sábado, 18 de enero de 2014

AUN DICIENDO QUE TIENEN FE (II)



AUN DICIENDO QUE TIENEN FE (II)

 Las almas se hallan sometidas por satanás, el maldito cerdo infernal las asusta, intimida, confunde, engaña, etc., para que continúen siendo esclavas.

 El problema es que las almas no dejan libre al Señor, no abrazan La Santa Cruz de la Revelación, entonces, sucumben a merced de las tinieblas que han elegido, provocado, gestado, generado.

 Puede el adversario engañarlas, asustarlas, perturbarlas, enloquecerlas, porque no hacen un esfuerzo real por su propio bien, porque no creen en Dios y no se esfuerzan por perseverar en la Fe, porque no buscan Su Voluntad.

 Mientras las almas continúen haciendo el esfuerzo inútil por mentirse y por hacer prevalecer su racionalidad por sobre la fe, van a continuar permaneciendo en tinieblas.

 La fe esta sobre la razón, y aunque la razón sea necesaria, mas necesaria es la fe, porque almas sin razón teniendo fe se salvan, pero no al revés, y generalmente abundan almas racionales sin fe incluso hasta en las religiones.

 Un alma con fe es un alma que renuncia a sí misma, a la propia voluntad, que busca la Voluntad de Dios y se esfuerza por obedecerlo mas allá de sus propios razonamientos, gustos, preferencias, venciendo el miedo, rompiendo las costumbres autoimpuestas.

 Un alma que no busca la Voluntad de Dios y que no se esfuerza por colaborar en Que Se Haga-Reine-Triunfe, no tiene fe aunque hable de Dios todo el tiempo, esta encerrada en sí misma, le rinde culto a su imagen-apariencia-personalidad mientras se asea y muestra por el mundo buscando ser aceptada, amada, adorada y no despreciada.

 Las almas están encerradas en la costumbre de elegir por sí de decidir por sí mismas o de solo razonar no dejándose Guiar por Dios, por ello, si no rompen con tal costumbre de prescindir de Dios, van a quedarse sin Dios para siempre, aun diciendo orgullosamente que tienen fe. Esto se debe a que Dios mira los corazones y no las apariencias.

 Es por medio que queremos sostener nuestras costumbres, cumplirlas y no permitimos ser apartados de ellas no viendo que es así como terminamos convirtiéndonos en esclavos miedosos y desamorados que solo y siempre se preocupan por sí, por su imagen, por el cumplimiento, verdaderos fariseos de estos tiempos.

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