miércoles, 5 de agosto de 2015

COSMOGONÍA ACTUALIZADA (III)



COSMOGONÍA ACTUALIZADA (III)


ENSAYO DE COSMOGONÍA ACTUALIZADA (I):

ENSAYO DE COSMOGONÍA ACTUALIZADA (II):


Capítulo I: EXISTIR NO ES LO MISMO SER

 Cada tanto envía El Señor almas especialmente puras que crecen o evolucionan espiritualmente mas de lo común que son adelantadas de su Reino.

 Su función es correr un poco el velo o manto oscuro de la realidad de este mundo para descubrir la realidad verdadera, la espiritual.

 Dios mismo reside, vive, permanece en esas almas puras, espirituales, elevadas, evolucionadas, y desde ellas, o por medio de ellas, Dios mismo obra, interviene en el mundo.

 El alma que dice ser por sí misma, que dice soberbia y orgullosamente ‘yo soy’, delira, miente, se evade de la realidad internándose en el abismo de egolatría narcisista infernal, se pierde en tinieblas, las tinieblas del olvido de Dios, se sumerge en la oscuridad, la oscuridad de la negación de Dios.

 Dios Es, Él Es, Él Es El Que Es, Él Es El Ser, El Que Es por Él mismo sin que nadie lo haga ser porque Es.

 Las almas son criaturas de Dios, existen, pero no son. La misión de las almas es buscar a Dios-Verdad-Vida y aceptarlo, entrar en comunión con Él, creciendo, evolucionando espiritualmente.

 Deben salir de su ego-abismo-yo, deben dejar de pensar en sí, en lo que quieren o no quieren, buscando la Verdad-Vida-Voluntad de Dios, del Ser, del Que Es.

 Deben obedecerlo-seguirlo, renunciar a sí, a su voluntad, porque la voluntad propia expresa el miedo-ego, la preocupación por sí y es caprichosa, obtusa, miserable, ambiciosa, no satisface.

 El alma que se dedica a hacer su propia voluntad esta alimentando una mentira-fantasía-delirio-evasión de la realidad, esta diciendo ‘yo soy’ fuera de El Que Es, fuera de la Verdad, llama ‘verdad’ a lo que es su desvarío, capricho, ambición.

 Llama ‘verdad’ a lo que es su deseo de ser por sí misma y sin Dios, aparte de Él, se evade de la realidad, se engaña, se miente a sí misma, se encierra en un delirio orgulloso donde se cubre de tinieblas diciéndose las mentiras que desea escuchar.

 El miedo mismo mueve a las almas a querer creerse autosuficientes, a que digan en palabras o hechos ‘yo soy’ fuera del Que Es.

 Para que lleguen a ser verdaderamente las almas deben dejar a Dios Ser Dios, dejar a El Que Es, Que Sea, que decida, Que Haga Su Voluntad y así pasan del simple existir a ser, porque entran en comunión con Él, participar en El Ser, El Ser, El Que Es, puede permanecer en ellas.

 Si El Que Es no puede Ser en el alma, esa alma existe pero no es porque no recibe el Ser, no participa en El Que Es. Esa es un alma muerta, permanece en estado de muerte y perece en estado embrionario degenerándose como demonio.

PROFETAS QUE EXPRESAN EL SER DE DIOS:


Capítulo II: EL FALSO PROFETA NO HABLA DE SACRIFICIO


 El falso profeta finge estar unido a Dios, dice ser su enviado, representante, aparenta servirlo, pero en realidad no es mas que todo lo contrario.

 Dios no lo ha enviado, tal vez lo ha llamado, pero no lo ha enviado ni lo va a enviar, se envía solo y a la vez, lo envía el adversario.

 No representa a Dios, no sirve a Dios, no esta unido a Él, es el peor de los rebeldes, un cerdo ególatra vanidoso dedicado a satisfacer el abismo de su miseria en el que se revuelca con demonios.

 Hipócrita embustero que finge-aparenta servir a Dios pero que en realidad se dedica a satisfacerse a sí mismo y que por el abismo de su inmunda egolatría acaba sirviendo a satanás.

