lunes, 20 de enero de 2014

DETRÁS DE LA PRESUNCIÓN



DETRÁS DE LA PRESUNCIÓN

 Debemos prestar atención a una simple realidad, tenemos miedo, y el mismo miedo nos domina imponiéndonos que no lo reconozcamos, que no lo aceptemos, y que soberbia y orgullosamente neguemos la verdad.

 Dominados o controlados por el miedo, nos ahogamos en nosotros mismos, es como una soga de angustia ahorcándonos, la que satanás desde el otro extremo retuerce para hacernos sufrir con alguna maliciosa acusación.

 Decimos y queremos creer que no tenemos miedo, pero obramos instintivamente, siempre estamos a la defensiva, es mas nuestra vida se halla orientada y determinada por el miedo.

 Todo ocurre sutilmente, no lo vemos, no lo queremos tampoco reconoce, y es así como el miedo continua creciendo, nos va invadiendo como la humedad en fría noche de invierno que cala hasta los huesos y es imposible quitársela.

 El miedo cristaliza el ser interior, lo congela, nos paraliza, el sufrimiento surge desde adentro, del corazón helado, punciones venenosas y estridentes que atormentan el alma sin cesar.

 El alma llega a caer en la histeria, se halla alterada continuamente, pierde el control, enloquece y se enciende en furia, parece que se ha librado del frío-miedo, pero es solo apariencias, lo que hace es efecto del miedo y autoengaño.

 Encendida en furia, odiando a cualquiera y porque sí, anda buscando motivos para pelear, almas a las que destrozar, alguna víctima sobre la que descarar-vomitar-escupir veneno.

 Supone el alma que se libera, incluso que obra por y para su bien, pero en realidad ha sido engañada, manipulada e instrumentalizada por satanás, por lo que, evidentemente, solo obra por y para su mal actual y eterno.

 Mientras continuemos hundiéndonos en nosotros mismos, vamos a seguir sin ver-tener a Dios, padeciendo irremediablemente las consecuencias de su ausencia, siendo víctimas de la astucia diabólica, y a la vez, instrumentos de su maldad.

 Esto ocurre incluso creyendo y queriendo hacer creer que servimos a Dios, que obramos bien, etc., la presunción es un autoengaño por el que el alma se miente rimero y esencialmente a sí misma para evadirse de la realidad que la atemoriza, hundiéndose por ello en una fantasía que quiere creer y hacer creer.

Leer:

LOS MISTERIOS DEL SER PRESIDENCIAL, Descubriendo la esencia de la autoridad de estos tiempos: http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/11/los-misterios-del-ser-presidencial.html

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