jueves, 16 de enero de 2014

SI VUELVE EL SEÑOR, HAY UN PERDEDOR



SI VUELVE EL SEÑOR, HAY UN PERDEDOR

 Esta desesperado por saciarse, conformarse, por lograr aliviarse del tormento de las llamas en las que arde el adversario, es decir, busca insaciablemente ser adorado.

 Esa es la razón por la que persigue a las almas no dándoles tregua, estudiándolas, buscando por donde colarse, meterse, infiltrarse, no dándoles respiro alguno, porque, si es rechazado en un lugar, busca otro, no tiene nada que perder, es un perdido, por ello es que no deja de intentarlo.

 Lo mueve la desesperación, su misma preocupación enfermiza por él mismo, ese deseo ardiente de ser adorado, el que no le da tregua ni respiro, por ello es que no nos da tregua ni respiro a nosotros, se desespera por saciarse como sea.

 Movido por su deseo de ser adorado, busca primero y principalmente a las almas que parecen importantes en el mundo, simplemente porque si las domina, controla y en ellas entra, puede hacerse adorar por muchas otras almas.

 Es por ello que seduce, engaña, manipula, encanta y negocia con las almas que son grandes según el mundo, que tienen fama, poder, etc., porque al controlarlas, controla a otros, y porque al estar en ellas, cuando son adoradas, él es adorado.

 Es adorado en ellas porque esta presente por su espíritu que las almas admiten. El espíritu de satanás que las almas admiten es el orgullo-amor propio, y se nota pronto su asociación ilícita porque se pudren, corrompen, arden en sus mismos deseos mientras ejecutan sus planes.

 Esas almas infelices creen que conquistan el mundo, que alcanzan algo grande o importante, pero la realidad es que son usadas-instrumentalizadas, por satanás, el cerdo infernal dispone de ellas para ejecutar sus planes en el mundo.

 No solo se hace conformar en su sed infernal de adoración siempre insaciable, sino que va consolidando su reino-presencia en las almas y en el mundo, asegurándose de obstaculizar la Venida del Señor, haciendo todo lo posible por impedirla.

 Esto se debe a que, Viniendo o Volviendo El Señor, hay un perdedor, satanás, y todo su imperio se desmorona y es arrojado al infierno junto con él.

 Repetirlo hasta entenderlo, Si Vuelve El Señor, hay un perdedor, el de siempre, satanás, el que solo puede prevalecer en la ausencia de Dios.

 Considerar acá entonces, los idiotas somos nosotros que continuamos colaborando en la ausencia de Dios, que seguimos impidiendo la Vuelta del Señor. Eso hacemos porque no lo dejamos Que Se Revele, Que Hable, Que Se Manifieste, Que Pase.

Leer:








Revelación pública y privada:

¿Por qué no Vuelve El Señor?



1.2. LA RESURRECCIÓN DE LAS ALMAS:

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