jueves, 6 de noviembre de 2014

FINALMENTE SE ENTREGÓ A SU PADRE



FINALMENTE SE ENTREGÓ A SU PADRE


 El Señor se consagró, entregó, se ofreció convertido en holocausto al Padre. Su Cuerpo fue ofrecido por el dolor, lo mismo que su alma y su espíritu, todo fue un tormento, un verdadero sacrificio:

1.- Sufrió en el cuerpo a manos de sus enemigos terrenos que se descargaron en su contra de manera indecible.

2.- Sufrió en su alma el peso de la inmundicia, corrupción, vicios, pecados, etc., de odas las almas de todos los tiempos, con lo que cargaba para presentarse ante el altar en el que se ofrecía obediente a la Voluntad del Padre muriendo antes que rebelarse.

3.- Sufrió en su espíritu al padecer la ausencia del Padre que se había ausentado, que no le hacía sentir Su Presencia dejándolo desolado para que también en su espíritu se mortificara y ofreciera un sacrificio, porque si hubiese estado consolado por El Padre, hubiese sido fácil padecer los tormentos en cuerpo y alma.

 Mas detalles al respecto de los sufrimientos del Señor en La Pasión, pueden leerse en las obras de María de Jesús de Ágreda, Ana Catalina de Emmerich, María Valtorta y Luisa Picarreta.

 Todo eso es el efecto de lo que interiormente hacía, de su Santo Sacrificio Espiritual ofrecido a diario en Su Sagrado Corazón, el Santo Sacrificio de la Voluntad propia, de la negación a sí para obedecer la Voluntad del Padre.

 A la par que El Señor realizaba esto, estaba en el mundo el anticristo, el hijo de satanás, judas, haciendo algo parecido, pero absolutamente inverso, contrario.

 Ese cerdo infernal no se negaba a sí mismo en nada, no renunciaba a sí para obedecer ni al Señor, ni al Padre que por medio del Señor se Revelaba. Todo cuanto ambicionaba se lo procuraba, pero siempre se frustraba tratando de dominar a Dios.

 Al final, desesperado, lleno de rabia, comprendiendo que no iba a obtener el reinado en el mundo que deseaba, viendo que tampoco podía acomodarse con los poderosos de ese entonces porque había sido visto y reconocido como discípulo del Señor, llenó de rabia, furia, ira, se descontroló.

 Ahí es donde consumó su traición que ya era interior y desbordante, ahí la hizo exterior, la concretó en actos, vendió al Señor y lo puso en garras de sus enemigos.

 Finalmente, se ahorcó, se suicidó, se entregó a su padre, decidió poner fin a su vida negándole a Dios toda ingerencia en su vida, privándolo a Él de decir también en eso último.

No hay comentarios:

Publicar un comentario