sábado, 4 de julio de 2015

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (XI)



LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (XI)


Capítulo I: EL DESBORDE DEL ‘YO’

Capítulo II: POR NO HABERLE PUESTO LÍMITES

Capítulo III: SI HUBIÉSEMOS ELEGIDO A DIOS

Capítulo IV: LO BAJO QUE LA HUMANIDAD PUEDE CAER

Capítulo V: BUSCA PROSTITUIRSE CON DEMONIOS

Capítulo VI: ES COSECHAR LO QUE SE HA SEMBRADO

Capítulo VII: CUERPO, ALMA Y ESPÍRITU EN PERSONAS Y PAÍSES


Capítulo I: EL DESBORDE DEL ‘YO’

 Vivimos el desborde del ‘yo’, su descontrol total, se desata y se alza desesperado por hacerse ver, adorar, servir, obedecer, por ello es que constantemente busca imperar, prevalecer, imponerse.

 No cesa de demandar, exigir e imponer que le den cuanto se le antoja o viene en ganas, no se sacia, no se conforma, nunca se da por satisfecho.

 Constantemente quiere algo, no se da por satisfecho, no puede ni quiere, de ahí que siempre esté demandando, exigiendo, pidiendo, imponiendo que le procuren satisfacción.

 No se da por satisfecho porque es un abismo, es puro vacío, es una abominable desolación, es la misma ausencia de Dios en esencia, un renegado maldito obsesionado consigo mismo y que arde desesperado buscando adoración.

 Aun saciándose, conformándose y haciendo cuanto quiere constantemente no puede darse por satisfecho, nada lo conforma, nada lo sacia, es un abismo eterno de ausencia de Dios, y cuanto mas se desespera por saciarse, mas se aparta de Dios y mas insatisfecho queda aun cuando consiga lo que quiere.

 Por otro lado, aun obteniendo lo que desea, no quiere darse por satisfecho, no quiere estar conforme, y esto es porque es odioso, resentido, orgulloso delirante, un maldito ególatra caprichoso que constantemente quiere oprimir, vencer, prevalecer, humillar, dominar controlar.

 Se convence de que se le debe, de que le es debido aquello que quiere, ambiciona, por ello es que se considera habilitado para exigirlo o tomarlo, y en el mismo sentido, se considera justificado para destrozar, atormentar, castigar y hacer padecer a quien no le procura la satisfacción que desea, se le antoja, aquello que se le ha ocurrido y de lo que se ha convencido de que le es debido.

 También, considerar que es odioso, resentido, solo por humillar, vencer, denigrar, se mueve solo por ponerse encima haciendo creer a otros que es mejor y mas grande, superior y mas importante, y a la vez, que esos otros son inferiores, miserables, desperdicio, basura, etc.

 Es pura maldad, tanto como inútil, por ello cuanto hace es destructivo y todo lo que toca lo arruina, es la misma corrupción, putrefacción, abominación, destrucción, podredumbre infernal.

Capítulo II: POR NO HABERLE PUESTO LÍMITES

 Nos encontramos en un tiempo en el que se desborda, extiende y crece multiplicándose el ‘yo’, cada uno padece en sí mismo la tiranía del ‘yo’ delirante de orgullo desesperado y ardiente que busca adoración como sea.

 Se alza, impone, exige, demanda, mendiga o roba atención, adoración, aceptación, reconocimiento. Es tan ‘yo’ que es él mismo y no piensa en otra cosa mas que en satisfacerse, conformarse, saciarse olvidándose que esta en nosotros.

 Se independiza, se mueve por sí mismo y solo lo hace para satisfacerse, saciarse, conformarse, para imponer que se lo vea, adore, tome en cuenta, satisfaga, conforme.

 Al saciarse crece, se extiende, multiplica y como no hicimos hasta ahora otra cosa mas que conformarlo, nos toca padecer su tiranía, hallarnos bajo el peso de su desmedida.

 Ya no lo podemos controlar, se extiende, impone, hace y deshace a su gusto, no le importa mas nada ni nadie, solo y siempre piensa en él mismo, en lo que quiere.

 Con la tiranía de un engendro de demonio que es, dispone, hace o deshace a su gusto, no respeta nada ni a nadie, solo se dedica a satisfacerse, conformarse, saciarse, mientras busca su comodidad.

