martes, 26 de enero de 2016

SIETE VICIOS CAPITALES



SIETE VICIOS CAPITALES


8.- INTRODUCCIÓN: RUINA Y RESURRECCIÓN

1.- SOBERBIA

2.- LUJURIA

3.- AVARICIA

4.- IRA

5.- PEREZA

6.- ENVIDIA

7.- GULA

9.-  EPÍLOGO: ANTICRISTOS MÚLTIPLES Y LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO


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8.- INTRODUCCIÓN: RUINA Y RESURRECCIÓN


 Se hizo a sí mismo y adora eso que hizo, construyó, elevó, no creció, no maduró, no evolucionó.

 La verdad es que no sabe ni comprende nada, no ha entendido que en el mundo lo que hacemos siempre tiene que pasar por la prueba.

 La prueba es la ruina, cuando eso que somos-hacemos es odiado, perseguido, despreciado y cuando se viene abajo o se escapa de las manos.

 Ahí la persona debe morir a sí misma, permitir ser despojada de lo que construyó o permitir que se venga abajo, sea despreciado, odiado, perseguido.

 Esto es tanto para lo que la persona es en sí misma, como para su imagen y lo que ha construido-hecho como actividad, trabajo, servicio, etc.

 Está orgulloso, satisfecho, de lo que es, tiene y hace, porque es fruto de su otra, sacrificio y esfuerzo. No admite la verdad, no ve la realidad.

 Hizo todo por y para sí, lo considera su vida, existencia y es su orgullo.

 Pero a todos nos sucede lo mismo, llega el momento donde eso se derrumba, viene a bajo, es pisoteado.

 Es necesario que eso suceda para no convertir en un ídolo lo que somos y hacemos, para no volvernos esclavos de eso que decimos que tenemos.

 Llegando el momento del derrumbe, la ruina, el desplome, la desgracia, hay que aceptar la realidad y comprender que solo hemos acumulado humo, fantasías, delirios, evasiones de la realidad, caprichos.

 El alma debe ser purificada, liberada de las inmundicias que ha gestado y de ese abismo de egolatría narcisista infernal en el que se ha convertido.

 Le conviene pasar por la ruina, por esa muerte a lo que es y hace, por el comprobar que nada puede, nada sabe, nada tiene.

 Debe verse postrada y hacer experiencia de su ser real, de su ser inútil, incapaz, su ser nada. Viendo eso debe aceptar la realidad venciendo el miedo y el odio.

 Debe vencer el miedo espantoso que le provoca ver lo que es en realidad y el odio que se genera a sí y a otros por ello.

 Vencer el miedo y el odio es no hacerse adorar y no odiar ni odiarse.

 De ahí la persona debe levantarse apoyada en Dios y siendo y haciendo lo que Dios quiere porque así Él la hace, recrea, la convierte verdaderamente en hija suya.

 Tiene que pasar por esa ruina-muerte para probar la resurrección y comenzar una nueva vida guiada por Dios, sostenida por Él, sin vicios ni orgullo, sin delirios ni fantasías, sino real y eterna.


1.- SOBERBIA

 No quiso acepta la Verdad, no quiere aceptar la realidad y continúa esforzándose en imponer la mentira, hacerla prevalecer, reinar, imperar.

 Construye sus fantasías, exterioriza sus delirio, quiere imponer su demencia como verdad y así lo la logra convertir en realidad, en verdad imperante para él, para su ser inmundo y depravado.

 Es un maldito cerdo ególatra perdido en su delirio, encerrado en su fantasía, abismado en su inmundicia y se encuentra totalmente desesperado buscando la manera de imponer la mentira como verdad tratando de constituirla en una realidad imperante.

 Recurre a la violencia despiadada, como buen caprichoso que es, en su desesperación por imponer la mentira, en esa obsesión infernal de hacer prevalecer su desvarío.

 Es un ególatra defendiendo su fantasía, su delirio de orgullo, la mentira que quiere creer, por eso se dedica a hacerla ver-creer-aceptar.

 Miserable caprichoso desamorado que hizo de su ser una consagración al delirio de orgullo. Por esto es que no es ni tiene mas que eso, orgullo, un delirio, una fantasía, veneno infernal.

