viernes, 20 de junio de 2014

NO AMARON A DIOS, NO LO PUEDEN SERVIR, ¿A QUIÉN SIRVEN ENTONCES?



NO AMARON A DIOS, NO LO PUEDEN SERVIR, ¿A QUIÉN SIRVEN ENTONCES?

 Lo que sucede en la iglesia es consecuencia de haber anulado la Presencia Viva de dios, de haberse las almas elegido a sí mismas y haber renegado de Dios, haber despreciado su Voluntad.

 Las almas se eligieron orgullosa e histéricamente desesperándose por ser adoradas, aceptadas, servidas, obedecidas, tomadas en cuenta, por ello es que se enterraron en el mundo.

 Hicieron cuanto el mundo les pedía para aceptarlas, entonces, se volvieron prostitutas. A esta acción miserable, orgullosa, viciosa y desamorada, se le ha sumado la infiltración satánica.

 De esta manera es que se ha cambiado desde adentro, se la ha subvertido en doctrina y costumbres, se ha abandonado lo esencial que es prestar atención a Dios, discernir Su Voluntad y obedecerlo.

 Al no permitirle al Señor Que Se Revele, las almas se impusieron, pero en y por éstas se impuso satanás difundiendo la desolación, provocando la ausencia de Dios, porque si Dios no puede Revelarse, se produce la muerte, se consuma su ausencia.
 La ausencia de Dios es la muerte, tanto para las almas como para la iglesia.

 Se ha abandonado el combate espiritual, por ello es que satanás avanzó sin resistencia y hasta con abominable colaboración. Se infiltró en mentes y corazones, luego, desde adentro, cambió la doctrina y pervirtió costumbres.

 No se hacen esfuerzos por buscar a Dios, por discernir Su Voluntad, no hay sacrificio real de sí, las almas le rinden culto a su imagen-personalidad, luego, se desesperan porque esa imagen-personalidad sea adorada por el mundo.

 Ese modo de proceder es transmitido a la institución, organización, la estructura de la iglesia, entonces, ésta queda sin Dios, es construida humanamente o destruida satánicamente que es lo mismo.

 Las almas se sienten orgullosas de sus abominables obras de transformación y de destrucción, de su anular la Presencia Viva de Dios. y esto es porque creen al adversario, y le creen porque no lo han combatido, no lo han vencido, y porque no han amado a Dios, entonces, no lo pueden servir.

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