 No podemos ponerle límites ya, el tiempo para hacerlo ya pasó, la oportunidad la hemos desperdiciado, hemos rengado de Dios, ahora solo podemos padecer su inmunda tiranía arrastrándonos a la ruina actual y eterna.

 Nos movemos en la mas asquerosa indiferencia hacia Dios y todos, pero es porque ese ‘yo’ desmesurado y descontrolado es indiferente a todos, incluso a nosotros mismos, y bajo su yugo-tiranía nos encontramos.

 No soporta limitación alguna, no acepta consejo alguno, no busca nada que sea esfuerzo o sacrificio, solo se mueve para alimentar vicios e inmundicias, para corromperse y desenfrenarse arrastrándonos a la ruina.

 Esa bestia infernal la hemos engendrado, alimentado y parido, ahora nos controla solo para descontrolarnos y arrastrarnos a la ruina, es lo que merecemos por haber rengado de Dios, por no haberle puesto límites al ego-yo, y por habérselos puesto a Dios.

Capítulo III: SI HUBIÉSEMOS ELEGIDO A DIOS

 Padecemos el descontrol total del ‘yo’ que hemos alimentado sin cesar, sufrimos la tiranía del ego totalmente desbocado, descontrolado, desatado.

 Si hubiésemos obedecido a Dios, si hubiésemos hecho un esfuerzo por buscarlo o siquiera por escucharlo cuando nos hablaba o se daba a entender, no nos hallaríamos en esta situación, sin embargo, elegimos constantemente al tirano, al ego-yo.

 Al elegirnos constantemente a nosotros mismos hemos producido una deformación, ha crecido desmesuradamente ese ego-yo, se ha extendido y ahora se halla descontrolado.

 No aceptamos limitaciones, no lo hicimos moverse, esforzarse, trabajar, no lo hemos sacrificado nunca, ahora no tiene límites posibles, no hay manera de que se le pueda imponer las más mínimas limitaciones coherentes y necesarias.

 Así es como se vuelve insoportable, es como una histérica prostituta vanidosa obsesionada por ser vista como una diosa o como una estrella, y nosotros somos el idiota que la conforma en sus ambiciones y delirios, excentricidades y vanidades.

 Así es como vamos a la ruina, de esta manera es como nos hallamos controlados por el descontrol mismo, así es como somos dominados por lo indomable, estamos perdidos, podridos en vida, transformados en similares a demonios.

 Nos hallamos sometidos a una maldita histérica prostituta con delirios de diosa que se alza orgullosa y descontrolada queriendo reinar, prevalecer e imponerse, es el mismo yo-ego que hemos alimentado y saciado, conformado y satisfecho sin cesar y sin educar, en eso se ha convertido, en esa abominación.

 Ahí hemos perdido la consciencia, la noción misma de lo bueno y lo malo, ha sido anulada la capacidad de pensar y ya no hay rumbo, todo es descontrol, extralimitación, vagamos sobre la faz de la tierra desbocados dedicados a corrompernos y empeñados en saciar un ego delirante de orgullo que no se da por satisfecho y que constantemente demanda mas y mas.

 Como tontos hemos elegido este camino de autodestrucción infernal en el que hemos llegado a ser como demonios, e incluso, hasta peores que esos cerdos infernales porque todavía estamos en el tiempo y podemos estropearnos, arruinarnos y corrompernos mas.

Capítulo IV: LO BAJO QUE LA HUMANIDAD PUEDE CAER

 Se lee en el relato del génesis donde se refiere a la caída o pecado original que el hombre se ha convertido en juez de lo bueno y de lo malo.

 Esto significa que ya no escucha a Dios, no le presta atención, no toma su consejo, no aprende de Su Padre Creador lo que es bueno y lo que no lo es, por su cuenta decide lo que es malo y lo que es bueno.

 Ahí es donde se guía por su instinto, se vuelve animal, luego degenera en bestial, y al final, termina siendo igual o peor que demonios con los que se revuelca en chiqueros inmundos.

 Dominado por su instinto, apartado de Dios, olvidado de Él, sumergido en el abismo de su ser miserable, juzga por bueno aquello que le es sensible, agradable, gustoso, atrayente, se mueve como nene ególatra caprichoso obsesionado por saciarse.