 A oscuras, perdido en tinieblas, ciego a la realidad, disociado y evadido de ella por encerrarse en su fantasía caprichosa, se tiene lástima, una enfermiza autocompasión abominable infernal.

 Dice no ser reconocido, se lamenta por no ser tomado en cuenta y se alza obsesionado de ese abatimiento buscando adoración, aceptación, reconocimiento.

 Con furia quiere imponerse y/o romper, destruir, arruinar, estropear, corromper todo, acusando a todos de sus desgracias.

 Lo que sucede en realidad es que esta lleno de veneno, arde en deseo de ser adorado y no obteniendo la satisfacción a su deseo infernal, se considera habilitado para odiar a quienes no lo conforman. A quienes no lo satisfacen los acusa-responsabiliza de sus desgracias, dolores, penas.

 No quiere entender que se ha causado la desgracia al convertirse en ególatra miserable desesperado por obtener adoración.

 Es peligroso para sí mismo y para terceros, es un destructor-corruptor-desolador que pasa sobre la faz de la tierra arruinando cuanto toca en su desesperación por lograr ser tomado en cuenta, adorado, visto, reconocido.

 Es un cerdo ególatra soberbio que se siente orgulloso de su fingida autosuficiencia y que no ve ni siquiera que dice ser autosuficiente mientras que se la pasa demandando adoración, aceptación, reconocimiento, y justamente a aquellos a los que desprecia, menosprecia, humilla, por los que quiere ser adorado.



2.- LUJURIA


 Es un cerdo ególatra histérico insoportable desesperado por lograr ser adorado, no ha pensado ni pensará en mas nada ni nadie, solo en su ego abominable.

 Esta desesperado por darle satisfacción a su ego, quiere saciar ese deseo abominable de adoración.

 Por ello es que toma almas, las exprime, las oprime succionándoles vida, devorándolas, consumiéndolas, las obliga a procurarle satisfacción, saciedad, conformidad.

 Considera en su delirio orgulloso que las almas le deben adoración solo porque así lo ha querido, porque se le ha antojado.

 Es un cerdo caprichoso ególatra que quiere satisfacer ese ego-abismo infernal en el que se ha convertido.

 Sintiendo el vacío-abismo en su interior busca con desesperación adoración, satisfacción, saciedad y se considera habilitado para odiar a quienes no le procuran la satisfacción para su ego que ambiciona, desea, busca, exige.

 Es un demente, delira de orgullo y ante la presión de su ego que exige satisfacción, odia, aborrece, desprecia, porque el orgullo presionado estalla convirtiéndose en ira, en deseo de someter, vencer e imponerse.

 Con histeria, maldad, obsesión, astucia, se desespera por imponer su maldita voluntad, busca hacer lo que quiere.

 Sí o sí, contra todo y contra todos, hace lo que quiere. Es un caprichoso maldito consumado desesperado por dominar, vencer, prevalecer, triunfar e imponerse.

 No se da por vencido, prefiere arruinarse, autodestruirse, estropearse antes que ceder, renunciar, retroceder, dar el brazo a torcer.

 Defiende su capricho, defiende su orgullo, se cierra a la verdad, no e la realidad, solo lo que quiere y dominado por la violencia, se opone a todo y a todos mientas que se desespera por lograr ser obedecido por todos, mientras que se desespera por hacer prevalecer su maldita y caprichosa voluntad.

 Es llevado por la violencia, pero es dominado por el miedo. El miedo, la preocupación por sí lo controla, somete, domina y lo empuja a obrar con terquedad para conseguir satisfacción a los caprichos que tiene que su ego abismal.


3.- AVARICIA


 Anda por el mundo con la tristeza a cuestas, se lamenta por sí mismo, se arrastra sobre la faz de la tierra mientras que arde en deseos de ser adorado, visto, reconocido, tomado en cuenta.

 Se mira a sí mismo con lástima, pena, enfermiza e infernal autocompasión, se dice las mentiras que desea escuchar.

 Permanece encerrado en su mundo, evadido de la realidad, agujero abismal sumamente húmedo y tenebroso como oscura mazmorra infernal.

 Ahí se pudre, arruina, corrompe, autodestruye, se estropea de manera irrecuperable deformándose a imagen y semejanza de demonios porque se vuelve ególatra y vicioso.

