sábado, 2 de agosto de 2014

GENERAR AMOR



GENERAR AMOR

 Hay que aprender a rendirse ante Dios, a entregarse verdaderamente realizando una renuncia total de sí, porque ahí es donde logramos una verdadera liberación.

 Mientras hay resistencia, ambición, deseo de prevalecer e imponerse, incluso diciendo que es por buena intención, hay todavía lugar para el adversario, tiene poder, ingerencia, capacidad de molestar, perturbar, agitar, provocar, rebelar, causar problemas.

 Por miedo, cobardía, falta de amor, cansancio, mediocridad, etc., terminamos queriendo vencer a Dios. podemos haber perseverado, podemos tener tiempo en obediencia y comunión con Él, pero llegamos a ese punto donde todo se agota.

 Formamos falsas esperanzas, tenemos falsas expectativas y renegamos contra Dios, queremos ganarle, suponemos cosas, creemos que tiene que conformarnos. No vemos que ahí es donde el adversario esta tendiéndonos trampas.

 Una trampa consiste en estrellarnos contra Dios queriéndolo dominar, buscando la manera de vencerlo y de prevalecer.

 Otra trampa consiste en esperar lo que no va a ocurrir para que, llegado el tiempo de comprobarlo, frustrarnos, llenarnos de rabia, furia, bronca y ahí, privados de razón, es donde nos indica a Dios como culpable para imponernos que lo odiemos.

 Si hemos agotado la paciencia, si llegamos al límite, si estamos en ese punto donde llegamos con esfuerzo pensando que todo acabaría, conocemos el borde o la frontera de nuestra capacidad.

 Ahí es donde tenemos que rendirnos, reconocer que solos no podemos, que por mas buena intención que tengamos eso no lo podemos soportar y entregarnos sin renegar a Dios.

 Quiere el adversario fomentar en ese punto el reniego, la rabia, la bronca porque por un camino o por otro quiere volvernos rebeldes contra Dios y mas lo desespera vencernos a nosotros que siempre le hemos resistido y lo hemos rechazado.

 Venció a muchas almas, sedujo, engañó, tentó, atrapó, hizo caer, etc., a casi todas las almas, pero como hemos elegido la Voluntad de Dios, con nosotros no ha podido.

 Como buen cerdo caprichoso que es, no se ha dado por conforme, satisfecho, rengado y resentido quiere imponerse y no acepta haber sido rechazado, por ello insiste que lo aceptemos, que nos volvamos rebeldes a Dios.

 Ahí nos ofrece cualquier cosa con tal de seducirnos, y si no logra por ese lado, quiere destrozarnos.

 Acá es donde debemos perseverar, renunciar a nosotros mismos y entregarnos a la Voluntad de Dios para ser libres y para hacer a muchas almas mas también libres. En definitiva, tenemos que generar amor, o sea, dejar de querer ser amados y comenzar a amar.

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