domingo, 5 de enero de 2014

CUANDO LO MENCIONAN, LO INSULTAN



CUANDO LO MENCIONAN, LO INSULTAN

 Dios Es Santo, entonces, quienes dicen que lo siguen, deben tender a la Santidad, pero si es todo lo contrario, si evidente y groseramente tienden a la inmundicia, corrupción y abominación, no están siguiendo ni sirviendo a Dios, sino a satanás mientras fingen seguir y servir a Dios.

 Es así como se han convertido en hipócritas infernales, verdaderos estafadores que desean ocultar sus inmundicias repulsivas, pero que, como no dejan de cultivarlas, no dejan de multiplicarse, entonces, ya son imposibles de esconder.

 Dios no deja de Ser Santo porque sus supuestos seguidores y servidores se pasen en banda al adversario y se dediquen hipócritamente a hacerse adorar, servir y aceptar ellos mismos en el lugar de Dios, Él continúa siendo Dios, y Siempre Seguirá Siendo Dios.

 Dios Es Dios, son sus seguidores y servidores los que han dejado de amarlo, adorarlo, buscarlo y recibirlo, entonces, dejaron de ser santos, dejaron el camino de la santidad para convertirse en perritas de satanás.

 Se volvieron prostitutas inmundas corruptas y depravadas que insultan a Dios y que profanan la tierra con su inmunda y repulsiva presencia pestilente mientras se arrastran-reptan fingiendo que hacen algo bueno.

 Son peores que demonios, algo tan repulsivo como un gusano o una serpiente, son verdaderamente infernales, y lo peor es que se hallan sobre la faz de la tierra engañando a las almas con sus disfraces, fingiendo que aman a Dios y diciendo que amar a Dios es adorarlos a ellos, seguirlos y obedecerlos, pagarles y creerles sus mentiras, tragar sus embustes.

 Que los supuestos seguidores y servidores de Dios lleguen a ser como demonios, o incluso peores que éstos, insulta a Dios, es el pecado contra El Espíritu Santo, aquello que no será perdonado ni en este mundo, ni en el otro.

 Una cosa deben aprender los líderes religiosos, espirituales, sectarios, o lo que sean, Dios Es Santo, ellos no y Dios sabe que no les interesa serlo tampoco, entonces, insultan a Dios, blasfeman cuando lo nombran, cuando mencionan Su Santo Nombre.

 Sus corazones son inmundos, corruptos, depravados, pestilentes, absolutamente abominables y totalmente repulsivos, entonces, cuando mencionan a Dios o pronuncian Su Santo Nombre, en vez de santificarse por Su Santidad, lo insultan a Él y se envenenan a sí mismos por ser indignos de mencionarlo.

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