 No ve la realidad, todo lo contempla a través de un velo oscuro y tenebroso que le hace apreciar todo de manera deforme, oscura, perversa, tenebrosa.

 Cree que todo es así porque eso es lo que ve-vive-conoce, no ha visto ni conocido otra realidad, no ha comprendido que siempre vivió en su agujero-ego-abismo y que éste es estrecho y miserable.

 Siempre fue un egoísta despiadado caprichos obsesionado por ganar, triunfar, imponerse, prevalecer. Siempre impuso su voluntad obtusa, miserable, corta, acotada, pobre, destructora.

 Siempre fue una negación en sí mismo, siempre fue un demente obsesionado en llevar la contra, desesperado por imponer su supuesta voluntad que no es otra cosa mas que una no-voluntad.

 Es una no-voluntad porque su esencia es la contra, no tiene voluntad propia, no tiene rumbo, su voluntad es oposición, contra, negación, cosa que emana de su ser oscura y miserable.

 Esto es por miedoso, por centrado en sí, porque no hace mas que lo que quier que es pensar débil, miedosamente en sí convirtiéndose en pusilánime.

 Ahogado en su miseria, socavado en su debilidad, se da fuerza, falsa fuerza, se vuelve caprichoso, violento, es obsesivo y desesperante, lo que normalmente se dice ‘insufrible’.

 Resalta su ser miserable, no dio ni da, no aceptó ni acepta, todo es negación, oposición en él porque se halla totalmente cerrado-encerrado, está abismado en su ínfimo ser que no ha crecido ni madurado.

 No creció ni maduró porque jamás se abrió, nunca dio, ni admite dar algo. Mucho menos perdona, es maldito y despiadado por lo asquerosamente miserable, es el típico miserable rasposo insufrible y recalcitrante.

 Ahogado en su miseria, se arrastra con lástima enfermiza sobre la faz de la tierra buscando satisfacción, no hallando conuelo y no haciendo otra cosa mas que sufrir sus mismas limitaciones, padecer sus caprichos y autodestruirse con sus ambiciones.

 En su abismo no escucha ni ve, no quiere aceptar ni entender, no admite una idea o consejo, todo es rechazado y por ello rechaza la Luz Verdadera, la Revelación de Dios, se apega a su oscuridad-mentira-delirio-fantasía.

 Finge aceptar a veces, pero es solo eso, fingimiento, porque si a algo llega a decir que sí, enseguida le añade un ‘pero’, deformando, desvirtuando, haciendo todo a su gusto, interés y conveniencia.


4.- IRA


 Es un cerdo ególatra preocupado por él mismo, por ello es que se convierte en un viejo histérico insoportable.

 Es maníaco, obsesivo, un psicópata infernal.

 Toma a cualquiera que tiene a su alcance como esclavo y le exige, demanda, impone, lo envuelve en sus delirios colocándolo a merced de sus siempre crecientes caprichos y ambiciones.

 Es un inútil histérico insoportable desesperado por saciar su ego. Es tan inútil que no es capaz de procurarle satisfacción y es tan grande su ego que nada ni nadie puede procurarle a saciedad que quiere.

 Ahí es donde busca esclavos, siervos, adoradores, cómplices, a quienes manipular, de quienes disponer, de quienes servirse para satisfacer su ego.

 Lo alimenta-sacia-satisface, pero no se libera de su ansiedad, vacío, desolación, lo que sucede es todo al contrario.

 Cuanto mas alimenta su ego, mas crece, se multiplica, extiende, entonces, lejos de saciarse, necesita mas satisfacción.

 Así es que quiere mas víctimas que devorar, busca desesperad e histéricamente adoradores, quienes le digan las mentira que desea escuchar, quienes lo conformen en su ego, adulen, adoren, lisonjeen.

 Dedicado constantemente a eso pierde su tiempo, hace de su existencia una ruina miserable, se convierte en un cerdo ególatra narcisista infernal sumamente histérico, despiadado e insoportable.

 Es maníaco obsesivo, un psicópata infernal, caprichoso obtuso disociado de la realidad y encerrado en su abismo, perdido en su ego.

 Al hundirse-sumergirse en sí, al pensar solo y siempre en sí, es demasiado consciente de sí y termina siendo su propia obsesión.

