lunes, 14 de julio de 2014

LA CABEZA DE LOS PERDIDOS



LA CABEZA DE LOS PERDIDOS

1.- ‘Yo nunca voy a ser un perdedor’, dice rabioso el adversario, por ello es que se desespera por ganar, o al menos, por borrar las huellas de sus derrotas en la historia. Estamos en el momento en el que anula la salvación, donde puede poner el sello final de la traición de la humanidad a Dios, de la elección que ésta hace de su perdición eterna.

2.- Ante Dios el papa es quien representa a la humanidad, por ello lo que hace es en nombre de la humanidad, es como un mandatario.

3.- Justamente, siendo como un mandatario, debemos considerar que nadie lo ha elegido, que es su dominación fruto de un golpe de estado.

4.- Su mandato es ilegítimo, entonces, no representa ni obliga a la humanidad ante Dios.

5.- Solo representa y obliga a quien lo reconoce y acepta, quien lo desconoce y lo reconoce como lo que realmente es, una encarnación de judas, queda liberado de compartir la responsabilidad de sus malas acciones.

6.- Quien lo adora, acepta, reconoce y defiende se hace cómplice de sus rebeldias y heredero de sus tinieblas, comparte la amarga y abominable desolación, padece las tinieblas, sufre el embate de la muerte eterna.

7.- ¿Quién representa a la humanidad ahora ante Dios?, simple, quien la represento siempre, El Señor. Si hasta ahora tuvo vicario fue porque la humanidad era infantil y no había crecido en la fe, pero ya ha llegado la hora de crecer y de dejar lo que antes servía porque es del pasado.

8.- Viniendo El Señor, ya es sabido que lo demás se anula, queda en el pasado, precluye.

9.- El Señor esta ante nosotros en forma espiritual e invisible a los ojos, pero sensible al discernimiento de quien lo busca realmente.

10.- Vive El Señor. Quien no busca al Señor, queda en tinieblas, bajo lo anterior, es parte de la humanidad vieja, el mundo viejo, el que se encuentra controlado por satanás, dominado y sometido por éste.

11.- Quien busca al Señor y lo sigue creyendo verdaderamente en Él, si bien continúa en medio del mundo, no pertenece a este mundo en el sentido que no tiene su espíritu inmundo, tiene el Espíritu del Señor.

12.- El que queda en el mundo esta muerto espiritualmente, padece la abominable desolación, sufre el infierno y la compañía de satanás. El que en medio del mundo busca al Señor, lo recibe, se le entrega y lo sigue, vive, tiene vida sobrenatural, verdaderamente espiritual.

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