domingo, 27 de julio de 2014

EL MUNDO, LA CORRIENTE DEL MUNDO



EL MUNDO, LA CORRIENTE DEL MUNDO

 El alma en estos tiempos de corrupción, orgullo, vicios y perversión, es como un buque agujereado por todos lados que se inunda pronto y desaparece ahogándose en el mar sobre el que debía flotar.

 El mar simboliza el mundo, la corriente del mundo, que es donde tenemos los pies metidos, un mundo sin Dios y construido en contra de Él, sin fe, orgulloso, vicioso, corrupto, desamorado, perverso, corrupto, degenerado.

 Es un espíritu de rebeldía, orgullo, amor propio, caprichos, de obsesiva y enfermiza dedicación a sí, de vanidad y egoísmo, perversidad y corrupción. Esa inmundicia inunda el alma y la impregna, la adquiere integrándola a él.

 El alma se integra a esa corriente del mundo como una computadora a la red, participa de éste y éste de ella. Al integrarse o enchufarse al mundo, al conectarse o adherirse a sus múltiples opciones, el alma pierde la capacidad de disponer de sí misma.

 El mundo por el que quiere ser amada, aceptada, recibida, tomada en cuenta adquiere el control sobre ella, le dice lo que tiene que hacer o no hacer para lograr la aprobación que desea, el reconocimiento que busca, la adoración que ambiciona, o para evitar el desprecio que teme y el ser ignorada del que instintivamente huye.

 En sus delirios de soberbia el alma arrogante se pavonea de ser libe, hacer lo que se le ocurre, dice que no le importa lo que digan o piensen de ella, pero no deja de estar pendiente disimuladamente de estas cosas.

 Su histeria es esa desesperante ambición de ser tomada en cuenta, el deseo de ser arada y no despreciada. Eso la vuelve una alienada infernal, descontrolada insoportable, la convierte en posesiva, absorbente, dominante, manipuladora.

 Llega a ser tales cosas porque así supone que obtendrá lo que desea, la atención y adoración que busca con miedo, angustia y preocupación. Se obsesiona y desespera por imponerse reinar, prevalecer, demandar, exigir, porque así es como adquiere poder y control sobre otras almas, y esto lo quiere porque busca asegurarse ser adorada, amada, tomada en cuenta y no despreciada.


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