 Anda como espantado, atemorizado, aterrorizado porque ve la miseria que es, sabe lo inútil que es, y de ahí se alza desesperado exigiendo e imponiendo ser adorado, servido, atendido, queriendo controlar, dominar y disponer de otros buscando ponerlos a disposición de su ego, para tenerlos como esclavos para que satisfagan su sed de adoración.

 Así construye la mentira-máscara-delirio-fantasía de que es algo grande, superior, importante y de esta manera entra en círculo vicioso en el que exige mas adoración y reconocimiento provocándose mas vacío-abismo-ego, para pasar a buscar nuevas víctimas-esclavos.

 Perdido en su oscuridad-ego, ahogado en su miseria y dominado por su pusilánime e infernal inconsistencia, se desespera por lograr no ser despreciado, busca no ser ignorado, no quiere pasar desapercibido, por ello es que esclaviza a los que tiene en derredor exigiéndoles que le demuestren que lo admiran, adoran, toman en cuenta. Acá es donde se vuelve insoportable, un histérico abominable.


5.- PEREZA


 Se hunde en su abismo de egolatría, ve el miedo que tiene, la nada inútil y miserable que es, pero huye de esto, se escapa o evade.

 Se miente a él mismo, no quiere aceptar la realidad, construye una mentira-máscara-fantasía y quiere imponerla decir que eso es la realidad.

 Busca ser el dios de otros, o sea, un ídolo, por ello es que se convierte en chanta, farsante, embustero, embaucador y traidor.

 Su obsesión es lograr adoración, mantener la imagen-apariencia, que su falsa personalidad sea vista, reconocida, adorada, tomada en cuenta, celebrada.

 Se consume, agota, desvive construyendo esa imagen-fachada-personalidad falsa. La adora él mismo y la considera su salvación porque supone que por ella obtendrá adoración y evitará el desprecio que teme y odia.

 Niega la realidad, no acepta que es un ser miserable, vil, adulador, lisonjero y traidor, no admite que se ha convertido en algo peor que una serpiente porque no solo seduce, miente y engaña para lograr lo que quiere sino que hasta cree sus mentiras.

 Es perverso, astuto, frío, calculador, peor que cualquier cerdo infernal, todo lo admite, hace, se lo permite, no duda en hacer nada por mas malo que sea con tal de lograr ser adorado, visto, tomado en cuenta y no despreciado.

 Se encuentra totalmente vacío, desolado, y es mas, su interior se pudre-corrompe por la egolatría y los vicios en los que se mete mientras que se revuelca con y como demonios en el chiquero-lupanar de su ego abominable.

 Toda su vida-esfuerzo se va en construir la imagen-fachada-falsa personalidad por la que desea ser adorado. Ahí es donde se reduce a cenizas, se consume en el esfuerzo de alzar la imagen falsa de sí con la que pretende ocultar la realidad de su ser deplorable.

 Es un círculo vicioso infernal, se consume forjando una falsa imagen de si, alzando esa máscara de orgullo que es una columna de humo, y quedando reducido a polvo y cenizas, con mas desesperación e histeria pretende ocultar su ser real.

 El problema es que pierde totalmente el contacto con la realidad, llega a creer sus mentira, cree su fantasía, la vive, se disocia de la realidad encerrándose en ese mundo irreal en el que es dios y donde cree que merece ser adorado.

 Toda su existencia es vacía y fantasiosa, una miseria, un cúmulo de vicios e inmundicias infernales, todo es apariencias que encubren su ser que se cae a pedazos y se pudre en vicios que son como gusanos socavando su alma desamorada y miserable.

 En los vicios busca consuelo, escape y alivio, no quiere entender que los mismos vicios lo están devorando, controlando, carcomiendo, destruyendo y transformando en estiércol, volviéndolo excremento infernal.

 Con el correr del tiempo, aquello en lo que se ha convertido, prevalecerá, le resultará imposible esconder el murto que lleva adentro, el olor a podrido de la carne en descomposición es imposible de ocultar. No va  a poder mantener su imagen-fachada.

 Tiene los pies de barro por mas que luzca orgulloso joyas y coronas, por ello es que se vendrá abajo, desmoronará y saldrá a relucir la podredumbre infernal y abominable que es.