 En su desesperación por satisfacer su ego abismal dice cuanto se desea escuchar, seduce, engaña, encanta, atrae, pero es un chanta, no da ni soluciona, solo busca saciar su ego, es un charlatán, su palabra no tiene mas efecto que el de seducir, engañar, atraer, atrapar, retener.

 Devora o consume a las almas, quiere saciar su ego, llenar su abismo-vacío. Considerar que se ha ligado al infierno constituyéndose en un puente, enlace, enganche, nexo, por ello es que, a su vacío-abismo se añade el mismo abismo infernal.

 Por su intermedio salen los demonios del abismo para atormentar a las almas, para castigarlas como en el infierno acá en la tierra, para someterlas, esclavizarlas, succionarles vida, exprimirlas, oprimirlas, resecarlas.

 Provoca tinieblas porque se impone, se coloca en medio, es como un eclipse, no deja ver el sol, quiere ser adorado en el lugar de Dios, así es como genera tinieblas, porque esta haciendo que las almas se olviden de Él para adorarlo a él, o mas bien, a su falsa imagen, esa máscara con la que se presenta en el mundo.

 En vez de disipar las tinieblas provoca mas tinieblas, en vez de colaborar en la salvación de las almas termina colaborando en la perdición de éstas.

 Considerar que El Señor vino al mundo para ofrecer un Santo Sacrificio de negación de sí obedeciendo al Padre hasta la muerte, el falso profeta no habla ni enseña a seguir al Señor en este camino, al contrario, habla de revolución social, marxismo, igualdad, fraternidad, unidad, inclusión, justicia social, etc.


Capítulo III: EGO-MENTIRA-DELIRIO-FANTASÍA


 Nos hallamos encerrados en la cápsula del orgullo, es de cemento, una mortaja eterna, y para colmo, tiene barrotes de acero que simbolizan la soberbia.

 Queremos creer que somos autosuficientes que no necesitamos de nada ni de nadie, queremos creer que solos nos bastamos, podemos y así nos movemos orgullosamente sobre la faz de la tierra delirando de orgullo, defendiendo la mentira que queremos vivir, ver como real, construir.

 Es lógico que después se derrumbe, venga abajo, se caiga, es mas que evidente que tal delirio se desmorone. Es una ilusión, es tinieblas, se disipa, se desvanece, perece porque es inconsistente.

 Nos evadimos de la realidad encerrándonos en fantasías que expresan nuestros caprichos. Los caprichos son expresiones del miedo, de la preocupación por sí, son producto del miedo y funcionan como autodefensa, como protección, manifiestan el mismo instinto de conservación.

 Nos volvemos caprichosos, odiosos, resentidos, con violencia siempre queremos imponernos, prevalecer, reinar, y si bien parece fortaleza, es miedo, es miedo presionado y ahogado en preocupaciones que se enciende, volatiliza y convierte en furia.

 Cuanto mas miedo, mas queremos imponernos, mas buscamos seguridad, mas funciona la autodefensa, mas se impone y prevalece en el interior el instinto de conservación.

 Nos sentimos orgullosos, plenamente satisfechos de esto que llamamos ‘vida’, pero no es vida sino muerte, es ilusión, fantasía, capricho, es autodestrucción, un cúmulo de tinieblas, vicios, abominaciones en donde nos consumimos insistiendo frenética e histéricamente con que somos, podemos, sabemos, tenemos, etc.

 El delirio orgullo nos consume, mata, arruina, estropea, cuando queremos satisfacernos en nosotros mismos y vanagloriarnos de autosuficiencia, terminamos consumidos tratando de construir esa mentira en el mundo.

 Esa mentira es mas para mentirnos y convencernos a nosotros mismos que al mundo al que después le reclamamos adoración o que vea y tenga por cierto lo que hicimos.

 Para conformar el propio ego construimos la mentira-delirio-fantasía de la autosuficiencia que termina convirtiéndose en un sepulcro, mortaja eterna de orgullo que es como enterrarse en cemento gris que se volverá de piedra indestructible para siempre.

