NO DARLE EL GUSTO AL ADVERSARIO



NO DARLE EL GUSTO AL ADVERSARIO

 Considerar que, satanás es un odioso resentido, un maldito frustrado que se envenena con el mismo odio que quiso y quiere tener.

 Nos aborrece, desea aniquilarnos, destrozarnos, por ello, no desperdicia la oportunidad para escupir-vomitar su maldito veneno, para atormentarnos todo lo posible mientras nos hallamos de paso por el mundo.

 El objetivo de ese tormento es doble, por un lado hacernos padecer ahora, y por el otro, utilizar ese medio para arrastrarnos a las tinieblas, para que solos busquemos la condena.

 Si nos atormenta atrozmente es porque quiere intimidarnos, desea que le tengamos miedo, porque él mismo nos tiene miedo y trata de convencernos de que los que padecemos el miedo somos nosotros.

 Que quiera lo que se le ocurra, es su problema, siempre fue un maldito histérico capricho, nosotros no tenemos que darle el gusto, no debemos temer, no debemos preocuparnos por nosotros mismos ni olvidarnos de Dios.

 Al contrario, en medio de las dificultades tenemos que perseverar, esforzarnos y buscar a Dios con mas decisión, con mayor confianza, con una real renuncia a nosotros mismos.

 Esa renuncia a sí mismo consiste en querer Que Se Haga La Voluntad de Dios, no la nuestra, cosa que hace reventar a satanás de furia, pero que le moleste, no es nuestro problema, sigue siendo su problema.

 El caprichoso inmundo y depravado es él, si obedecemos a Dios, no estamos en el error, no estamos orando mal, el cerdo desesperado por ser tomado en cuenta es él y el que debe quedarse afuera es él.

 Cuando elegimos la Voluntad de Dios, satanás se queda afuera, no tiene lugar para estar, no hay hendija por la que se pueda colar, simplemente porque su espíritu abominable es la rebeldía, y la rebeldía es la que estamos eliminando al obedecer a Dios.

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