lunes, 18 de enero de 2016

HISTERIA INÚTIL ORGULLOSA COLECTIVA



HISTERIA INÚTIL ORGULLOSA COLECTIVA


 No todos en el mundo tienen la misma capacidad de comprensión, sería incoherente considerar que somos todos iguales porque la evidencia esta a la vista, encima, no a todos les interesa comprender, lo que agrava aun mas la situación.

 Un alma que ha crecido, evolucionado y madurado espiritualmente, puede ver-comprender-entender a Dios mientras se halla de paso por el mundo simplemente porque lo ama y lo ha elegido, entonces, puede y debe tenerlo.

 Un alma que no ha amado a Dios, que no le interesó ni le interesa, no lo ve ni lo entiende, ni merece tenerlo tampoco, entonces, no lo tiene, no lo ve, no lo comprende, ni le importa el hecho de capital importancia por el que se perderá en tinieblas, dado que en el mundo las adora, elige y prefiere.

 El alma que ama a Dios, sale de sí misma y entra en Presencia de Dios, entonces, camina en el mundo como en el Cielo, amando, obedeciendo, siguiendo y sirviendo a Dios.

 El alma que no ama-obedece a Dios, permanece encerrada en el sepulcro de su vida viciosa y desamorada dedicándose a sí misma sin llegar a satisfacerse o conformarse nunca, simplemente porque no hay que o quién pueda reemplazar  a Dios, a aquel que ha descartado-rechazado.

 Hoy en día reina en el mundo la histeria inútil orgullosa colectiva, es decir, cada uno se ha encerrado en sí mismo y no hace otra cosa mas que preocuparse por sí y dedicarse a hacerse adorar, servir, obedecer, aceptar, etc.

 Eso provoca que las almas se desesperen por obtener igualdad a ultranza, a toda costa, diciéndose ‘discriminadas’, si no la consiguen, pero la igualdad es para iguales, no podemos decir que peras son iguales a manzanas solo porque tiene que haber igualdad.

 Es una histeria orgullosa la que impera, y por la que las almas se dedican a pelear reclamar, exigir, etc., cayendo en incoherencias infernales, perdiendo el tiempo mientras que demandan reconocimiento para su orgullo y satisfacción para sus caprichos.

 Mientras las almas pasan por el mundo egoísta, miedosa y preocupadamente dedicadas a sí mismas, a pelear contra todos buscando prevalecer e imponerse, dominar y controlar, someter y humillar, no le prestan atención a Dios, no buscan Su Voluntad y no colaboran con su propia Salvación, entonces, colaboran con satanás sin saberlo en la destrucción que pretenden imponerles.

 Mientras continuemos dedicándonos a nosotros mismos, practicando el egoísmo, suponiendo que empeñarse en defender el orgullo, vamos a seguir en tinieblas, vamos a continuar olvidados de Dios, enterrados en el abismo de egolatría.

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