 En el fondo somos miedo, preocupación por nosotros mismos, egoísmo, una nada corrupta y miserable. De eso tenemos que salir, mudar esa esencia, entrar en comunión con Dios, con El Ser, participar en Su Ser-Espíritu-Esencia, dejarlo Que Sea-Piense-Se Revele en nosotros y colaborar en Que Haga, Que Haga Su Voluntad en nuestra vida para que tenga Vida-Presencia y así pueda hacernos participes en Su Ser-Vida-Espíritu.


Capítulo IV: QUE SEA EN NOSOTROS Y QUE VEAMOS SU REINO


 Dios Es El Que Es, Es El Ser, El Que Es por Sí mismo. Las criaturas son al participar en su Ser, opción que Él les deja realizar durante su período prueba.

 Las criaturas existen, pero no son, en la prueba pueden optar por ser o por no ser.

 Eligen ser cuando no son por sí mismas, cuando mueren a sí eligiendo a Dios, dejándolo a Él Ser.

 Para recibir a Dios verdaderamente tienen que morir a sí, abandonar el delirio orgulloso, reconocer que por sí mismas no son, que solo existen, que solo Él Es.

 Cuando mueren a sí, cuando aceptan que no son por sí mismas y ven que solo existen, abren la puerta, reciben al Que Es, reciben a Dios. Ahí es donde participan en su ser y donde su simple existencia se convierte, cambia, muda, es vivificada, purificada, transfigurada y hasta transubstanciada.

 La criatura que no recibe a El Que Es, a Dios, que no se niega a sí misma y no admite la Verdad, la Revelación de su Palabra Viva, queda encerrada en su simple existencia, no es ni será, es como una semilla sin germinar.

 Dentro de sí dice y cree cualquier cosa, puede imaginarse ser cualquier cosa, pero la Verdad continúa siendo la misma, no ha admitido a El Que Es, no ha recibido la Vida Verdadera, y por lo tanto, no es, solo delira, fantasea, se evade de la realidad, se pierde en una ilusión que solo ella ve.

 Lo grave es que la criatura se comporta de acuerdo a ese delirio, a esa falsa creencia, la construye y trata de materializar en el mundo, y así es como se vuelve enajenada, se encuentra disociada de la realidad, construye ilusiones que con el tiempo se diluirán.

 Esas ilusiones tienen pies de barro, es inevitable que se caigan al chocar constantemente contra la realidad real de la que se ha evadido.

 Esas ilusiones son tinieblas, manto oscuro que las criaturas se dan para no ver la realidad pero que termina constituyéndose en una mortaja.

 La cuestión es simple, hay que madurar, crecer, evolucionar, dejar de mentirse, dejar de engañarse, dejar de fantasear, buscar la Verdad, obedecer a Dios, dejar de renegar de Su Voluntad, hay que recibirlo a Él, seguirlo, entregarse, porque solo así lo recibimos y solo así Vivimos verdaderamente, solo así tenemos a El Que Es.

 Solo así El Que Es llega a Ser en nosotros, tiene su lugar, forma su Presencia-Vida-Reino.

 Si Dios-Ser-Vida-Verdad Hace Su Voluntad en nuestra vida-existencia, tiene Vida-Presencia en nosotros y ahí nos comunica Su Vida-Ser-Esencia-Espíritu. De nosotros depende aprender a discernir Su Palabra-Verdad-Revelación para poder obedecerlo-seguirlo, para colaborar en Que Sea en nosotros.


Capítulo V: MUERTE ORGULLOSA U ORGULLOSA MUERTE


 Al haber padecido, al haber sido despreciados, odiados, rechazados, perseguidos, humillados, olvidados, etc., se genera en el alma autodesprecio.

 Peor aun es la situación si hubo ilusión, deseo, esperanza, expectativa, se genera mas autodesprecio y para colmo, se asocia a la idea de felicidad el dolor y el sufrimiento, la decepción y el desencanto, la desilusión y los tormentos.

 Eso motiva que nos impongamos inconscientemente no querer ser felices. Se impone como autodefensa el negarnos a buscar la felicidad.

