lunes, 17 de agosto de 2015

¿PARA QUÉ ESTÁN?, ¿QUÉ ES LO QUE HACEN?



¿PARA QUÉ ESTÁN?, ¿QUÉ ES LO QUE HACEN?


 Dios Padre Envía a Dios Hijo a las almas, no para visitarlas, hacer una visita social, amistosa o para perder el tiempo, y mucho menos para adularlas, ensalzarlas, decir alabanzas a ególatras desamoradas que solo piensan en su orgullo.

 Envía a Su Hijo a Salvar almas, San Juan lo dijo dos veces, esta escrito, pero pareciera que las almas llenas de orgullo, amor propio, vicios y embebidas en el miedo, no quieren entender esto tan simple.

 Jesús Es El Salvador, no es un charlatán de feria, no es un histérico que grita, no es un chanta preocupado por los asuntos mundanos, para esas cosas están pastores, sacerdotes, rabinos, etc., El Señor Es El Salvador.

 Las almas que deseen en verdad salvarse, deben dirigirse al Señor, mientras que las que quieran circo, espectáculo, disipación, engaño, pueden dirigirse a las religiones de estos tiempos.

 Por supuesto que hay excepciones pero es muy difícil encontrarlas porque son pocas las almas de buena voluntad que teniendo algún tipo de autoridad religiosa renuncien realmente a sí mismas y se dediquen a buscar y seguir al Señor verdaderamente.

 Casi no hay almas que busquen la Voluntad de Dios, y si bien eso es grave en el mundo, lo es mas en las religiones que están para esto. Si las religiones no buscan a Dios, no disciernen Su Voluntad, ¿Para qué están?, ¿Qué es lo que hacen?.

 Con el correr del tiempo se caen las máscaras, todo se pone en evidencia en los hechos mismos, por ello es que podemos comprender que las religiones están para los negocios, y no muy santos.

 No buscan la Salvación, no colaboran en ella, no se salvan, ni ayudan al Señor a salvar almas. El Señor fue muy claro al respecto, “Conmigo o contra Mí”, porque, “El que no recoge Conmigo, desparrama”.

 De esta manera comprendemos que al no colaborar en la Salvación, están en contra del Señor y están recogiendo para el adversario, o sea, se consagran a satanás y se entregan a la muerte eterna.

EMPRESAS RELIGIOSAS:

EL DESENGAÑO DE LA RELIGIÓN:


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