viernes, 14 de febrero de 2014

DIOS ES JUSTICIA Y MISERICORDIA



DIOS ES JUSTICIA Y MISERICORDIA

 Es hora de Justicia, por ello, cada cual recibe lo que merece mas allá de lo que diga o quiera creer y hacer creer que merece, a Dios no se lo puede engañar, de manera que el que quiere algo mejor, tendrá que moverse para merecerlo.

 Estamos muy mal acostumbrados, las almas chantajean, en el mundo adquirieron el hábito de obtener cualquier cosa sin esfuerzo, trabajo o merecimiento, solo con astucia, demostrando que hay similitud con la serpiente infernal, satanás.

 Si hay similitud con satanás en las almas, son y serán tratadas como satanás, por mas que digan en sus delirios de soberbia ser diosas, reinas o merecer alguna otra cosa.

 A Dios no se lo puede engañar, no se lo puede corromper, Él no se vende, ni es estúpido como pretenden presentarlo los mismos adoradores del adversario que exageran su Misericordia.

 Exageran las almas la Misericordia olvidando Que Dios Es Justicia, no quieren verlo o comprenderlo, el miedo propio de la falta de fe las lleva o arrastra a que quieran creer en un dios extremadamente misericordioso, casi tanto cómplice, adulador y defensor de sus vanidades.

 Dios Es Justicia y Misericordia, ni la Justicia excluye la Misericordia, ni la Misericordia excluye la Justicia.

 Por Justicia merecemos padecer el vacío, la desolación, la ausencia de Dios. Por Misericordia Dios nos Envía a Su Hijo para que nos convirtamos. El Señor está, Vive y Reina, no desaparece, nosotros bajamos la mirada y no lo vemos.

 La Misericordia de Dios Es la Revelación del Señor, pero no podemos ver-tener al Señor, a Jesús, El Hijo de Dios, si no levantamos la cabeza, si no nos dirigimos a Él, si no lo escuchamos, si no le permitimos Que Se Revele.

 Solos nos privamos de la Divina Misericordia condenándonos a un abismo de tinieblas, nos sumergimos en la nada inconsistente, miedosa y débil que somos perdiéndonos en vicios, ambiciones, preocupaciones, histerias, desesperaciones, etc.

 Como no buscamos al Señor, como no lo escuchamos, no lo tenemos, nosotros mismos estamos provocando la amarga y abominable desolación que nos azota, castiga y hace padecer.

 Misericordia no es decir que somos todos buenos, adorables, tontos y casi hippies, si deseamos ser estúpidos fantasiosos que desean evadirse en ilusiones diabólicas, tenémoslo que merecemos, la ausencia de Dios que estamos provocando al no buscar al Señor y no obedecerlo.

 Si no empezamos a buscar a Dios ahora, si no lo dejamos Que Se Revele, no vamos a salir del abismo de este mundo de tinieblas que nos rodea y pugna por invadir, que trata de instalarse en nuestra casa-vida-corazón.

 Las tinieblas van a instalarse definitivamente en los corazones porque no los hemos convertido en templos dedicados-consagrados a Dios.

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