 No es diferente a satanás, un ególatra narcisista infernal que se desespera por saciarse y que arde desesperado por lograr ser adorado, servido, obedecido, visto, tomado en cuenta.

 Se vuelve deforme, una caricatura infernal de lo que pudo ser la humanidad, demasiado similar a un mono, pero asquerosamente inclinado a ser como los demonios.

 Usa el tiempo para corromperse, estropearse y desatar sus caprichos, ambiciones, extender su bestialidad diciendo que es bueno y que es liberación lo que en realidad es su propia autodestrucción.

 Constantemente se dedica a la contradicción de lo mas simple, coherente y natural corrompiéndose, estropeándose, deformándose y convirtiéndose incluso en un ser bestial abominable peor que demonios.

 En este sentido se explica que en sodoma y gomorra que son las ciudades de hoy, que son el mundo y las religiones respectivamente, se pretenda que pedófilos sean vistos como víctimas y que sus víctimas sean tenidas como provocadores.

 También buscan legalizar no solo matrimonios homosexuales, sino matrimonio con animales, máquinas, dibujos animados y quién sabe que aberración mas.

 Todo se hace en aras de la igualdad, fraternidad, libertad, pero todo es claro desvarío infernal, es delirio de orgullo, un desafío satánico a Dios, una burla al Creador en la que satanás se goza presentándole lo bajo que la humanidad puede caer.

Capítulo V: BUSCA PROSTITUIRSE CON DEMONIOS

 La humanidad se ha apartado de Dios, se ha separado de Él, se escindió, cada uno se ha hundido-encerrado en sí mismo perdiéndose en el abismo de su ego constituyéndolo en un sepulcro abominable de olvido y negación de Dios.

 Cada cual alza su orgullo delirante adorándose a sí mismo, dándose una imagen adorable y exigiendo adoración, reconocimiento, aceptación.

 Nadie sale del metro miserable y corrupto de su abominable existencia, solo se piensa en el ‘yo’ y con egolatría narcisista infernal se dedican desesperadamente a saciarse, conformarse, satisfacerse, descontrolarse.

 Así es como cada uno se autodestruye, arruina, corrompe, estropea y llega a ser igual a demonios o peor aun, y lo mas grave es que las almas se siente satisfechas de semejante abominación, ya no lo consideran como algo malo, mucho menos lo evitan, hoy lo celebran.

 Se han perdido en la mas grande incoherencia, y es lógico que así sea, se han apartado de Dios y se alzaron orgullosamente queriendo creer que son dioses, reyes, diosas, reinas, o cualquier cosa, ya no tienen cordura alguna.

 Ni en el mundo, ni en las religiones hay coherencia, solo se practica el satanismo que es esa egolatría narcisista infernal en al que cada uno se adora a sí mismo, a la propia imagen, a esa fachada o máscara que se ha construido para hacerse ver, adorar, servir, satisfacer, conformar.

 Ya a nadie le importa nada ni nada, ya nadie piensa en otra cosa mas que en saciarse en el ego, en vicios, ambiciones, caprichos, no soportando límites, no queriendo aceptar nada, ni la coherencia, solo hay caprichos malditos y resentidos, desafiantes que quieren destruir y arruinar todo.

 Buscan lo que es bueno para corromperlo, estropearlo, arruinarlo, destruirlo, deformarlo, para llevarlo a lo contrario, para burlarse de Dios, para alzarse desafiantes demostrando rebeldía, reniego, escupiendo podredumbre infernal que fermenta en su ser miserable y abominable.

 Desgraciadamente todos los intentos de Dios por devolver a las almas al camino, por evitarles este abismarse en el infierno hallándose aun de paso por el mundo, cayeron en saco roto, es decir, no fructificaron.

 Esto no se debe a incapacidad suya para salvar, se debe a la estulticia humana que busca desesperada, excitada e infernalmente descontrolarse, depravarse, corromperse, prostituirse con demonios entregándose a vicios, ambiciones, perversiones, caprichos, abominaciones.

Capítulo VI: ES COSECHAR LO QUE SE HA SEMBRADO

 Dios sostiene al voluntad que desea ir por buen camino, Él la fortalece, pero si las almas no la generan o no la tienen, no puede imponérselas.

