martes, 21 de enero de 2014

LOBOS DISFRAZADOS DE CORDERO ANDAN SUELTOS



LOBOS DISFRAZADOS DE CORDERO ANDAN SUELTOS

 Queremos creer que nuestra vida es nuestra con exclusividad, por ello se la negamos a Dios no queriendo ver que es así como la perdemos por exponernos a satanás y la muerte eterna.

 La mentira con la que satanás puede manipular a las almas es hacerles cree que son dueñas de su vida, porque ahí él es el que se adueña, y por supuesto que no para bien alguno, sino para usarla y descartarla.

 Esto simple, esencial, no es visto ni creído por las almas, pero no por ello deja de producirse, al contrario, cuando las almas no creen en el adversario y en su acción maliciosa, están colaborando grandemente con él.

 Es mucha la importancia que le da el adversario, satanás, al orgullo, porque es el espíritu de la ausencia de Dios y de la negación de Él, de la muerte eterna asentándose en las almas, son las mismas tinieblas penetrando en ellas.

 Mientras las almas continúen prescindiendo de Dios, dedicándose a sí mismas y cultivando el orgullo, van a seguir vaciándose de Dios y llenándose de amor propio, por lo que le van a continuar dando mas lugar al adversario, a colaborar en que agrande su reino-presencia en ellas.

 Las almas se sienten orgullosas, satisfechas, mas que conformes prescindiendo de Dios, se alegran de prescindir de Él, quieren creer la mentira, que son dueñas de sí y que disponen de su vida, y esto se debe al miedo, a la preocupación egoísta e inútil por sí.

 Quieren creer que son grandes, importantes, que están obrando por su bien, por ello se empecinan mas y mas en enterrarse en el mundo, en lograr ser vistas, amadas, reconocidas, aceptadas.

 Deseando ser amadas, entran bajo la influencia de satanás y se entierran en el mundo donde se dedican a construir el orgullo, a darse una imagen-apariencia, buscando con eso el amor, la aceptación, el reconocimiento, etc., que desean por miedo, sin ver que son instrumentalizadas por satanás que en ellas y por ellas, se hace adorar.

 Así es como las almas llegan a ser lobos disfrazados de corderos, porque el lobo es satanás, la piel de oveja son las almas, y satanás se halla presente en ese deseo de adoración, aceptación, reconocimiento.

 Lo verdaderamente grave es que en religión están los peores lobos disfrazados de cordero, ahí almas orgullosas desesperadas por ser adoradas se vuelven hipócritas descarnadas que exigen satisfacción para su orgullo, reconocimiento para su imagen, convirtiéndose en nefastos instrumentos de satanás, bocas de succión del infierno.

 Son bocas de succión del infierno porque claman adoración, y no es para ellas mismas, sino para la presencia y reinado de satanás en ellas.

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