lunes, 17 de febrero de 2014

CONTAGIA SU HISTERIA



CONTAGIA SU HISTERIA

 El alma cómoda, zángana e indiferente a Dios, solo y siempre se preocupa por sí misma, por conformarse y satisfacerse, no le importa nada ni nadie.

 Por eso es aduladora, lisonjera, seductora, porque constantemente esta buscando a quién adherirse, de quién servirse, la vida de quién manipular y controlar para ponerla a disposición suya.

 Es profundamente mentirosa, absolutamente delirante, es capaz en su superficialidad, liviandad e indiferencia de adorar e idolatrar una persona un día, y de odiarla con la furia de mil infiernos al día siguiente.

 Esto pone en evidencia que carece de sentimientos reales que es solo sentimentalista fanática desamorada, una ególatra que se preocupa por sí y que, por verse satisfecha, es capaz de cualquier cosa.

 En definitiva, se comporta como prostituta que por dinero, fama, poder, aceptación y reconocimiento, hace cualquier cosa, hasta se vende al diablo, no solo traicionando a otros sino traicionándose a sí misma.

 Llevando su ambición interés y vanidad al extremo, no quiere ver ni entender que se perjudica a sí misma, al contrario, esta convencida de que obra bien y por su bien, incluso hasta por el bien de muchos.

 Al no amar y no madurar, se atonta, limita su capacidad de ver, entender y pensar, se sumerge en el miedo, se ahoga y cae en pánico desesperándose, entonces, se vuelve impulsiva histérica, caprichosa.

 Esta dominada por el miedo, controlada desde las tinieblas por satanás que le sugiere pensamientos y padece el vacío o ausencia de Dios que se provoca porque lo rechaza, porque rechaza la verdad.

 Encerrada en su abismo, cegada por su incapacidad y controlada por satanás, un alma así es peligrosa para sí misma, y mucho mas para otros. Tanto mas se agrava la situación, si encima, detenta algún cargo con poder.

 Teniendo subordinados un alma de este tipo, mas miedo y pánico siente, porque no quiere ser despreciada y con violencia se impone exigiendo obediencia, a la vez que exige perfección y eficiencia como se la auto-exige a ella.

 Ahí es donde contagia su histeria, donde por su inoperancia e incapacidad termina atrofiando y estropeando todo lo que toca. Con su cortedad limita aquello que se le haya subordinado.

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