lunes, 30 de diciembre de 2013

DONDE LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECEN



DONDE LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECEN

 Las almas se equivocan respecto de lo que es la Victoria del Señor, no consiste en que viene a aplastar, someter, destruir, aniquilar, humillar y vencer a sus enemigos haciéndolos desaparecer de la faz de la tierra.

 La Victoria del Señor consiste en Revelarse, donde Dios se Ha Revelado, Ya Ha Ganado, porque ahí es que ya volvió.

 La derrota del Señor, consecuentemente, consiste en que no se revele, en que las almas inventen por sí mismas o guiadas por satanás y los suyos, lo que es Dios o lo que supuestamente Él dice, hace o quiere.

 En las religiones Dios esta derrotado porque esta reemplazado, fue desplazado y sustituido, satanás y sus representantes se sientan en tronos de egolatría diciéndose perfectos y haciéndose adorar.

 Como no se permite Su Revelación, no se acepta Su Presencia, entonces, las religiones no tienen a Dios, carecen de Dios, solo tienen un inmenso  abominable vacío, una repulsiva desolación.

 La Victoria del Señor se cumple en las almas que desean tenerlo verdaderamente, que lo buscan y que quieren encontrarlo-tenerlo-obedecerlo-seguirlo.

 Si Dios encuentra tales quereres, tales predisposiciones en las almas, se da-ofrece, se Dona y Revela, entonces, esas almas lo tienen y es ahí donde El Señor Vuelve, donde obtiene Su Victoria, donde Vive El Señor y donde las puertas del infierno no prevalecen.

 En las religiones El Señor fue vencido, se ha apagado la Revelación, pero eso no impide Que Dios Se Revele a almas particularmente, es mas, así debe ser y es así como ocurre la Segunda Venida del Señor, por ello es que las almas no deben compartir el pecado de esta generación, de las religiones sin Dios, no deben impedir la revelación del Señor, al contrario, deben buscarla porque es El Pan Diario.

 Los verdaderos fanáticos con aquellos que se rinden culto a sí mismos, a su imagen-personalidad, que e niegan a ver la verdad mas que evidente y que se esfuerzan por creer como verdad la mentira, aquellos que odian la Revelación de Dios.

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