jueves, 9 de enero de 2014

¿CÓMO LLEGARON A SER ESCLAVAS?



¿CÓMO LLEGARON A SER ESCLAVAS?

 No eligiendo a Dios, no renunciando a sí mismo, dedicándose constantemente a satisfacerse, conformarse y saciarse en vicios del cuerpo, del alma y del espíritu, se genera muerte-pestilencia-ausencia de Dios en nuestro interior.

 Ese vacío-ausencia de Dios, esta lleno de inmundicias, corrupción, muerte, en esa desolación que provocamos por rebelarnos contra Dios, se gesta una podredumbre infernal en la que los demonios pueden pasearse.

 Si el alma fuese pura, santa, llena de amor a Dios, obediente, sería un paraíso donde Dios podría pasearse, donde Él mismo se haría presente para conversar con la criatura, pero las almas han tomado otro camino, han elegido otro sendero, entonces, gestaron en sí un abismo.

 Ese abismo es a ausencia de Dios, un verdadero infierno, un vacío ardiente de deseo de adoración que genera gusanos, innumerables vicios que atormentan y devoran al alma.

 No aceptando la Voluntad las almas provocan la ausencia de Dios, es lógico, lo han rechazado. Padeciendo la ausencia de Dios que provocaron, generaron, quisieron, tienen lo que han elegido, aquello que surge, se genera o gesta en la ausencia de Dios.

 Se trata de un abismo-vacío-desolación semejante al infierno donde satanás y sus demonios pueden pasearse. No pueden las almas liberarse de eso que produjeron, de lo que eligieron, provocaron, gestaron.

 Sin embargo, como lo padecen, buscan en forma instintiva verse libres, y es ahí donde se desesperan por lograr ser amadas, adoradas, aceptadas, tomadas en cuenta, etc.

 Es de esta manera que, siempre estuvieron pendientes de sí, siempre pensaron en sí, ahora pasan a ser esclavas de sí, o mas bien, de lo que han generado con su egoísmo, miedo y constante inútil preocupación por sí.

 Ahora las almas son esclavas de lo que han generado, provocado, gestado, de lo que hicieron, de aquello que eligieron cuando prefirieron amarse vanidosa, orgullosa y egoístamente a sí mismas, cuando optaron por practicar la egolatría en el lugar de adorar a Dios.

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