miércoles, 16 de julio de 2014

RELACIONES HUMANAS



RELACIONES HUMANAS

 Una persona que tiene miedo, que se preocupa solo por sí, que se ha hundido en su abismo, hace cualquier cosa para lograr ser amada, adorada, tomada en cuenta, aceptada y no despreciada.

 Acá es donde muchas se presentan como necesarias, útiles, capaces, se ofrecen, exponen, pero muchas veces también se imponen como tales convenciendo a otras almas débiles, miedosas y cobardes de eso que dicen que son o pueden.

 De esta manera se producen dependencias, también se generan comodidades, las personas se habitúan y terminan adaptándose al orden establecido por mas que se opresivo, represivo, esclavizante.

 Ambas partes creen que teniéndose mutuamente se aseguran ser amadas, adoradas, tomadas en cuenta, etc., que se liberan del miedo, entonces, pasan a considerar necesaria esa relación e dependencia enfermiza.

 Aun cuando padecen estrecheses e incomodidades, o aun cuando quisiesen otra cosa, no se atreven realmente a quererla o buscarla, menos a tenerla realmente, porque se atan a esa falsa seguridad.

 Ninguna de las dos partes desea algo diferente y esto se perpetúa, se mantiene de forma indefinida hasta que se produce la explosión de la dependencia, de la enfermiza relación por la acumulación de rivalidades, quejas, problemas o hasta que interviene alguien de afuera.

 Almas partes van creciendo en vicios, se deforman, el alma engorda porque no esta en forma, no ama, es viciosa, corrupta, y al creer a lo ancho, comienzan a rozarse hasta que llegan a chocar.

 Si bien las domina el miedo a ambas, los roces se vuelven constantes, la bronca y el deseo de prevalecer crece, entonces los estallidos o enfrentamientos son mas frecuentes.

 También puede suceder que una se contenga mientras la otra explota y reclama mas poder y sumisión, entrega y dependencia, pero al final llega el momento donde es incontenible la furia y bronca generadas por la humillación, dominación y sometimiento constante.

 Finalmente se produce la ruptura por el choque o por la intervención de un tercero a favor de una de las partes, o porque al rondar se hace desear y genera la voluntad en una de ella de terminar con la relación opresiva, de la mutua y enfermiza dependencia.

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