jueves, 9 de enero de 2014

¿ESO SON ALMAS?



¿ESO SON ALMAS?

 Guiadas por sus instintos y acompañadas por una falsa filosofía, las almas se dedican al ‘aquí y ahora’, no considerando las consecuencias de sus acciones, solo pueden llegar a entenderlas-comprenderlas cuando les toque padecerlas.

 Desgraciadamente ocurren dos cosas, no todos entienden siquiera en esa última instancia, y no dejan e buscarse o provocarse situaciones peores para después.

 Todo lo que hacemos o dejamos de hacer va generando, provocando, efectos, algo se va formando en el interior, algo se va gestando y creciendo, incluso aunque no lo creamos o no nos interese comprenderlo, la estupidez del falso ateismo miedoso y orgulloso, no defiende a nadie contra las consecuencias de sus actos.

 Lo que surge o se genera es un espíritu, así es que, además de cuerpo y alma, tenemos un espíritu. Ese espíritu es vicioso, corrupto, orgulloso, inútil, etc., simplemente porque surge de la egolatría, el narcisismo, del miedo y la preocupación por sí donde las almas se dedican a vanidades y se empeñan en enterrarse en corrupciones.

 Ese espíritu inmundo, vicioso, corrupto, es lo que la persona es en esencia, lo que va siendo y haciendo de sí misma, y por lo tanto, lo que será por toda la eternidad.

 Las personas no consideran que estamos en el mundo de paso, quieren creer que es lo único que hay o que Dios es tan bueno y estúpidamente misericordioso que después de obrar como cerdos infernales, todo esta olvidado y anulado.

 En el mundo estamos de paso y es para generar, gestar y alumbrar un espíritu puro, santo, un verdadero hijo de Dios. Lógicamente, como es algo opcional, voluntario y de libre elección, las almas no lo hacen, entonces, generan un espíritu impuro, abismal, vicioso, corrupto, infernal.

 Generando un espíritu impuro de amor propio por esa constante dedicación a sí mismas, las personas acaban por convertirse en demonios mientras se hallan de paso por el mundo, terminan por ser hijas de satanás, herederas de la perdición, hermanas de judas.

 Estamos en el mundo de paso, no para reventar como cerdos dedicándonos a cultivar la egolatría infernal, ni para practicar el narcisismo abominable en el que las almas le rinden culto a su imagen-apariencia-personalidad, porque así es como se convierten en nada y menos que nada, es así como llegan a ser almas que arden en el inmundo e infernal deseo de adoración.

 Ahí es donde, como satanás, las almas terminan haciendo cualquier cosa con tal de obtener saciedad para su sed de adoración, y es así como se entierran en el mundo, se dedican al presente y se olvidan de Dios, del amor, de la eternidad, de su propio bien, sumergiéndose ya desde ahora en el abismo.

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