 Nos limitamos a construir una ficción, evasión de la realidad, hacemos una vida irreal en la que buscamos instintivamente evitar lo que nos hizo padecer.

 Es como cuando nos lastimamos, y a pesar de haber pasado el tiempo continuamos evitando recargar el peso sobre el pie herido, se vuelve una costumbre y acabamos atrofiándolo, es una costumbre nociva.

 Instintivamente evitamos lo que nos hizo padecer, lo esquivamos, así es como construimos en el aire, fuera de la realidad, una mentira, pero estamos conformes con ello porque nos parece algo seguro.

 Colocamos tinieblas-inconsciencia-olvido bloqueando aquello que fue doloroso, penoso, traumático, lo aislamos, caminamos en derredor, pero queda la espina clavada y aunque no lo queramos ver, continúa produciendo dolor.

 Fingimos no verlo, nos acostumbramos a no verlo, pero sabemos en el fondo que continúa estando ahí, es mas, ha llegado a determinar toda nuestra vida, aquello que hacemos y que dejamos de hacer.

 Así es como llegamos a tener una vida vacía, ficticia, aparente, solo basada en perfecciones y formalidades, pero sin Vida Verdadera.

 Nos sentimos orgullosos y satisfechos de ello, pero es una cárcel-sepulcro, no hay vida, no hay amor ni hay voluntad de amar, ni siquiera hay amor a sí mismo, es una mera existencia gris monótona, costumbrista, autómata, que tiende a volverse sumamente oscura y tenebrosa.

 La cuestión es quitar la espina, resucitar la voluntad de amar, vencer el miedo que nos impone no querer ser verdaderamente felices. Tenemos que purgar el alma, purificar el corazón, volver a la vida, dejar de mentirnos, dejar de evadirnos en fantasías, hay que buscar la Verdad, escuchar la Revelación de Dios y empezar a amar en verdad para salir de ese estado de muerte orgullosa o de orgullosa muerte.


Capítulo VI: SOLO SOMOS CUANDO PERMANECEMOS EN LA VERDAD, (Caída del adversario)


 Los Ángeles fueron creados por Dios y luego de la prueba el Él les revelaría Su Ser haciéndolos partícipes de éste, haciéndolos ser, elevándolos de su mero existir.

 Esto solo fue posible para los Ángeles que perseveraron en la prueba, que se vencieron a sí mismos y que vencieron a los que se volvieron rebeldes, aquellos que cayeron en la egolatría apegándose a delirios, volviéndose mentirosos.

 Éstos llamaron ‘ser’ a su mero existir y deliraron de orgullo, incluso hubo uno que quiso creer que era mas que Dios, mas que El Que Es, el mismo que lo llamó a la existencia de la nada y que le dio la oportunidad de participar en Su Ser.

 Prefirieron esos rebeldes ególatras orgullosos la mentira, el delirio, la fantasía, y no quisieron salir de su error. Para colmo de males se desesperaron por imponer su error-mentira-fantasía-delirio, quisieron hacer prevalecer eso por sobre la Verdad.

 Fueron derrotados por los Ángeles buenos, leales, aquellos que defendieron la Verdad. Los Ángeles buenos perseveraron en la prueba venciéndose a sí mismos y derrotando a los rebeldes-mentirosos-delirantes de orgullo y mentira.

 Los Ángeles buenos vieron a Dios después de la prueba, Él les descubrió su Ser haciéndolos partícipes de Él, confirmándolos en la Vida para siempre, Vida Eterna.

 Los ángeles rebeldes perdieron esa posibilidad para siempre al haber perseverado en el error, al haber persistido en la mentira, al querer perderse para siempre en tinieblas con sus delirios-fantasías-caprichos.

 Es curioso, el ángel que pudo ser el primero y mas alto, terminó volviéndose un cerdo ególatra sumamente vanidoso y en vez de corregirse, purgar su error, abandonar la mentira, salir de su fantasía, persistió en la perversidad llegando por ello a consumirse, se autodestruyó y terminó convirtiéndose en el último de todos.

