariamente.

 Notar que, cuando no aceptamos a Dios en verdad, por mas que hablemos de Él y finjamos servirlo, puede el adversario por medio de sus anticristos engañarnos y acabamos de esta manera sirviéndolo a él incluso aunque creamos que servimos y pertenecemos a Dios, aunque digamos y sostengamos casi tercamente que andamos por buen camino sin admitir prueba en contrario, demostrando de esta manera que previmos y defendemos el orgullo y que deseamos ser alienados por voluntad propia, unos delirantes de soberbia que se pierden en el abismo de su ego-orgullo.

 Cuando no nos apoyamos en Dios, acabamos buscando el apoyo de en derredor, de otros, y como se trata de otros rebeldes a Dios, acabamos olvidándonos en masa de Dios, convirtiéndonos en apostatas, pero todos soberbiamente convencidos de que vamos por el buen camino o de que aun continuamos perteneciendo a Dios.

 Para apoyarnos en Dios en verdad, debemos renunciar a nosotros mismos, abrazar la Santa Cruz de la Revelación de la Voluntad Divina y andar por ese camino, si no hacemos tal cosa, no estamos verdaderamente apoyados en Dios, sino en la propia debilidad, y por ello, después buscamos bastones, el apoyo de otros.

 Ese buscar el apoyo de otros es buscar su aprobación miedosa y cobardemente, es lo que nos vuelve débiles, cobardes miedosos y es lo que nos arrastra a que continuemos en este camino de miedo y debilidad, cobardía y autodestrucción.

 Ese buscar el apoyo o aprobación de otros, es consecuencia de no buscar la aprobación de Dios, de no aprobarlo a Él, de perdernos en el abismo de esa nada desolada, viciosa y corrupta que somos y en la que nos convertiremos por toda la eternidad si no empezamos a mar a Dios en verdad.

 Al buscar el apoyo de otros y no apoyarnos en Dios, construimos en la arena de las vanidades y así es como terminamos engañados por el anticristo que nos hace creer que podemos obtener lo que deseamos, ambicionamos o queremos, cundo en realidad él mismo nos ha inclinado a desearlo porque así nos mantiene atados, ligados, sometidos y alejados de Dios, así logra que estemos inútilmente pendientes de nosotros mismos.

 También puede engañarnos el anticristo y hasta convencernos de que tenemos lo que queremos, lo que es mas grave, porque así hace creer que el paraíso es sobre la tierra y que consiste en satisfacer la propia ambición, saciar los caprichos y entregarse a los vicios, obteniendo con esto una destrucción segura de la humanidad.

 Los tontos somos nosotros que no buscamos la Verdad, no buscamos a Dios, que impedimos la Revelación y que continuamos dedicados a satisfacernos esforzándonos por olvidarnos de Dios, que quedemos a merced de todos los enemigos, es consecuencia de lo que queremos y hacemos, no podemos quejarnos de su maldad.

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