domingo, 26 de enero de 2014

LOS RESPONSABLES DE LAS DESGRACIAS



LOS RESPONSABLES DE LAS DESGRACIAS

 Si gana, se impone y prevalece el adversario, satanás, es simplemente porque no le prestamos atención a Dios, porque queremos creer soberbia y orgullosamente que podemos ser sin Dios, que prevalecemos, reinamos o que somos algo cuando lo despreciamos.

 La verdad es que no somos otra cosa mas que unos idiotas cobardes llenos de orgullo que se engañan a sí mismos porque solo nosotros podemos creer que prescindiendo de Dios somos o tenemos algo bueno.

 Tan inteligentes que nos decimos, tan orgullosa y soberbiamente arrogantes que andamos queriendo creer que somos superiores a los animales, pero esa soberbia y ciega estupidez nos impide ver que los animales no se rebelan contra Dios, solo nosotros.

 Si la supuesta inteligencia y superioridad no nos permite ver que lo único que acumulamos son arrogancia delirios y fantasías, vamos a continuar padeciendo los efectos de las mentiras, es decir, de ser socios-cómplices-esclavos de satanás.

 Si el orgullo, amor propio, si la soberbia y la fantasía que adoramos continúan haciendo estragos en nosotros, es porque lo queremos así, porque no queremos abandonar las tinieblas, porque deseamos continuar enterrándonos en el abismo del olvido y la negación de Dios cultivando la egolatría narcisista, satanista infernal.

 Dios no nos ha privado de su Presencia, somos nosotros los que ciegos de orgullo, mas idiotas que los mismos demonios, queremos prescindir de Dios, los que no queremos entender que solo tenemos una oportunidad para elegir a Dios y la Vida Eterna, y que sino lo hacemos, nos perderemos para siempre naufragando en tinieblas, atrapados en fantasías, evadidos en delirios de soberbia.

 El único beneficiado con semejantes estupideces es satanás porque puede devorarnos, consumirnos, vivir nuestra vida, disponer de nosotros, porque puede hacer en y de nosotros lo que se le antoje ahora y siempre.

 Por mas que nos quejemos  acusemos a otros, los únicos y principales responsables, causantes, de las desgracias que se abaten sobre nosotros, somos nosotros mismos, porque puede querer el adversario lo que   ele antoje, pero que lo consiga, es culpa nuestra.

 Es nuestra culpa porque somos indiferentes a Dios porque prescindimos y renegamos de Él, porque somos unos malditos rebeldes obtusos caprichosos solo preocupados por su orgullo y enterrados en el abismo de su egolatría que se dan a las tinieblas no importándoles otra cosa mas que satisfacer su ego.

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