viernes, 29 de enero de 2016

VERDADERO AMOR AL PRÓJIMO



VERDADERO AMOR AL PRÓJIMO


 Decimos que obramos por otros, que es por amor, interés, generosidad, bondad, preocupación, e incluso hasta creemos esta mentira e hipocresía ególatra narcisista infernal.

 La verdad es que no amamos a otros como decimos-fingimos-creemos, somos unos miserables ególatras narcisistas infernales, no hemos salido del abismo de egolatría infernal en el que nos hemos sumergido.

 No levantamos el pensamiento de nosotros mismos, es constante y enfermizo el pensar en ‘yo, yo, yo’, sin cesar bajamos la mirada hundiéndonos en el abismo del ego.

 Perdemos la noción de la realidad, perdemos el contacto con ella y con el correr del tiempo ya no sabemos ni lo que es verdad ni lo que es mentira.

 No es amor, no es generosidad, no es bondad, no es humildad ni es interés por otros, es egoísmo, es egolatría, orgullo, deseo d aceptación, reconocimiento y adoración que se disfrazan y enmascaran para continuar satisfaciéndose.

 La verdad es que no amamos realmente a otros, no nos interesa el prójimo como fingimos mientras queremos aparentar humildad, hemos llegado a ser lobos con piel de cordero porque somos ególatras preocupados por nosotros mismos, miserables desamorados que no quieren otra cosa mas que continuar rindiéndole culto al orgullo, la fantasía, la falsa imagen de sí, esa máscara infernal.

 Si verdaderamente amáramos a otros, nos interesaría colaborar en que accedan al Bien Verdadero, que se dirijan a lo que es verdaderamente Bueno, los sacaríamos del abismo de vicios, corrupciones, egolatría, miserias, mentiras.

 No es amar al prójimo adularlo, decirle lo que desea escuchar, conformarlo en sus caprichos, vicios, ambiciones, eso es odiarlo y trabajar para su ruina actual y eterna.

 Quien no ama al prójimo le dice lo que desea escuchar, lo confirma en la mentira, lo vuelve mas ególatra y fanático de sí mismo, mas miserable, orgulloso, vicioso, desamorado, rebelde y olvidado de Dios.

 El que ama al prójimo verdaderamente lo saca de su abismo, le dice la Verdad que no quiere escuchar, lo ayuda a abandonar vicios, corrupciones, desviaciones, inversiones de la creación, abominaciones, etc., que tanto gustan, agradan y cultivan en estos tiempos las almas.

 Tenemos que dejar de ser hipócritas, dejar de mentirnos-engañarnos a nosotros mismos, no tenemos caridad para con el prójimo, somos unos aduladores, lisonjeros, zalameros como la maldita serpiente infernal, ególatras preocupados por sí mismos a los que no les importa mas que su imagen y que con tal de saciar su sed infernal de adoración hacen y dicen cualquier cosa.

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