miércoles, 14 de octubre de 2015

EL VERDADERO AMOR A LA PATRIA



EL VERDADERO AMOR A LA PATRIA


 Personas de espíritu grande realizan grandes obras, mientras que personas de espíritu pequeño realizan obras miserables.

 Personas magnánimas, desprendidas de sí, entregadas a Dios y a la Patria son capaces de ejecutar grandes obras, emprender grandes empresas, son capaces de alcanzar la gloria de ser héroes delante de Dios y de la Patria.

 Personas miserables, ególatras, hundidas y encerradas en sí mismas que solo viven por y para su imagen terminan convirtiéndose en traidoras, vende patrias, como prostitutas por dinero, fama y poder se venden al mejor postor traicionando a Dios y a la Patria, dedicándose a satisfacerse hasta el hartazgo reventando como cerdos sin llegar a saciarse o conformarse nunca, son en sí mismas un antro de corrupción, luego, corrompen todo lo que tocan.

 El Verdadero Amor a la Patria se expresa como todo amor, en la entrega, el amor es entrega, es ponerse a disposición de aquello que se ama, por ello es que amamos verdaderamente a la Patria entregándonos a Ella.

 Notar lo que hacen los farsantes, chantas, embusteros, adoran a personas, adoran a sus líderes como hacen los fanáticos en las sectas, los elevan a la categoría de dioses y luego creen que esos imbéciles e inmundos ídolos son la patria, negándose a ver la realidad, no queriendo entender que son una banda de delincuentes infernales.

 El alma grande, desprendida, magnánima, se ofrenda a su Patria, se dedica a engrandecerla, la eleva espiritual, moral, intelectual y terrenalmente, trabaja y se sacrifica para hacerla verdaderamente grande, incluso y especialmente en oculto y diario sacrificio.

 La persona miserable trabaja mezquina para su logro personal, para su éxito terreno, se vuelve perversa, ambiciosa, maníaca, caprichosa, histérica, se obsesiona por imponerse, prevalecer, reinar, por imponer su maldita voluntad corrompiéndose y corrompiendo todo cuanto toca.

 Ésta permanece encerrada en su fantasía, perdida en su delirio, sumergida en el abismo de su egolatría viendo lo que quiere ver, negándose a ver la realidad, negándose a buscar la Verdad, renegando de Dios y construyendo máscaras o apariencias para encubrir sus constantes delitos, es una fuente de corrupción espiritual, moral, intelectual y terrenal.

 Si bien el Verdadero Nacionalismo es amor a Dios y a la Patria, esto no significa ser un pusilánime enfermizo imbécil que se deja arruinar espiritual, moral, intelectual y terrenalmente.

 Justamente, por amor a Dios y a la Patria se debe defender la Verdad, el Bien Verdadero, se debe defender espiritual, moral, intelectual y terrenalmente aquello que Dios mismo nos ha dado.

 Nada mas grande que ofrendar la vida a la Patria para defenderla contra los enemigos que la corrompen, destruyen, arruinan, estropean y hasta la consagran a satanás y a la muerte eterna porque practican ocultismo infernal en las sectas a las que pertenecen.

 Esto se hace por amor a Dios y por amor a la Patria, no por odio a los enemigos como hacen los fanáticos llenos de orgullo que temiendo perder sus perversos negocios los defienden odiando como a delincuentes a quienes disputan con ellos el nefasto poder que ejercen a la manera de los demonios.

 Los imbéciles miserables que se fingen políticos en estos tiempos y que se enmascaran de democráticos son dictadores que usurpan el poder y que lo usan contra los administrados y no a favor del crecimiento de la Patria y la maduración de la Nación como debieran. Estos delincuentes defienden su poder, el poder que ejercen tiránica, despóticamente, el que han adquirido fraudulentamente, y lo hacen con fanatismo infernal diciendo como idiotas que se los ataca y que se ataca a la patria, a dios, etc., están completamente ciegos, creen sus propias mentiras, son sumamente peligrosos.

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