lunes, 6 de enero de 2014



DICTADURA DE LA RAZÓN

 La voluntad-corazón siente, cree y desea una cosa, pero se impone la cabeza, el razonamiento y nos entregamos a otra, y en esto se nota que el miedo nos controla, que las tinieblas nos dominan y que carecemos verdaderamente de Fe.

 Podemos decir y hasta creer que tenemos Fe, pero la verdad es vidente en los hechos, no la tenemos, carecemos de ella, y esto se debe a que no queremos tenerla realmente.

 No queremos tener Fe porque no queremos salir de la comodidad, y porque no queremos hacer el esfuerzo-sacrificio de vencer el miedo, cobardemente nos dejamos vencer, dominar y someter por la preocupación egoísta e inútil por nosotros mismos.

 Estamos bajo la dictadura de la razón, la que finge gobernarnos por nuestro bien, dice defendernos, protegernos, pero en realidad, solo se preocupa por controlarnos, dominarnos, someternos.

 La razón nos somete a su dominio y todo su interés es continuar teniendo el poder, encima, con el convencimiento orgullo de que lo hace por y para nuestro bien, cuando es pura hipocresía infernal, dado que solo piensa en ella misma.

 Como tontos queremos dejarnos gobernar por la razón, no queremos aceptar la Fe, no buscamos a Dios, no discernimos Su Voluntad, ni nos interesa obedecerlo, entonces, permanecemos en tinieblas volviéndonos hipócritas auto-engañados.

 No queremos tener Fe, no queremos buscar a Dios, no queremos obedecerlo, entonces, somos unos caprichosos idiotas que padecen lo que merecen, que permanecen a oscuras, en tinieblas, sentados a la sombra de la muerte eterna.

 Las tinieblas, la muerte eterna, nos roban la vida, nos succionan vitalidad, son un inmenso agujero negro que consume hasta la Luz, y especialmente a ésta, porque mientras nos devora-consume, brilla, de otra manera no se la vería.

 Como no amamos a Dios ni nos interesa seguirlo-obedecerlo, continuamos hundidos-encerrados en nosotros mismos, y es por ello que nos devoramos-consumimos a nosotros, a la vez que permitimos a las tinieblas y a todos los enemigos espirituales devorarnos como si de pirañas o sanguijuelas se tratase.

 No vamos a ver-conocer la vida que nos esta reservada por Dios hasta que no empecemos a buscar y a obedecer a Dios, si continuamos siendo rebeldes, caprichosos, orgullosos, desamorados que se preocupan por satisfacer su ego, eso es lo que somos y seremos mas allá de que queramos creer que somos mejor que eso.

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