 Cuando se derrumbe su mundo tendrá oportunidad de recapacitar, de reconsiderar, de busca la Verdad y desapegarse de la mentira. Desgraciadamente no lo hará.

 Ahí recurrirá a una sobredosis de soberbia, buscará mas mentira y se negará a ver lo que se ha vuelto evidente, lo que ha quedado expuesto en los hechos, denunciado en la realidad evidente.

 Así es como confirmará que prefiere la mentira, el engaño, la fantasía y la oscuridad obsesionándose por seguir viendo esa fantasía que se ha venido al suelo y se ha desvanecido, va a seguir sostenido orgulloso y soberbio su imagen falsa resquebrajada, podrida, fusionada con su ser real en avanzado estado de descomposición.

 Ahí estará definitivamente perdido, consagrado al abismo, dedicado a la condenación, ahí es donde cruzará la línea sin retorno entregándose sin límite a satanás, la muerte eterna y convirtiéndose él mismo en un abismo de perdición.

 Su ego-ser-corazón es un abismo de perdición y la adoración que reclama para su imagen falsa es la trampa, es la piel de cordero que encubre al lobo feroz que devora a las almas.

 Así se convierte en caronte, guía las almas al infierno porque él mismo se ha consagrado y ha llegado a ser un sacerdote, rey y profeta infernal.


6.- ENVIDIA


 Conociéndose-viéndose a sí mismo, mirándose obsesivamente siempre a sí, se ha odiado-aborrecido-despreciado.

 Se vio a ciencia cierta, sabe que es miseria, algo abominable, despreciable, sabe que es condenable y que merece ser aborrecido, es verdad todo lo que piensa, teme y sabe, el conocimiento que ha adquirido de sí.

 El problema es que no se ha amado, es decir, no se ha perdonado, no se aceptó, se odia al verse tan abominable, despreciable, condenable.

 Esta es la razón por la que permanece en la oscuridad, es el motivo por el que se llena de veneno-odio-rabia-furia-maldad-deseo de venganza.

 No se ama él mismo, se odia, y en cada tropiezo, dificultad, problema, desgracia, se odia aun mas, generando mas veneno, furia, maldad, deseo de venganza.

 Mientras no se acepte, mientras no se perdone, va a seguir en este camino ruinoso de miseria sufriendo su torpeza y limitaciones para solo acabar odiándose mas a cada instante.

 No ve ni conoce lago diferente porque no ha querido, porque no se ha amado, no se ha perdonado, no ha admitido otro mundo, otra verdad, no ha salido de su limitada, cerrada y oscura ciencia.

 Se queda con su solo juicio y se condena. Se ve con un solo ojo, el pensamiento-conocimiento, pero no usa le otro ojo, no usa el corazón, no se ama, por ello es que se cierra-encierra-condena en su realidad limitada, se odia y dice que no tiene mas remedio.

 Debería mirarse con amor, aceptarse, perdonarse, debería usar el otro ojo y no enorgullecerse de uno solo como lo hace satanás, debería aceptar el amor deponiendo el deliro de orgullo que no hace mas que generar veneno-odio.

 Dominado por su veneno-odio miserable, se vuelve maldito, resentido, despiadado. Permanece decepcionado de sí, desencantado, desilusionado, por ello es que se convierte en resentido.

 Supura veneno por los poros, mana odio, escupe maldad, chorrea rabia, arde en deseos de venganza, esta desesperado por encontrar un motivo para hacer a otros víctimas del odio infernal que en su interior gesta, arde y admite. Si no encuentra el motivo, lo inventa.

 Al admitir odiar se convierte en puerta del abismo, por ello es que no solo tiene el veneno de su propia descomposición, ruina, autodestrucción, sino que también se llena del veneno infernal. Así se vuelve instrumento de sanas, un títere de los demonios.

 Admite ser manipulado porque esta lleno de odio, rabia, furia, maldad y deseos de venganza, admite obrar mal, con perversidad, para maldad y por ello es que se vuelve dócil instrumento en las garras satánicas para azotar a otros.

 En su interior esta muerto, arruinado, lleno de veneno, por ello es que se dedica a matar. Combate todo lo que es vida, escupe veneno corrompiendo, matando, difundiendo vicios e inmundicias, burlándose de lo bueno, puro, santo, verdadero.