 Al persistir en el error y defender la mentira sin querer corregirse, fue precipitado al abismo eterno por medio del abismo mismo en el que se había convertido, abismo de egolatría.

 Yace allá abajo, su esencia es sumamente impura, no puede elevarse, su lugar propio y correspondiente es abajo, el infierno mismo, la mas completa negación de Dios-Verdad, la mas absurda de las mentira, el peor de los delirios.

 Desgraciadamente son muchos los que comparten su fantasía-delirio-ser-mentira-error, son muchos los que dicen ‘yo soy’ por sí mismos queriendo permanecer totalmente afuera de El Que Es, sin obedecer y sin recibir a El Que Es Verdaderamente, a Dios mismo, la Verdad misma.

 Solo somos cuando Él Es, solo somos cunado El Que Es Es en nosotros, cuando permanecemos en la Verdad.


Capítulo VII: HUMANIDAD DE CABEZA, REINA EL ADVERSARIO, ANTICRISTO


 Como toda criatura, el adversario, satanás, tuvo su período de prueba y no la aprobó, no la pasó, no eligió a Dios-Verdad, se eligió a sí mismo, la mentira, el error, su fantasía-delirio-capricho.

 Por ello es que cayó, se precipitó en su abismo y siendo un abismo inmundo y abominable, no podía permanecer en el Cielo. Siento tan inútil como llegó a ser, debió ser echado, no tuvo ni capacidad para irse.

 Quedó en el fondo del abismo porque es un abismo de egolatría narcisista infernal.

 La cuestión es que ha logrado seducir, encantar, atraer a la humanidad al su abismo, ha logrado que se diera vuelta la humanidad convirtiéndose en ególatra narcisista infernal, logró que siguiera sus pasos.

 Como las almas son involucionadas, ególatras, viciosas, narcisistas, corruptas, se hallan hundidas en sí, olvidadas de Dios, de espaldas a Dios, enterradas en su propio abismo de mentira.

 Al encontrarse encerradas en el abismo de egolatría narcisista infernal no ven a Dios, miran hacia abajo, por ello es que lo de abajo lo toman como si fuese arriba, niegan encontrarse de cabeza, no ven la realidad, niegan ser ególatras, se sienten orgullosas de sus desvaríos.

 Al permanecer de cabeza tienen a Dios a sus pies, deliran con que Dios las adora, satisface, conforma y sigue en sus desvaríos, caprichos, fantasías aberrantes de orgullo, inmundas deformaciones infernales.

 Al estar de cabeza, por sobre su cabeza no tienen a Dios porque lo dejaron atrás y bajo sus pies. Sobre su cabeza tienen el infierno, y a quien reina allá abajo, el primer delirante ególatra narcisista, satanás.

 Esta infame realidad espiritual se ve reflejada en el mundo, las autoridades que tienen son infernales, cuasi-demonios, no son espirituales, santas, puras, verdaderas.

 En el mundo, simbolizado en el mar, reina un orgulloso ególatra narcisista infernal y en la religión simbolizada en la tierra, reina otro orgulloso ególatra narcisista infernal. Así es como tenemos a la bestia y al falso profeta, la bestia que surge del mar y la bestia que surge de la tierra.

 Entre ambos conforman al anticristo que reina sobre la faz de la tierra, que liga el mundo sin Dios y la religión sin Dios al infierno, a satanás, a las tinieblas, a la perdición eterna.

 Si queremos ver otra cosa vamos a tener que colaborar en la vuelta del Señor, debemos buscar la Revelación, la Verdad, discernir la Revelación-Voluntad de Dios y recibirlo-obedecerlo-seguirlo saliendo del abismo de egolatría, volviendo a la vida, abandonando el sepulcro del orgullo, permaneciendo en la Verdad.

 Como la humanidad se halla de cabeza, reina el adversario-mentira-delirio, por ello es que impera en el mundo su vicario, el anticristo, el impostor, el mentiroso, el chanta, un gran embustero.

ANTICRISTO, satanás ENCARNADO:

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