martes, 7 de enero de 2014

LO QUE EL MIEDO PUEDE EN LAS ALMAS



LO QUE EL MIEDO PUEDE EN LAS ALMAS

 ¿Cómo que no me necesitás?, dice horrorizado satanás, desesperado por ser aceptado, persiguiendo a las almas en su angustiante preocupación por él mismo demandando reconocimiento, atención, adoración.

 El problema es que muchas almas se comportan de la misma manera, entonces, lo tienen encima y acaban por volverse su instrumento.

 Las almas no son diferentes a satanás en estos tiempos, se preocupan por sí hasta el hartazgo desesperándose por imponer ser aceptadas, tomadas en cuenta, entonces, piensan y sienten como él, obran y se desesperan como él, para acabar por ser su instrumento en el mundo.

 Las almas impuras, que no renunciaron a sí mismas, que continúan preocupándose por sí, se dedican a hacerse amar aunque exteriormente finjan servir a Dios o se pasen todo el tiempo hablando de Él.

 Las almas impuras que no renunciaron a sí mismas, dominadas por el miedo, sometidas por el terror, se desesperan por ser necesitadas tanto por el mundo como por Dios.

 Es ahí donde se dedican a buscar la manera de ser aceptadas y tomadas en cuenta fingiendo eficiencia, queriendo demostrar que son perfectas y resistiéndose-oponiéndose a admitir lo evidente, que la verdad es absolutamente opuesta.

 Se desesperan tanto por demostrar su perfección que acaban reventando probando indefinidamente su imperfección quieren aparentar defección y eficiencia porque suponen que así son y serán necesitadas.

 Quieren ser necesitadas porque suponen que de esta manera son y serán adoradas, amadas y no despreciadas.

 Buscan tales cosas porque les produce terror el desprecio, y esto es así porque ya lo han padecido y huyen del fantasma del recuerdo, de ese espectro que las persigue y asusta.

 Suponen que se defienden contra tal mal recuerdo haciéndose adorar, fingiendo perfección, demostrando eficiencia, pero es así como se niegan a ver la verdad, que por mas que hagan por sí mismas, lo único que logran es privarse de Dios.

 Privándose de Dios caen en la suma imperfección, porque Dios Es Perfecto y la perfección para las almas es tener a Dios, y tienen a Dios cuando lo aman, obedecen, cuando renuncian a sí mismas y confían mas en Él que en sí o en sus capacidades.

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