 Astuta y despiadadamente hace prevalecer la maldad, su orgullo y caprichos. Es capcioso y sumamente perverso. También es despiadado, maldito, resentido, cuando tiene oportunidad de hacer una maldad la hace por el mero gusto de hacerla, de ver y de hacer sufrir a otros.


7.- GULA


 Se destaca su ser traidor. Esto se debe a que es leal a sí mismo, piensa obsesivamente en sí y por ser sumamente miserable, consumadamente miserable, se elige siempre a sí mismo.

 Por debilidad y miedo también se elige a sí mismo, es fiel a su delirio, esclavo de su imagen, esclavo de sus caprichos, vicios y ambiciones, no admite limitación ni desvío, es fiel a si mismo, siempre se elige a sí, y peor aun, se justifica en ello.

 Culpa a otros de sus desgracias y los responsabiliza por lo que padece cuando siempre hizo lo que quiso, cuando siempre hizo lo que ambicionó sin admitir idea diferente a aquella que en su ser oscuro y sumergido en el abismo ha gestado.

 Es débil e inconsistente, se ahoga en su ser pusilánime, naufraga en su inconsistencia viciosa, corrupta, n su ser larva infernal.

 Es baboso, adulador, lisonjero, zalamero, porque busca adoración y aceptación, pero es todo máscara y fingimiento, lo hace para obtener adoradores, fieles seguidores.

 Así se hace necesario, se ofrece e impone como útil, pero en realidad solo busca adoración, aceptación, satisfacción para su ego.

 Tiene miedo, se preocupa por sí, por ello es que se presenta como útil, necesario, oportuno, esperando ser aceptado, visto, reconocido, demandando ser tomado en cuenta.

 Orgulloso como él solo, digno hijo de satanás, se cree perfecto e inmejorable, por ello es que se muestra, expone, ofrece, finge interés, dice ser útil y aparenta ser capaz mientras que se presenta como oportuno y casual.

 Es vanidoso, excéntrico, caprichoso, obtuso, miserable, rasposo, algo repugnante y sumamente pesado y pegajoso.

 La verdad es que tiene miedo, se preocupa por sí, no hace mas que pensar en sí, se dedica con interés desesperante a satisfacer su ego.

 Es enfermizo, débil, lo domina la preocupación, es pusilánime, cobarde, vanidoso detestable y asquerosamente pegajoso, sumamente pesado.

 Es un abismo en sí mismo, como un agujero negro en el espacio, devora, consume, succiona, quita vida, absorbe vitalidad dejando a otros vacíos, desolados, consumidos, deformaos, exprimidos.

 Aun no queriendo hace tales cosas porque ya es así, ya se ha consumado como abismo con patas que se arrastra sobre la faz de la tierra buscando satisfacción para su ego infernal.

 Es una chimenea del infierno, él en sí mismo devora almas y por el abismo de su ego las envía al infierno eterno, las consagra a satanás, las coloca en sus garras para que sean devoradas, consumidas, destrozadas y atormentadas.

 En su ser ególatra orgulloso miserable se constituye en un nexo entre la tierra y el infierno, un vínculo, una escalera o enlace por donde los demonios salen del abismo para invadir la tierra, perseguir a las almas, destrozarlas, esclavizarlas, atormentarlas y arrastrarlas posteriormente al infierno.

 Es un lobo disfrazado de cordero, es la misma serpiente infernal, el mas fiel hijo de satanás, su fiel imagen, porque dice todo aquello que las almas en su miedo quieren escuchar mientras que las va envolviendo, dominando, controlando y colocando a su disposición.

 Las seduce, engaña, encanta, les presenta una imagen agradable, una sonrisa, desborda de fingida piedad, misericordia, bondad, dice ser lo mejor y mas bueno, algo tan humano que es divino, pero repugna, chorrea inmundicia, baba infernal, es un cerdo ególatra narcisista infernal buscando adoración, satisfacción para su ego.

 Es traidor porque finge interés, finge aceptar, finge dar, finge bondad, etc., pero en realidad lo que hace es envolver, engañar, atrapar, ser el dulce que atrae a los niños a consagrándolos a satanás, el violador eterno e infernal que destroza y veja a las almas solo por hacerlas padecer y por disfrutar de su maldad mientras destruye las obras de Dios.

