domingo, 19 de enero de 2014

LO MAS GRAVE QUE PODÍA SUCEDER



LO MAS GRAVE QUE PODÍA SUCEDER

 En vez de continuar dedicándonos egoístamente a nosotros mismos, deberíamos abrir los ojos, levantar la cabeza, comprender que nos estamos hundiendo, abismando y perdiendo en el mas abominable olvido, que nos sumergimos en la mas completa y lamentable negación de Dios.

 A nadie le importa ni le interesa otra cosa mas que satisfacer su ego, alimentar su orgullo, conformar sus ambiciones, entregarse a vicios, corrupciones, depravaciones, incluso las almas que evitan los vicios mas claros y evidentes, se entregan a su abismal ego generando un enorme orgullo y ardiendo en deseos de aceptación y reconocimiento.

 Indiferentes al propio bien, entregas a vicios, ahogadas en el olvido y la negación de Dios las almas arden desesperadas suplicando aceptación, adoración, reconocimiento.

 No hacen mas que un abominable esfuerzo por corromperse, por continuar estropeándose, por seguir prescindiendo de Dios, por renegar aun mas, y mas deplorablemente de la Divina Voluntad.

 Todo corre a su lamentable consumación, todo aumenta en depravación, corrupción y muerte, realmente las almas hierven desesperadas buscando, mendigando y suplicando adoración, aceptación y reconocimiento mientras se convencen de que les es debido, o que es alo bueno obrar de esa manera.

 Estamos prescindiendo de Dios, renegando de Él, dedicándonos caprichosamente  a nosotros mismos, a alimentar el orgullo, a practicar la egolatría y a generar cuanto vicio conocido hay, y cuanto vicio sin conocer y por descubrir también.

 Es el último instante, el círculo se cierra, el tiempo concluye, estamos en el momento en el que el llamado ‘buen ladrón’, confesó sus pecados, pidió perdón al Señor y reconociéndolo como El Salvador, le suplicó simplemente que se acordara de él.

 Ahora la humanidad puede suplicar a Dios golpeándose el pecho, reconociendo sus pecados, remediando su orgullo, dejando de pensar egoístamente en sí, dejando de practicar la egolatría infernal, pidiendo un cambio, un camino, una salvación.

 Desgraciadamente hay un problema muy grave, cada uno se ha encerrado en sí, en el abismo de su egolatría narcisista infernal, y cada cual esta convencido de sus perfecciones, grandeza, presume de su autosuficiencia, entonces, nadie se va a golpear el pecho, nadie va a reconocer la necesidad de Dios, de conversión, corrección, etc.

 Esto acarrea que lo mas grave que podía suceder, la ausencia de Dios, continúe agravándose, porque las tinieblas eternas continúan avanzando en las almas y en el mundo, la muerte eterna destroza, traga y transforma a las almas.

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