sábado, 21 de junio de 2014

PADECERÁN LO MISMO QUE HICIERON PADECER A DIOS



PADECERÁN LO MISMO QUE HICIERON PADECER A DIOS

 La persona que no hace discernimiento de la Voluntad de Dios, aun teniendo buena intención, termina desviándose del camino, acaba por hundirse en sí misma y desviarse de su destino.

 Esto se debe a la falta de humildad, no se deja guiar por Dios ni asistir por Él, no puede ser defendida por el Paráclito y termina por cosechar lo que ha sembrado-buscado, o de recibir lo que se ha provocado.

 Lo mismo ha ocurrido con la iglesia, ha construido humanamente, entonces, ha construido sobre la arena y con barro, sin lo que es distintivo y esencia de la iglesia, El Espíritu.

 Aun peor, se ha querido hacer ver, creer o pasar como del Espíritu lo que fue invención humana, y cuando no, infiltración infernal.

 El tener a satanás adentro es consecuencia de no haber buscado a Dios, de no haberlo elegido, de no haberlo recibido, de no haberse entregado a Él. Dios nos se ha negado, las almas no lo han buscado, elegido, preferido, aceptado, ni se han entregado a Él.

 Si era misión especial buscar y recibir a Dios, traerlo y lograr su Presencia permanente, es su rebeldía y vicio especial no haberlo hecho, y mucho peor aun si encima se han pasado al adversario provocando su presencia y reinado permanente, no solo en sus almas inmundas y corruptas, sino también en la iglesia y en el mundo.

 Advirtiendo el desvío de quienes debían colaborar con Dios, El Señor realizó señales, hizo intervenciones milagrosas, advirtió por medio de otras personas y personalmente a lo largo de la historia.

 No siendo escuchado, recibido, creído, habiendo sido perseguidos los mismos santos que envío a tratar de evitar el desvío y corregir el descarrilamiento, a evitar la entrega a satanás, intervino personalmente.

 Ahí es donde durante el último siglo del milenio pasado ocurrieron las innumerables apariciones tanto de Jesús como de María Virgen.

 Lo que sucedió con esto no solo fue igual, sino que fue peor, se lo ha condenado y perseguido como si del diablo se tratase, demostrando el orgullo, el miedo, la falta de fe y el apego al mundo racional y sin fe.

 Esas mismas apariciones-revelaciones eran una prueba de Dios a la iglesia. La prueba consistía en que debían aprender a vivir espiritualmente, a discernir espiritualmente, pero eligieron lo racional, mundano, terreno y aparente.

 Debían conocer su miedo y desconfianza, pero se fingieron guardianes y defensores de la fe, entonces, persiguieron a Dios en nombre de Dios cometiendo un nuevo Deicidio, anulando la fe y no corrigiéndose.

 Ahí debían purgar su apostasía aprendiendo a negarse y a vencer el miedo, a elegir la fe y hacer un esfuerzo por confiar en Dios, pero lo pisotearon y lo echaron crucificándolo místicamente.

 Ahí no mataron a Dios que no pude morir, mataron la Presencia de Dios en sus almas putrefactas volviéndolas abominables y sembraron la abominable desolación para la iglesia y el mundo. Eso les mereció que ahora sean perseguidos y padezcan lo mismo que han hecho padecer a Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario