miércoles, 8 de enero de 2014

¿QUÉ ES LO MAS LAMENTABLE QUE UN ALMA PUEDE HACER EN EL MUNDO?



¿QUÉ ES LO MAS LAMENTABLE QUE UN ALMA PUEDE HACER EN EL MUNDO?

 La Vocación o Llamado de Dios, es personal, único/a, intransferible, por lo tanto, la respuesta debe ser personal, única e intransferible.

 El problema es que no buscamos a Dios, no lo miramos ni le prestamos atención, entonces, desconocemos su Llamado, ignoramos la Vocación, y diciendo que lo amamos o servimos, nos dedicamos a hacer cualquier cosa engañándonos y llenándonos de orgullo.

 Dios nos Llama a ser, pero no por nosotros mismos, sino en y por Él, porque Él Es. Con la existencia que tenemos, existencia inicial que Él nos da, debemos buscarlo, dirigirnos a Él, para poder llegar a ser en y por Él.

 El alma que no busca a Dios, que no hace discernimiento de Su Voluntad, nunca va a poder responder verdaderamente a Dios, podrá hablar de Él todo el tiempo, podrá engañarse a sí y a otros también, pero solo esta construyendo fantasías que con el tiempo se derrumbarán convirtiéndose en su sepulcro.

 Solo buscando la Voluntad de Dios podemos ir respondiendo día a día al Llamado, a la Vocación, solo dejándolo a Él Ser y Hacer en nosotros, podemos llegar a ser en y por Él, de manera que así es como podemos ser en El Que Es participando de su Ser.

 El alma que prescinde de Dios, el alma que reniega de Su Voluntad, incluso hablando de Él todo el tiempo, no es, sí existe, pero no es, solo construye una fantasía, edifica una imagen, alza una montaña de orgullo y dice ser, pero jamás ha abandonado su sepulcro y no hace otra cosa mas que engañarse a sí misma, mentirse, que es lo mas lamentable que un alma puede hacer en el mundo.

 Podemos realizar mucha cosas en el mundo, convencernos de que son por y para Dios, o por y para el prójimo, sentirnos orgullosos y satisfechos, pero estar totalmente apartados de Dios incluso hablando de Él todo el tiempo.

 Esto se debe a que no buscamos Su Voluntad, prescindimos de ella y al final, terminamos siendo rebeldes orgullosos como los que no aman a Dios ni quieren hacerlo.

 Si hacemos lo que se nos ocurre, viene en ganas, nos dicen, exigen o imponen, no estamos amando a Dios, no lo estamos obedeciendo. Para amar a Dios, hay que obedecerlo, y para obedecerlo tenemos que escucharlo, entones, si no le prestamos atención y no lo escuchamos, no lo obedecemos ni lo amamos, y al final, lo que hacemos nada tiene que ver con la vocación, no es una respuesta real al Llamado de Dios.

 Es así como somos por nosotros mismos, somos en el mundo y según éste, pero no somos en Dios, porque Dios no Es en nosotros, porque Él no puede Ser Dios en nuestra vida.

 No puede ser Dios en nuestra vida simplemente porque usurpamos su lugar, porque nos creemos dioses, superiores, porque decidimos lo que hacer o no hacer, disponemos como si supiésemos o fuésemos capaces de ver mas allá de nuestras narices comprendiendo realmente lo que nos conviene y lo que no.

 Es por renegar de Dios, por prescindir de Su Revelación, porque no lo obedecemos en Su Voluntad que terminamos enredándonos en caprichos, ambiciones, vicios, ahogándonos en contradicciones.

 Considerar finalmente que las acciones personales determinan consecuencias generales, afectando en derredor a las personas a las que nos hallamos relacionadas, pero también al mundo entero del que somos parte y el que se e privado de esa Presencia de Dios que hemos perdido, impedido, dejado de lado y descartado al prescindir de Él cultivando el orgullo y dedicándonos al amor propio.

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