martes, 7 de enero de 2014

EL INFELIZ ES FIEL A SÍ MISMO



EL INFELIZ ES FIEL A SÍ MISMO

 Las almas no solo no se dan cuenta de los tiempos que corren, sino que no están preparadas para lo que sucede y acontecerá inevitablemente, todavía están dormidas, sumidas en el letargo.

 Se hallan perdidas en el abismo de sí mismas dedicadas a colaborar en corromperse, estropearse, arruinarse, enviciarse, etc., pudriéndose en cuerpo, alma y espíritu ya desde ahora como si se encontrasen bajo tierra ya.

 El problema es que, al rechazar a Dios, al prescindir de Él, al renegar de Su revelación volviéndole la espalda, dedicándose enfermiza y estúpidamente a cultivar vicios, ambiciones, depravaciones, las almas se pudren, se hunden en sí mismas y acaban por reptar por los suelos del infierno aunque aun sus cuerpos se hallen sobre la faz de la tierra.

 No hay otra cosa mas que vacío y desolación, muerte y corrupción en las almas, entonces, no puede haber otra cosa en el mundo, solo desesperación, vicios, inmundicias, todo lo que implique ruina y destrucción.

 Esto se debe a que las almas han provocado la ausencia de Dios, dándole lugar lógicamente, a satanás, abriendo las puertas del infierno, generando la gran y abominable desolación.

 En medio de esta desolación abominable es decir, de la ausencia de Dios provocada, pueden satanás y los suyos deambular por el mundo, es lógico, son lauchas, son ratas, son cucarachas, son bichos inmundos y repulsivos que se pasean en la oscuridad fingiendo impunidad.

 Es evidente que, si satanás no encuentra a Dios sobre la faz de la tierra, va a aprovechar a desenfrenarse mas y mas sin límite, remedio o solución, porque es un maldito cerdo déspota con aires de rey pero que no es ni capaz de gobernarse a sí mismo.

 El idiota, el imbécil, el infeliz, hablamos de satanás, por supuesto, no es dueñote sí, es esclavo de su vacío y desolación, de su ausencia de Dios, de ese abismo inmundo y repulsivo en el que se convirtió al renegar de Dios, rechazarlo y oponérsele.

 El infeliz es fiel a si mismo, practica la egolatría y se adora, luego, pretende que todos lo adoren, pero no es mas que un maldito cerdo delirante un fracasado que permanece en el terror y que no hace otra cosa mas que aquello que quiso, preocuparse por él mismo todo el tiempo.

 Ahí abajo, en su agujero-abismo, lo único que conoce es el terror, porque esta en tinieblas y no tiene fuerza, es pura debilidad, entonces, se preocupa, duda, teme y acaba enloqueciéndose.

 Después se alza para molestar en el mundo, perturbar, pero no deja de ser un maldito cerdo delirante de soberbia, un tonto arrogante que en su orgullo se perdió porque se rindió culto a él mismo despreciando a Dios.

 Desgraciadamente, la humanidad de estos tiempos, sigue su camino, continúa sus pasos, no va por un sendero diferente.

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