sábado, 11 de enero de 2014

NO PUDIERON NI PODRÁN ESCAPAR



NO PUDIERON NI PODRÁN ESCAPAR

 Como no nos sometemos a sus caprichos, como no lo conformamos en sus ambiciones, satanás, el maldito cerdo infernal, cual prostituta caprichosa insatisfecha, nos odia, aborrece y persigue.

 También nos hace perseguir, o lo que es lo mismo, nos persigue por medio de otros en derredor, y para esto, busca almas semejantes a él, es decir, que tengan o compartan sus sentimientos.

 Siempre en derredor nuestro tenemos almas orgullosas, ambiciosas, miedosas, preocupadas por sí mismas que desean ser adoradas, obedecidas, servidas, aduladas, conformadas etc.

 Notar que son almas perezosas, es decir, son indiferentes a Dios, solo y siempre se preocupan por sí, y encerradas o abismadas en el infierno de su ser desamorado, se desesperan por lograr verse conformadas, saciadas en sus vicios y aliviadas de las llamas que las atormentan.

 Para ser libres de sus llamas tormentosas, deberían dejar de generarlas, deberían apagar el deseo ardiente de adoración que las vuelve cómplices de satanás, porque como se cerdo infernal, arden desesperadas deseando y reclamando ser adoradas.

 También deberían dejar de ser rebeldes a la Voluntad de Dios, porque mientras sean rebeldes van a continuar padeciendo el infierno en y sobre sí, porque lo eligen, quieren y merecen al renegar de Dios, al prescindir de Él, al manifestar que no lo quieren por Dios.

 Esas almas que sufren desesperas reclamando caprichosamente ser adoradas en todo momento, se enojan si no las conforman, y como satanás, su maldito padre, se creen habilitadas para odiar, perseguir, humillar y maltratar cuando no las adulamos, conformamos, adoramos, cuando no nos sometemos a sus caprichos y no adoramos su orgullo infernal.

 Deberían darse cuenta que, como satanás, reclaman adoración para su orgullo-amor propio, es decir, par a su abismo, para esa negación de Dios, oposición a Él, rebeldía que tienen y desean tener contra Él.

 No aman, no obedecen ni adoran a Dios sometiéndose al infierno, luego claman adoración para su orgullo-delirio-fantasía, exigiendo de esta manera verse aliviadas del tormento que se provocan al renegar de Dios y rivalizar con Él reclamando la adoración que solo le corresponde a Dios.

 Deberían aprender estas almas aprendices de tiranos que desde el principio de la historia de la humanidad hubo cerdos de su misma calaña, y que todos terminaron mal, muy mal y acabaron peor.

 Terminaron mal porque se cavaron su propia tumba en el mundo y acabaron peor porque del infierno mismo que crearon, no pudieron ni podrán escapar por toda la eternidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario