martes, 21 de enero de 2014

MIENTRAS NO CORTEMOS LA DEPENDENCIA



MIENTRAS NO CORTEMOS LA DEPENDENCIA

 Hay cosas que nos provocan miedo y por ello, queremos controlar a otros para que no las hagan o no nos generen miedo. Esas cosas pueden no ser malas, o siquiera tan graves como las percibimos imaginamos.

 También puede suceder que para otros no sean malas, o solo sean inferiores a las cosas que para ellos queremos.

 Lo que debemos advertir es que si bien por un tiempo avisamos, aconsejamos, etc., luego cada uno es libre de elegir, no podemos influenciar o determinar la conducta de otros, eso hacen los demonios.

 Por otro lado, es la hora en la que cada uno sigue su camino, busca su destino, el tiempo de elegir ya pasó y las decisiones están tomadas, ahora es el momento de la cosecha y nadie recibe algo diferente a lo sembrado.

 Usando otro hecho de la vida del Señor en el mundo, cada cual recibe lo que se había pactado antes de comenzar el trabajo, o sea, nadie va a recibir algo diferente a aquello por lo que trabajó.

 No podemos obligar a otros a que elijan algo diferente, no podemos imponerles un pensamiento distinto, pero si podemos y debemos continuar firmes en el Camino sosteniendo la Verdad para quien la quiera recibir.

 Considerar que, con solo avisar, advertir o mencionar, no alcanza, para realmente hacer algo bueno por Dios y por el prójimo, debemos orar, perseverar y ser fieles a Dios.

 Amamos a Dios cuando somos fieles a Su Voluntad a pesar de las dificultades, y amamos al prójimo cuando somos fieles y leales a Dios a pesar de sus odios, caprichos, persecuciones, rechazos, etc.

 No amamos al prójimo cuando lo adulamos, cuando lo felicitamos, cuando fingimos interés o preocupación, eso es hipocresía, es algo bajo, canallesco y servil, es propio de satanás y sus hijos, porque es mentira.

 Por amor al prójimo tenemos que ser fieles a Dios, de nada sirve mentirles a los otros queriendo lograr una falsa paz, buscando una falsa e hipócrita unidad.

 Aun habiendo ideas y gustos diferentes, puede haber amor, concordia y unidad, es mas, debe ser así, porque el amor crece en las diferencias tendiendo puentes y uniendo los opuestos.

 La falsedad hipócrita y miedosa de los canallas unifica, uniforma, estandariza, establece un nuevo orden, algo igual, común, similar, pero que anula toda identidad, que destierra toda personalidad y pone fin a la independencia.

 Es satanás el que busca uniformar porque así somete, de esta manera obliga a las almas a que acepten su ser inmundo disfrazado de aduladora rata lisonjera, de inmunda serpiente seductora.

 No estamos formados, no estamos informados, no tenemos ni idea de lo que ocurre o de lo que va a ocurrir, por ello es que satanás hace de la humanidad lo que se le ocurre, antoja, y encima, impunemente.

 Ni siquiera quieren creer las almas que exista un adversario, ni mencionar el hecho de que muchas lo adoran, siguen, eligen y prefieren, solo porque ese cerdo maldito adulador y lisonjero, les dice lo que desean escuchar, que pueden corromperse, depravarse, extralimitarse, etc.

 Las almas sufren, se lamentan, quejan, reclaman, pero ni por un instante se les ocurre rechazar a satanás, romper la complicidad y dependencia con ese cerdo maldito infernal.

 Mientras la complicidad con el adversario no sea eliminada, vamos a continuar a merced de sus caprichos e imposiciones, vamos a seguir padeciendo sus infiltraciones en nuestra vida y ese constante querer manipularnos.

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