lunes, 6 de enero de 2014

LA LUZ DE SU PRESENCIA VIVA



LA LUZ DE SU PRESENCIA VIVA

 Considerando que el adversario, satanás, es un cerdo ególatra orgulloso, debemos ver-entender-comprender que se desespera por ganar siempre, entonces, busca la vuelta para prevalecer usando su astucia al efecto.

 La cuestión es que el cerdo orgulloso y desamorado, el eterno perdido, cuyo gran mérito es ser el primer perdido porque fue el primer orgulloso renegado contra Dios que se perdió en su propio delirio, no se va a dar por vencido ni aun viendo que esta vencido.

 Siempre va a continuar mintiéndose, evadiéndose de la realidad, porque defiende su orgullo, porque el miedo lo domina-controla, porque de ninguna manera va a aceptar la verdad, ni aun cuando se vuelva groseramente evidente.

 Es ahí donde se pone mas rígido, exigente, severo, donde termina por volverse insoportable incluso hasta para sus siervos y aduladores, y es ahí donde acaba de cavar su propia tumba.

 Acaba de cavar su propia tumba en el mundo el adversario, satanás, porque hasta por sus mismos adeptos, adictos, colaboradores-cómplices va a ser traicionado, abandonado y odiado.

 Esto se debe a que se ha perdido totalmente en sus delirios y se ha vuelto mas que rígido y exigente. También tiene su causa en helecho de que sus colaboradores-socios-cómplices son como él o peores aun, entonces, siguen sus pasos.

 Esto significa que se van a elegir a si mismos, lo van a traicionar, abandonar y van a realizar lo que se les antoja, y es así como termina por desmembrarse su reino, dividido, partido, cercenado porque cada cual tira para su lado.

 Comprender que el que se ama-adora a sí mismo, es un traidor, porque traiciona a Dios para hundirse en su abismo, para a rendirle culto a esa imagen-personalidad inventada y termina por siendo esclavo de ese mismo abismo que ha generado.

 El que no ha sido capaz de amar a Dios eligiéndose egoístamente a sí mismo, va a caer víctima de su mismo vacío-desolación, incluso no será dueño de sus acciones corriendo vertiginosamente a su eterna perdición, porque la podredumbre que ha generado-gestado en sí lo va a arrastrar al abismo eterno sin remedio, salida o solución.

 El traidor a Dios traiciona, es hijo de judas y heredero de la eterna perdición, por ello, siempre se elegirá a sí mismo cegándose y auto-imponiéndose ver la realidad que desea ver, cerrándose por completo a la verdad, pasando a convertirse en un abismo en el mundo.

 Tanto mas grave es la situación si se trata de alguien que dice y finge servir a Dios, y peor aun si se trata de quién pretende guiar a otros diciéndose líder religioso, espiritual, etc.

 En definitiva, quienes han rengado de Dios rechazando La Luz de Su Presencia Viva cuyo Signo Es La Revelación, van a quedar hundidos-perdidos en tinieblas, y peor aun, van a arrastrar a muchas almas infelices mientras demandan, exigen e imponen que los adoren.

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