 Se elige miserablemente a sí mismo, se elige en su miedo y egolatría, defiende su imagen llevándola al extremo, exagerándola y convirtiéndola en un ídolo. Al final ni se elige a sí, elige su delirio-fantasía-imagen-ídolo, por ello es que solo quedan tinieblas, cenizas.


9.-  EPÍLOGO: ANTICRISTOS MÚLTIPLES Y LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO


 Irremediable e inevitablemente a todos nos llega el tropiezo, la ruina, la desgracia.

 Llega por causas externas e internas. Externas debidas a la acción de otros e internas debidas a la torpeza, caprichos, obsesiones, miserias, vicios, defectos propios.

 Cuando esto sucede, el mundo ideal, fantasioso, se derrumba, se viene abajo el cielo, todo nuestro ser es cuestionado, atacado, puesto en tela de juicio y aniquilado.

 Cuesta aceptarlo, nos oponemos, defendemos lo que es nuestro orgullo con furia, desesperación, angustia, pero es inevitable, hagamos lo que hagamos, hemos caído en desgracia y solo podemos ver ruina, destrucción, desolación.

 Acá es donde la persona ególatra, orgullosa, centrada en sí, que hizo del orgullo su motivo de vivir, se desespera, enloquece, enfurece y hace lo que sea para continuar sosteniendo su orgullo, lo defiende aun cuando ni ella misma lo cree.

 En esa defensa obstinada de lo que es humo, fantasía, engaño, la persona se autodestruye inevitablemente, se arruina de manera tal que se vuelve irrecuperable.

 Ahí es donde llega a asemejarse a demonios porque se deja llevar por éstos que desde el fondo del abismo se alzan fingiendo que la asisten y defienden su orgullo y caprichos, cuando en realidad se alzan para atraparla y arrastrarla definitivamente al infierno.

 Si la persona continúa defendiendo su orgullo, si sigue con su lealtad a su imagen negándose a aceptar la realidad, se consume en furia, odio y maldad, termina de autodestruirse.

 Es necesario que recapacite, que vea la realidad, que comprenda que construyó vanidades y que no tiene mas que un vacío abominable y no es otra cosa mas que un ego insoportable delirante de soberbia mientas que se hunden en el orgullo-tinieblas-nada-mentira-fantasía.

 El mismo orgullo es la red satánica en la que queda atrapada, tiene que salir de ese encandilamiento infernal, buscar la Verdad, despreciar y rechazar la mentira, asentarse en tierra firme, construir sobre la roca, usar la piedra angular, apoyarse en Dios, confiar en El Señor, El Salvador, en esa Revelación de Dios.

 No quieren escuchar ni ver, desprecian la Revelación, prescinden de ella y se burlan cuando se la presentan, prefieren su orgullo, por ello es que en definitiva son las almas dignas de encontrarse a merced de los anticristos.

 En sí mismas tienen a ese anticristo personal que es su delirio de orgullo, esa fantasía de autosuficiencia, ese querer creer que a sí mismas se bastan y que por sí pueden todo.

 Al pasar por el mundo de esta manera todos o la gran mayoría, se forma el anticristo general y luego sus autoridades políticas y religiosas también son así.

 Teniendo tantos anticristos, solo hay ausencia de Cristo, de Verdad, de Revelación de Dios, Dios es rechazado, no puede hablar, decir, revelare o intervenir, a la vez que cualquiera puede decir, hacer y creer cualquier cosa.

 Verdaderamente es una demencia generalizada donde impera la mentira y en la que las almas hacen absolutamente lo que se les viene en ganas, o lo que de su podredumbre-abismo surge, con mas lo que los demonios les imponen, exigen y demandan.

 Todos esos egos delirando de orgullo son un gran anticristo, se forma una masa anticristo, una humanidad sin dios delirante de orgullo, ególatra, centrada en si misma, desesperada por conseguir la adoración que le ha negado a Dios.

 Considerar que Jesús, El Cristo, tiene dos Naturalezas, Humana Perfecta y Divina Perfecta, Es Perfecto Dios y Perfecto Hombre. (= Misterio de la Unión Hipostática del Verbo). Entendiendo esto, se deduce claramente lo que es el anticristo, un judas, un perfecto demonio-humano, es demonio y humano, con dos naturalezas invertidas y contrarias a las dos Naturalezas de Cristo.

