sábado, 28 de diciembre de 2013

ALMAS TOTALMENTE PERDIDAS



ALMAS TOTALMENTE PERDIDAS

 Si tenemos rebeldías contra Dios, cuestionamientos, si carecemos de Fe Verdadera y dudamos de Él, si desconfiamos de Su Amor, puede el adversario, satanás, rondarnos, buscar esas disconformidades y aprovechar para inocular su maldito veneno.

 Es insidioso, maldito y despiadado, pesado como mosca, astuto como serpiente pero perverso y venenoso metiendo el dedo en la llaga, inspirando odio y autodesprecio, generando rebeldías, miedos y cuestionamientos.

 Lo que hace es inspirar miedo, provocar dudas, generar cuestionamientos, porque ahí el alma teme por sí, se preocupa y sola hace el resto, desconfía de Dios, se rebela, lo cuestiona, incluso no queriendo, porque sufre, teme sufrir, etc.

 Una vez que el alma ha consentido preocuparse por sí, comienza a dedicarse a sí misma y a obrar por cuenta propia, se olvida de Dios  lo niega, incluso aunque hipócritamente hable de Él todo el tiempo.

 Es así como ha emprendido el camino de la perdición volviéndose hipócrita desamorada, descreída, solo preocupada e interesada por sí. Ahí se convierte en perversa, despiadada, indiferente, maldita y absolutamente desamorada, un verdadero demonio, un lobo disfrazado de cordero.

 El alma que no busca a Dios, que no discierne Su Voluntad, termina convirtiéndose en bestial, animal e instintiva, se deja dominar por su instinto de conservación mientras alcanza grados de histeria, furia, odio, bronca, etc., jamás conocidos.

 Esto es así porque se va hundiendo en sí misma, porque termina deformándose y entregándose a las tinieblas que la asolan. Realmente, el alma que no se entrega  a Dios, que no esta en comunión con Él entierra su cabeza en su ombligo y comienza a crecer invertida, por ello se deforma abominablemente a imagen de demonios.

 Esas cosas, lógicamente no se ven ni perciben a simple vista, pero no dejan de ser reales, el viento no se ve, pero es viento, la electricidad no se ve, pero también sigue siendo tal.

 Lo que sobreabunda es la estupidez humana, es decir, las almas rebosan de orgullo y soberbia rebalsan de amor propio y se han vuelto absolutamente delirantes, por ello no ven ni entienden nada, pero tampoco les interesa, solo se comportan como animales, como seres bestiales.

 Eso sí se nota, son furias encendidas que buscan víctimas, bestias entregadas a sus mas bajos instintos, solo piensan en su satisfacción y conformidad, saciedad y gusto, no viendo siquiera que revientan al intentar saciarse insaciablemente.

 Por ejemplo, comen hasta reventar, beben hasta perder el conocimiento, se drogan hasta pudrirse, etc., y eso solo por mencionar los vicios del cuerpo, ya que los del alma y del espíritu, son peores, mas nefastos, perversos e irremediables.

 Todos los vicios son irremediables porque las almas no quieren remediarlos, si quisieran salir de su abismo y liberarse de esa esclavitud y tiranía de las tinieblas e impurezas, El Salvador, El Señor, sigue estando ahí para ejercer su oficio.

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