lunes, 19 de enero de 2015

AVISO, MILAGRO Y CASTIGO, PRECISIONES



AVISO, MILAGRO Y CASTIGO, PRECISIONES


A) Suceden a la Vez

 Aviso, milagro y castigo ocurren a la vez cuando nos toca una desgracia, cuando tropezamos con la propia miseria, mezquindad, cuando nos golpean las consecuencias de renegar contra Dios.

 Esa desgracia que nos golpea en forma personal haciéndonos padecer, sufrir, humillándonos, imponiéndose y obligándonos a cambiar de vida, rumbo, modificar todo, es un aviso, un milagro y un castigo.


B) En qué consisten

1.- Es Aviso porque ahí podemos salir del delirio orgullo comprendiendo que somos simples humanos y que no somos dioses, reyes ni nada que implique omnipotencia, grandeza, etc., tales cosas son fantasías en las que nos evadimos pretendiendo escapar de la Verdad.

2.- Es Milagro porque tal desgracia, suceso traumático, hecho doloroso, nos da la oportunidad de aceptar la verdad que rechazamos, aquella de la que huimos mientras nos desesperamos por imponernos la mentira de que somos dioses y que por lo tanto merecemos se adorados y los otros nos deben servicio, sumisión.

 Es una oportunidad única para abandonar la mentira, dejar de engañarse, de mentirse, y para dejar de querer engañar y mentir a otros haciendo de la verdad lo que nos mueve en la vida.

3.- Es Castigo porque es lo que hemos merecido al renegar de Dios tanto tiempo, al vivir practicando la inmunda egolatría narcisista infernal cultivando orgullo, apartándonos de Él, no buscando Su Voluntad, y por lo tanto, no obedeciéndolo.


C) Atenuar el Castigo, colaborar en el Milagro, comprender y aceptar el Aviso

 Si en medio de la desgracia que nos toca padecer renunciamos a nosotros mismos, aceptamos la Verdad, ofrecemos los padecimientos como penitencia y sacrificio para reptación de vicios queriendo lograr una verdadera comunión con Dios y entrar en una vida nueva, el aviso habrá servido y el milagro se habrá producido, y por lo tanto, el castigo habrá menguado.

 Solo así el castigo se convierte en un milagro, la desgracia en gracia, porque dejamos la vida egoísta, miserable, ególatra, orgullosa, para comenzar una nueva vida con Dios y guiada por Él.


D) El Castigo Definitivo

 Ahí es donde evitamos el castigo definitivo. Este castigo consiste en que el alma queda definitivamente sin Dios corriendo sobre la faz de la tierra encerrada en sus delirios, dedicada caprichosa, obtusa y perversamente a satisfacer vicios, caprichos y ambiciones sin lograr saciarse nunca.

 Ahí es donde termina por autodestruirse sumergiéndose en el abismo ya desde ahora, alcanzando la pre-condenación que es pasar por el mundo como en el infierno, sin Dios, en tinieblas, esclavo de sí y expuesto al embate de todos los enemigos espirituales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario