domingo, 29 de diciembre de 2013

LA RAZÓN POR LA QUE NO VAN AL CIELO



LA RAZÓN POR LA QUE NO VAN AL CIELO

 El alma que se entrega en el mundo a satanás, a las ambiciones, perversiones, depravaciones, corrupciones, etc., pierde la consciencia, le es matada o anulada por el cerdo infernal al que se ha entregado-consagrado.

 Eso sucede a medida que va consintiendo en desenfrenarse en vicios, ambiciones, corrupciones, depravaciones, etc., porque con cada acto de estos perversos, logra el adversario colocarle su sello, su marca, imprimirle su espíritu y transformar al alma a su imagen y semejanza.

 Una vez que se ha colmado toda medida y la consciencia esta totalmente anulada, muerta, suprimida, el adversario dispone de esa alma como se le antoja, la usa como si de un guante o títere, de una marioneta se tratase.

 El alma inconsciente es instrumento satánico en el mundo, solo destruye el Reino-Presencia de Dios, para construir el reino-presencia de satanás.

 Una vez que culmina sus perversas obras, esa alma es descartada por satanás, es desechada como un pote de dulce vacío, ahí satanás la reemplaza, busca otra, la sustituye y continúa con las obras para hacerse adorar, servir y satisfacer.

 El alma descartada, recobra algo de consciencia, se despierta como de un sueño, percibe algo de luz, se libera del letargo, pero es solo para ir a su perdición eterna.

 En esa luz comprende lo que hizo, ve los desastres en los que fue coautora, y es en ese instante donde enloquece.

 Enloquece porque esta impura, carece de defensa, no sabe ni quiere confiar en Dios, porque se ha sumergido en tinieblas y allá abajo solo hay vacío y desolación, terror, desconcierto y confusión.

 Es como si abriese los ojos un instante antes de poner definitivamente sus pies en el infierno.

 Ve y comprende lo que hizo, ve y comprende que merece el odio de Dios y de todos, entonces, se llena de miedo, se enloquece, se odia y aborrece ella misma suplica ser condenada porque se odia al verse tan desgraciada.

 Se odia porque ve que ella misma se ha perjudicado, comprende que obró mal y que el odio que recibe es merecido, que es la cosecha debida, entonces se aborrece y desea autodestruirse, quiere hundirse en el abismo.

 Esta es la razón por la que los líderes de las naciones terminan hundidos en el infierno y no se los puede encontrar en El Cielo.

Leer:

LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL, Descubriendo la esencia de la autoridad de estos tiempos: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/11/los-misterios-del-ser-presidencial.html

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