viernes, 17 de enero de 2014

SU DESTINO ES EL INFIERNO



SU DESTINO ES EL INFIERNO

 Lo que hace generalmente el adversario es distraer para poder continuar con sus perversidades impunemente.

 La distracción puede ser cualquier cosa, despertando miedo, aumentando preocupaciones, atacando, insinuando, amenazando, pero especialmente recurre a la manipulación de otros en derredor nuestros.

 En esta manipulación lo que hace es que esas personas nos ataquen, persigan, humillen, desprecien. También que nos pongan límites, o simplemente que se extiendan en sus vicios, ambiciones, perversiones, depravaciones, etc., perjudicándonos por ello.

 Hace que muchas almas en derredor nuestro que se hallan vacías de Dios, hundidas en sí y dedicadas a sus vicios, se extralimiten, se bestialicen-deformen aun mas, y con su conducta, comportamiento, proceder, con su ser y hacer, nos perjudiquen.

 Esto puede suceder porque tales almas extralimitadas en vicios, ambiciones, perversiones, corrupciones, alcanzan puestos de autoridad y control en el mundo, o simplemente porque están cerca y con sus excesos, deformidades, etc., nos perjudican.

 Es mas grave si se trata de almas que se alzan en el mundo porque si tienen un puesto de autoridad, lo tienen para ejercer una función en pos del bien común, pero si son almas viciosas, corruptas, ambiciosas, perversas, etc., no ejercen su función, acarreando con ello consecuencias nefastas para muchas ahora y para el futuro también.

 Mucho mas perverso, grave y nefasto es si se trata de almas que dicen y aparentan tener autoridad espiritual, porque su responsabilidad es colaborar con Dios, es traer a Dios al mundo y acercar a las almas a Dios, pero si son corruptas, no solo no traen a Dios, sino que traen a satanás.

 Trayendo a satanás en el lugar de Dios, y diciendo que sirven a Dios, no solo se convierten en hipócritas inmundas, sino que perjudican a otras muchas almas arrastrándolas a las tinieblas, haciéndolas que adoren a la bestia o a su imagen, sometiéndolas por ello a un gran engaño y enterrándolas bajo el manto de la muerte eterna.

 Tales almas, ¿Qué pueden esperar de Dios?, por mas que hablen hasta el hartazgo de misericordia, su estado actual es infernal y su destino eterno es el mismo infierno.

 Esto es irremediable, Dios no mira las apariencias, no considera como atenuante lo que es agravante, es decir, que se trate de supuestas autoridades.

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