 Considerar en el mismo sentido que la humanidad ególatra, orgullosa, viciosa, corrupta, tiene el espíritu del anticristo, y la humanidad que se esfuerza por buscar la Verdad, por colaborar en la Revelación del Señor, que recibe esa Palabra-Pan Vivo Bajado diariamente del Cielo, tiene el Espíritu del Señor y por ello es verdaderamente cristiana.

 La humanidad sin Dios, ególatra, delirante de orgullo tiene sus líderes políticos y religiosos y así forma dos naturalezas contrarias a las de Cristo y los suyos, así conforman un anticristo.

 El Espíritu del Señor está sobre los que lo adoran en espíritu y Verdad, quienes lo obedecen-siguen colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad, y es así como Vuelve Cristo, en esa revelación en la que esta dándose-donándose a las almas que se abren a Él en la oración queriéndolo obedecer-seguir.

 La Vuelta del Señor es su triunfo y esto es cuando vuelve a Revelarse después que toda revelación fue apagada, combatida, sofocada.

 El alma que busca su Voluntad, que hace oración discerniéndola, está colaborando en Su Vuelta-Venida-Triunfo, y así hace retroceder a las tinieblas, vence a todos los enemigos espirituales, participa en la Victoria del Señor.

 Cuando el anticristo asciende, es hora de buscar al Señor, la Vuelta, el regreso de Cristo, es el momento de que inicie su Revelación derrotando al anticristo y a todos los enemigos espirituales.

 Sube el adversario del abismo para arrastrar a las almas a la perdición.

 Se alza el adversario fingiéndose salvador, convirtiéndose en anticristo.

 Viene a defender el orgullo, a endurecer los corazones, a volverlos obstinados, caprichosos, tercos, sumamente perversos y desgraciados, orgullosos ególatras miserables.

 Peleando no se le va a ganar, queriéndose imponer solo lleva a la ruina, provoca la autodestrucción y en esto es que guía, comanda el adversario, el anticristo finge salvar-defender el orgullo y poder concretar la propia voluntad, pero solo lleva a la ruina irremediable. Hay que perder para ganar cuando ganar es perder, perderse en tinieblas-muerte eterna.

 La manera de derrotarlo es muriendo a sí mismo, renunciando a la propia voluntad, aprendiendo a perder, dejando que el orgullo sea totalmente derrotado, arruinado, destruido, aniquilado.

 No hay que defender el orgullo, tiene que caer, morir, perecer, desaparecer, venirse al suelo.

 Hay que aceptar la derrota, postrarse a los pies el Señor, rendirse ante la Santa Cruz y entregarse a la Divina Voluntad, a lo que Él disponga. Considerar que se trata de lo que Él ha permitido no queriéndolo.

 Así morimos místicamente, así muere la humanidad, muere la rebeldía, pierde el adversario el poder que tiene sobre nosotros, la capacidad que ha adquirido para controlarnos, someternos, esclavizarnos y usarnos como títeres estúpidos para satisfacerse él.

 Al morir nuestra humanidad, la voluntad humana, se le da lugar a Dios, Él puede intervenir, prevalecer, reinar, hacerse presente.

 No viene para darnos la victoria humana a la que aspiramos, no viene a fortalecer la voluntad propia, eso lo hace el anticristo, viene a dar muerte definitiva a esa voluntad humana orgullosa, ególatra, caprichosa y rebelde a la Voluntad Divina que es hija y esclava de satanás.

 Nos libera, limpia, purifica y ahí es donde El Señor se establece en el alma, nos da su Espíritu de Hijo de Dios para que seamos hijos de Dios.

 Si empiezan a buscar al Señor, si Buscan la Verdad, Su Revelación, están colaborando y participando en su Venida-Vuelta que es, justamente, esa Revelación de Dios.

 Si no buscan esa Revelación diaria y constante de Dios, si no se dejan guiar por El Señor, continuarán guiándose a sí mismos o dejándose guiar por farsantes, chantas, embusteros, mentirosos, lobos disfrazados de cordero, y consecuentemente, seguirán encaminándose al infierno.



Dr. Jorge Benjamín Lojo.

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