sábado, 3 de enero de 2015

¿Y EL MILAGRO EN ARGENTINA?



¿Y EL MILAGRO EN ARGENTINA?


I.- CORRUPCIÓN EN LA ADMINISTRACIÓN:

 Si hubiese un funcionario público honesto hoy, se le debería hacer un monumento.

 En los tres niveles de la administración publica, nacional, provincial y municipal, así como en las tres funciones ejecutiva, legislativa y judicial, no hay funcionario que no sea delincuente.

 O bien ya son delincuentes y por ello con astucia, perversidad y movidos por ambición acceden al cargo público, o bien se corrompen en el camino, o bien al acceder al puesto.

 Esto es grave porque estas personas no son movidas por un espíritu bueno, no desean servir a Dios y a la Patria, no trabajan para engrandecer la Nación, no sirven al estado.

 Solo se dedican a esparcir la corrupción de la que se han convertido en fuentes, escupen el veneno infernal deformando, arruinando, estropeando, demoliendo, etc., todo cuanto tocan o ponen bajo su dominio, poder, autoridad.

 Desvían todo de sus fines, sacan todo de quicio, convierten la función pública en una sede de negocios infernales donde se dedican a tratar con mafias constituyéndose en la mafia pública.

 Es imposible de ponderar debidamente la corrupción abominable que se ha extendido en esta inmundicia que llamamos ‘democracia’ que solo hizo avanzar a bandas de delincuentes al servicio secreto de su majestad para corromper, arruinar y destruir desde adentro al Estado y la Nación postrándonos a los intereses de inglaterra y la masonería.


II.- NO SOLO ES CORRUPCIÓN EN LA ADMINISTRACIÓN:

 Pero también es imposible de medir la corrupción abominables de las almas en general que han gustado de corromperse, arruinarse, degradarse, estropearse, volverse abominables, infernales y hasta semejantes a demonios o peores aun.

 Así como la administración pública en sus tres niveles convierte las oficinas y despachos en cuevas de delincuentes, nidos de ratas, de serpientes infernales, las almas mismas de nuestra Patria en su gran mayoría se han dejado corromper, arruinar, deformar, volver abominables.

 Considerar que esta escrito desde antiguo que cada pueblo tiene las autoridades que merece, si queremos ver-tener algo mejor, vamos a tener que mejorar, porque si el balance general del estado de las almas da negativo, vamos a seguir padeciendo autoridades perversas, infernales, porque no merecemos nada mejor.


III.- PARA VER EL MILAGRO:

 No vamos a ver un milagro, no va a cambiar la autoridad nefasta que impera y que dispone del poder tiránicamente escupiendo mentiras y fingiendo que es democrática, el milagro vamos a tener que hacerlo nosotros reformándonos, encaminándonos, purificándonos, evolucionando, creciendo, madurando, dejando la estulticia abominable infernal que gestamos en la inmunda egolatría que practicamos.

 Hay muchos que dicen tener fe, adorar a Dios, se presentan como almas piadosas, pero jamás han levantado su cabeza, no han discernido la Voluntad de Dios y no han dejado de satisfacer su ego, el abismo mismo del vacío de Dios que llevan adentro.

 Debe haber una evolución espiritual real para que haya un cambio material o terrenal real, de lo contrario no veremos otra cosa mas que tinieblas, y en éstas, reyecitos tiranos haciéndose adorar y servir como dioses reduciéndonos a un estado deplorable semejante a la edad media.

 Esto significa que el presidente va a ser un rey sometido al emperador mundial, luego provincias y municipios serán territorios administrados feudalmente, vasallos del rey y de su inmunda corte de ministros no menos infernales, instaurándose una clase rica dominante y todo organizado en corporaciones corruptas que hacen negocios con el presidente que se considera a sí estado-dios-rey.

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