 Él invita a las almas a convertirse, a salir de sí, a generar una buena voluntad para luego poder purificarla, encaminarla, fortalecerla, sostenerla y defenderla, pero no quieren, no les interesa, siguen impávidas, indiferentes, como cerdas revolcándose en el chiquero y permaneciendo inertes delante de Dios.

 Solo se mueven para alimentar su ego, conformar su orgullo, saciar vicios y concretar ambiciones, así sí se movilizan, hasta se alteran, desesperan y excitan, pero nunca por cosa buena alguna.

 Ya les ha dado innumerables oportunidades de encaminarse, corregirse, de salir del abismo de egolatría narcisista infernal en el que se entierran renegando de Dios, pero han querido, no se han comportado en una manera diferente a la del pueblo que fue el elegido antiguamente.

 Considerar que Dios les había dado El Salvador, el Mesías, les había enviado a su mismo Hijo, pero se lo devolvieron, lo sacaron a golpes del mundo, lo mataron, y eso mismo hizo esta generación echando definitivamente al Señor.

 Cada uno lo ha echado de su vida al renegar de su Voluntad, al rebelarse y no obedecerlo, al no hacer le esfuerzo de discernir la Voluntad Divina y obedecerlo-seguirlo. También del mundo lo han echado de la misma manera, renegando de su Voluntad y no haciendo lo que Él pedía por el bien mismo de la humanidad, y desgraciadamente, las religiones han obrado de igual manera.

 Así es como asistimos a la abominable desolación, a la ausencia de Dios, a noche mas oscura jamás conocida, así es como han rengado de Dios las almas actualizando la rebeldía original y liberando a los demonios, eligiendo el camino de la mentira, el engaño, el error, la perversa rebeldía caprichosa infernal en la que se convencen de que son diosas para hacer lo que se les antoja autodestruyéndose.

 Acá es donde van a padecer las consecuencias irremediablemente, van a encontrarse bajo el yugo infernal sin remedio, van a padecer la tiranía interior de su ‘yo’ convertido en un demonio y la tiranía exterior de los mismos demonios.

 Y no es castigo, es consecuencia, es cosechar lo que se ha sembrado, es recibir aquello que al cielo se ha ofrecido, un desprecio, un olvido, una rebeldía, una abominación.

Capítulo VII: CUERPO, ALMA Y ESPÍRITU EN PERSONAS Y PAÍSES

Humanidad
Mundo
1
Cuerpo
Territorio, población y recursos
2
Alma
Estado, organización
3
Espíritu
Nación

A)

1.- El alma esta en el cuerpo, y en derredor de éste, es como su vestido o piel espiritual, pero, un alma enferma, viciosa, corrupta y desamorada, se autoconsume, estropea, pudre, es como una piel leprosa, abandona en parte al cuerpo porque se encuentra en proceso de descomposición, autodestrucción.

2.- El alma impregna el cuerpo, lo llena, no solo lo vitaliza, sino que atraviesa lo corporal-material con su esencia espiritual impregnándolo de esta manera de vida.

3.- Donde el alma se retira porque se reduce y no llega a cubrir al cuerpo, se produce una enfermedad, porque la muerte que hay en el alma, llega al cuerpo que deja de estar protegido y asistido por el alma, deja de estar vitalizado por ésta en esa área.

B)

1.- El espíritu es para el alma, lo que el alma es para el cuerpo, es decir, recubre al alma a la vez que se halla dentro de ella, porque la impregna con su presencia, la llena.

2.- Un espíritu que es impuro, es un abismo, por lo tanto, en vez de dotar de vida al alma, se la consume, succiona, así es que la corroe, corrompe, la deja como con pozos que son los abismos donde el espíritu corrupto succiona.

3.- El alma que padece un espíritu sucio, corrupto, impuro, succionador, padece muerte, porque el espíritu que tiene adentro y en derredor, donde se halla contenida, la esta devorando-consumiendo, y luego, ésta alma atormentada, atormenta al cuerpo y lo enferma.

4.- El espíritu debería ser puro, esencialmente amor, pero, como no queremos amar, sino ser amados, se vuelve impuro, enfermizo, muerto y matador, comienza a robar al alma, le quita vitalidad dejándola vacía, enferma, viciosa, corrupta, y ésta, hace lo mismo con el cuerpo.

