jueves, 2 de enero de 2014

EN EL FONDO Y MAS ALLÁ, CONOCEN LA VERDAD



EN EL FONDO Y MAS ALLÁ, CONOCEN LA VERDAD

 Sobreabundan sobre la faz de la tierra almas que se pasean como serpientes, pues se arrastran, se deslizan, zigzaguean escurriéndose y trepando, escalando, envolviendo, conquistando, seduciendo.

 Esto demuestra que las almas tienen miedo, que se preocupan por sí, porque están dedicadas a sí mismas, a hacerse amar, adorar, aceptar, volviéndose hijas de satanás, convirtiéndose en semejantes a demonios.

 Se muestran soberbias y arrogantes, dicen y creen ser grandes e importantes, construyen una apariencia de tales, pero siempre según los conceptos del mundo, por ello es que se están convirtiendo en demonios, bestias, almas repugnantes, repulsivas, abominables, deplorables, condenables.

 Es solo un delirio, una fantasía, una evasión, ellas creen y dicen ser grandes e importantes, pero la verdad es que, si miramos lo esencial, el espíritu, se convirtieron en demonios que supuran la soberbia pestilente de su ser en descomposición.

 Ellas permanecen evadidas, encerradas y enterradas en una falsa realidad, realidad virtual que quieren creer real, separadas o disociadas por ello de la realidad verdadera.

 Las almas que se pasean-reptan sobre la faz de la tierra con arrogancia, soberbia, jactándose, pavoneándose, quieren impresionar, infundir miedo o provocar algún tipo de respeto mientras demandan atención, admiración, adoración.

 La verdad es que son unas almas miedosas, cobardes, que no hacen otra cosa mas que pensar en sí mismas mientras se desesperan por construir una imagen-apariencia por la que quieren obtener la adoración que desean.

 Pretenden, dicen, fingen ser algo grande, importante y hasta temible y admirable, pero en realidad son delirantes de soberbia, se encuentran perdidas en el abismo de su orgullo y egolatría, enterradas en el olvido y la negación de Dios.

 En el fondo, estas almas se saben despreciables, por ello es que se desesperan por obtener adoración, aceptación y reconocimiento, por eso es que se encuentran dedicadas-consagradas a su imagen-apariencia en el mundo volviéndose terrenas, mundanas, superficiales, banales.

 Mas aun que en el fondo, no solo se saben despreciables, sino que se desprecian a sí mismas, y al final, todo su esfuerzo es por mentirse-convencerse a sí mismas de una realidad virtual, fantasiosa, inútil por la que terminan perdiéndose en tinieblas y olvidándose de Dios.

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