viernes, 3 de enero de 2014

RENDIRSE ANTE DIOS, EL ÚNICO GANADOR SIEMPRE



RENDIRSE ANTE DIOS, EL ÚNICO GANADOR SIEMPRE

 Como tontos defendemos, protegemos, cuidamos el orgullo, buscamos adoradores, quienes nos miren, admiren, presten atención, etc., convirtiéndonos en orgullosos desamorados que cultivan su imagen y esperan que otros la adoren.

  Estamos cumpliendo, mas no viviendo, y esto se debe a que ejecutamos mecánica y metódicamente todo desesperados por obtener eficiencia, poniendo atención en el cumplimiento, pero negándole a Dios el amor.

 Hemos vuelto a lo que hacían fariseos, maestros de la ley, saduceos, escribas, etc., mirarnos a nosotros mismos, fijarnos en lo superficial y aparente, poner la atención en aquello que nosotros hacemos o dejamos de hacer, sin darle lugar a Dios para lo que Él quiera hacer.

 El Señor obra con Espíritu y para reunirnos con El Padre, pero si no lo dejamos intervenir, Pasar, hacerse presente en nuestra vida, por mas que hablemos e Él todo tiempo, y por mas que digamos y hasta creamos que lo seguimos y tenemos, no lo vemos ni lo veremos.

 Esto se debe a que no lo aceptamos, no lo recibimos, entonces, es lógico y evidente que no lo tenemos ni vemos.

 Lo que El Señor hace en y por medio nuestro, es mas importante y urgente que aquello que nosotros hacemos y queremos, entonces, no debemos entorpecer sus obras, hay que aprender a prestarle atención y a seguir sus pasos.

 Él nos va guiando para que el orgullo muera, para que la voluntad propia sea quemada, fulminada, para que seamos purificados mientras que practicamos una verdadera renuncia a nosotros mismos.

 Solos tal cosa no la vamos a hacer, simplemente porque no sabemos y porque no queremos tampoco, porque implica un real sacrificio, sacrificio que es la renovación-actualización del Santo Sacrificio del Señor.

 Dicho Sacrificio Santo y Puro nos abre las puertas del Cielo, es lo que nos recomienda ante El Padre y es lo que nos hace entrar en comunión real con Él, porque es verdadero amor a Dios.

 Notar que El Señor en La Santa Cruz inclinó la cabeza, lo mismo debemos hacer si deseamos entrar en el Reino de los Cielos, inclinar la cabeza o Rendirnos ante la Voluntad del Padre, darnos por muertos y dejar de oponernos, de cultivar la rebeldía orgullosa, miedosa, desconfiada voluntariamente que todo lo cuestiona y critica, porque eso es miedo, egoísmo, desamor, amor propio, y no algo bueno como queremos creer.

 En el orgullo-miedo y por esas críticas-cuestionamientos, se manifiesta-revela el adversario fingiendo defendernos, pero buscando en realidad que quedemos encerrados-enterrados en nosotros mismos negados a Dios, opuestos a Él y con el orgullo presuntuoso de suponer que lo vencemos, sometemos, le ganamos o que podemos con Él teniéndolo a nuestra disposición.

 En definitiva, debemos rendirnos ante Dios El Único Ganador y Siempre, porque sino, lo que hacemos es tratar de ganarle inútilmente buscando autodestruirnos al chocar contra Él.

 Si no nos rendimos ante Dios, lo que hacemos es negar la verdad y dar la vida inútilmente a tratar de construir la fantasía que solo nosotros vemos de que a Dios lo vencemos.

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