C)

1.- Si aceptamos la Voluntad de Dios y nos entregamos a Ella, se genera un espíritu de amor, verdadera voluntad de amar y es como el cabo que une la fruta al Árbol, es por donde recibimos Amor-Vida-Espíritu de Dios, de manera que tenemos Vida Eterna en el mundo, Dios Vive-Permanece en nosotros, y nosotros en Él.

2.- Si renegamos de la Voluntad de Dios, se corta el cabo, entonces el fruto se cae a tierra, se golpea, comienza a pudrirse, y se expone a bichos y bestias, a enemigos interiores y exteriores para acabar desapareciendo, convirtiéndose, reduciéndose a nada.

D)

1.- Lo que ocurre con una persona en particular, ocurre con el conjunto de éstas, así es que, si consideramos un país, el cuerpo esta formado por la población y el territorio, el alma por la organización estatal, y el espíritu por la nación.

2.- La nación le da vida al estado, y éste al territorio y a la población, por ello, si la nación es corrupta, el estado pasa a ser corrupto, y luego se corrompe la tierra, queda maldita, desolada, sin-Dios, se convierte en una región habitada por demonios, expuesta a sectas, mafias, y a todo tipo de delincuencia, tanto común como organizada, así como a todo tipo de tráfico ilegal, como armas, drogas, personas, órganos, etc.

3.- Una nación corrupta tiene un estado corrupto y acaba por corromperse por completo, se pierde, desmembra, es decir, se divide, se convierte en sectas o se sectoriza, se divide en partidos, se llega a convertir verdaderamente en ‘tierra de nadie’, donde asolan el hambre, las pestes y la guerra, es decir, aquello que solo puede prevalecer donde hay vacío y desolación, ausencia de Dios, olvido de Él, reniego de Su Voluntad.

4.- Así como la corrupción espiritual de una persona se contagia a otra, porque es como una mancha negra, o como enfermedad contagiosa, la corrupción de una nación, también se impone y contagia a otra, de esta manera es que una nación muerta, corrupta, maldita, desamorada, contamina, enferma y mata a otra, la arrastra a la corrupción.

5.- Notar las mafias como se instalan pasando de una nación a otra, contagiando su podredumbre y maldad, matando, robando, saqueando, efectuando una verdadera depredación de recursos, bienes, almas, etc.

6.- También hay naciones muertas, que han renegado de Dios y se han vuelto adoradoras del dinero, que se desesperan por acumularlo enfermizamente, éstas se infiltran en el territorio de otras naciones y las controlan-poseen como los espíritus impuros poseen a los cuerpos de quienes se hallan de paso por el mundo.

E)

1.- Tanto satanás como sus demonios, pueden poseer un cuerpo sometiendo al alma, convirtiéndose así en ocupantes ilegales, ‘okupas’, que le roban vida, quitan vitalidad al alma y la atormentan, la castigan, hacen padecer a la vez que la devoran como pirañas.

2.- Otra cosa que pueden hacer es colgarse-adherirse a las almas sin poseer el cuerpo, lo que es como asociarse, formar una mafia, una asociación ilícita para pecar, para rebelarse contra Dios y oponerse a Él. Esto es sutil, oculto, disimulado, incluso las almas mas hipócritas y corruptas son las que mas se esfuerzan por aparentar perfección en religión, como ocurría con fariseos, maestros de la ley, saduceos, escribas, etc., en el tiempo del Primer Paso del Señor por el mundo.

3.- Esas dos acciones de satanás y sus demonios, también las hacen naciones corruptas, muertas, sin espíritu de vida, que adoran a satanás, al oro, al becerro de oro, que se excitan por el dinero y deliran por el poder, pues pueden llegar a meterse en territorios y apoderarse de éstos mediante operaciones mafiosas, corruptas y perversas, convirtiéndose en poderosas según el mundo.

4.- También pueden ejercer un poder o control oculto, desde las sombras, asociándose ilícitamente, infiltrándose en el estado, etc., desviándolo, corrompiéndolo y sumergiéndolo en la corrupción material y moral, que es el signo evidente de la corrupción espiritual.

ASPECTOS ESPIRITUALES Y PSICOLÓGICOS DE LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD:

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (I):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (II):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (III):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (IV):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (V):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (VI):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (VII):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (VIII):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (IX):

LA CAÍDA DE LA HUMANIDAD (X):

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